Qué está pasando por mi cabeza

Ya es hora de escrutar este disparatado cerebro. ¿Qué está pasando por acá? 12:20am, hora de dormir, después de luchar contra mi propia creación.

Y bueno, por fin he visto la ciencia ficción, Arthur C. Clarke, qué dicha. Literatura en el Tiempo no está tan mal. Bien, partí desde un supuesto académico. Ya no siento que quiera botarme desde el Au, pero aún busco mi puesto, tal vez es cuestión de adaptación… Pero me adapté a Loras College más rápido… ¿a ver? Nunca te adaptaste, especialmente cuando llegó el invierno. Ay sí, el invierno es lo peor que puede pasar aunque Minori diga lo contrario. Tal vez en Japón los inviernos son bonitos, pero es que en Iowa son interminables y secos y sin nieve y cuando nieva eso es un solo resbalón, todo empinado y uno esquivando charquitos de hielo, y qué tal en catering cuando tocaba andar en camisa y pantalón y aguantando frío de la peor manera. Eso era inhumano. Esas personas allá me hacían odiar a los irlandeses. No, a los descendientes de irlandeses. El problema es que eso de ser racista es de lo más tonto. Uno como allá no piensa mucho pues puede caer en muchas cosas, tal vez por eso sea más difícil vivir en un sitio que lo tenga relativamente todo. Acá toca hasta medir la plata de las fotocopias, jajajajajajaja. Allá uno imprimía todo lo que quería, era muy chévere, pero pienso ahora en tanto arbolito talado que ya no me causa gracia, y pienso en el pobre Minori que se me va a enloquecer en ese pueblito. Ojalá yo pudiera estar allí, pero sólo en el otoño que es muy lindo… Caray como pasa el tiempo, cuándo fue que yo le dije adiós a Dubuque Iowa con solecito y todo, y ahora el triste invierno se acerca para cubrirlo todo con su manto de depresión y llanto. Ni siquiera hay llanto.

SUENA: Dosed — Red Hot Chili Peppers

SIENTO: cansancio, triunfo, sueño

¡¡¡CATÁSTROFE ACRONÍMICA!!!

ACRÓNIMOS: ¿Ahora cómo restauro orden? No inferí mi omisión sobrecargada.

En serio, amigos, esto es lo peor. Gracias a Miguel Angel me di cuenta del terrible error del cual sólo yo puedo tener la culpa, y ahora Acrónimos parece una lista de cosas por hacer que ya han sido hechas. TACHADO POR TODOS LADOS. Qué horror, qué horror… Bueno, al menos ya pude reinstaurar la normalidad del juego… Esto no puede volver a suceder.

SUENA: This Picture — Placebo

SIENTO: lo siguiente: “¡¡¡¡NOOOOOOOO!!!!”

(There’s Gotta Be) More to Life

La culpa no la tuvo el viaje a Iowa, aunque carlosmárquez maldiga el día que me dejaron botada en ese cumpleaños y le pedí a un japonés recién conocido que me acercara al dormitorio. Lo siento, pero hay una gran diferencia entre alguien que escasamente lo saque a pasear a uno y lo llame todos los días, y alguien con quien uno pueda ser uno mismo y no se limite a ser una camiseta con la cual salir a lucirse con los amigos (además lucirme a mí es como imposible). Alguien con quien todo sea maravilloso, que me enseñe y me sorprenda y no me responda “aaaaaah…” a todo lo que yo diga, a quien no haya que aceptar estoicamente por miedo a la soledad.

Me quiero mucho más de lo que un carlosmárquez o un Lucas puedan creer, y no estoy dispuesta a que el típico hombre colombiano me desplace por una tarde con los amigos o un partido de fútbol… o simplemente porque no soy lo suficientemente linda. Me niego a ser una camiseta en una vitrina, como cuántos miles de mujeres que se desviven por ser sacadas a pasear como un perro fino.

No estuve en el Paraíso, pero una flor de cerezo me abrió los ojos y ya no es posible volver a dormir. No me es posible aceptar las cosas como eran antes, pero si este blog existe es porque hay algo de mí que quiero rescatar, como un amnésico que escribe todo lo que ve para intentar recordar algo.

Algo se retuerce dentro de mí. Algo me empuja como el viento de invierno que casi me manda a la mitad de una calle concurrida en Dubuque, haciéndome sentir que piso serpientes en el camino que llevo… The Road Not Taken … Frost… ¿Qué hago? Abrí los ojos y al mismo tiempo no sé adónde voy. Me moría por escribir y todavía lo hago compulsivamente, pero ya no sé qué tan bien lo haga. Abrí los ojos, me reafirmé y al mismo tiempo dudé. ¿Mi ciclo cosmogónico terminó cuando volví o empezó apenas pisé suelo bogotano?

SUENA: (There’s Gotta Be) More to Life — Stacie Orrico

SIENTO: desasosiego

¿Dónde estaba usted el 11 de septiembre de 2001?

Lo lamento amigos, pero es la realidad. Nuestra vida ha quedado marcada por esa fecha. Yo por mi parte les cuento que estaba en clase en el colegio y se me hizo muy chistoso oír que un avión se había estrellado contra las torres gemelas. Me imaginaba por ahí un ultraligero. Después en el auditorio vimos CNN y pasó lo de la segunda torre, y me di cuenta de la magnitud del hecho.

Tengo otra pregunta: ¿El ataque al World Trade Center ha sido realmente el peor ataque terrorista de la historia? Según el diccionario de la Encarta, terrorismo significa “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”.

(Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. —oigan, genial, toda esta información sale cuando uno hace copy + paste!) Entonces, ¿las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki qué fueron, juegos pirotécnicos? ¿Y todos esos combates en Vietnam qué, partidos de Risk?

Bueno, el caso, no me voy a seguir metiendo en estos asuntos de patriotismo americano mundial, good & evil, etc. Sólo espero que respondan a la pregunta que da título a este post.

Qué está pasando por mi cabeza (NUEVA SECCIÓN)

Bienvenidos a Qué está pasando por mi cabeza, la sección en la que durante cinco minutos escribo todas las cosas que están pasando por mi querida y agobiada mente. Esto raya con la escritura inconsciente sin llegar a serlo, ya que siempre partiré de un supuesto académico y no me desharé del sentido y concatenación de las frases. Y aquí va:

La función conativa tiene que ver con el receptor, es decir con el imperativo. La fática tiene que ver con el contacto, o sea que uno dice cosas que extienden la conversación. Qué más… la función poética es la que realmente importa en la literatura porque tiene que ver con el mensaje. Como dice Gloria, el mensaje por el mensaje. Vaya, todo el mundo tiene algo que ver con Thomas Mann. ES HORRIBLE. Ya me voy enterando de 1, 2, 3, 4, 5 personas que han tenido que ver con Mann, no, son 6 si contamos a nuestro amigo Gómez. ¡¡¡NO PUEDE SER!!! ¿De qué me estoy perdiendo o qué? Fuera de que todo el mundo lee a Cortázar y Borges, ahora todos leen a Mann. JAJAJAJAJAJAJA.

La deconstrucción es una escuela fundada por Ferdinand de Saussure, que era un lingüista, y en ella se sigue un proceso de buscar jerarquías y oposiciones, luego quiebres en el texto, donde se contradigan esas jerarquías para dar un sentido nuevo al texto. ¿No te parece chévere?, preguntaba el monitor. No estoy segura de que me parezca chévere, necesito tiempo. En qué voy, ese parcial es hoy y si no me va bien salto de la terraza del Au. No es alto, el Au, pero va a doler mucho la caída. Es que tampoco planeo matarme, sólo quedar inconsciente y trozada. JAJAJAJAJAJA. Me pregunto si mientras escribo casi sin pensar estaré revelando demasiado de mí misma. Bueno, saben entonces que tengo un parcial hoy, que no he leído a Thomas Mann, no recuerdo bien a Borges y hasta ahora me arriesgué con Cortázar, entonces puede que me vayan a tildar de mala literata. En fin. No importa. Ya se está acabando el tiempo. Ya se está acabando el tiempo. Ya se está acabando el tiempo. Tiempo eterno, no se acaba. Se acabó.

Por cierto, he decidido volver con la tradición de The Tale of a Life, la cual consistía en contar qué está sonando y cómo me estoy sintiendo cuando termino de escribir cada post.

SUENA: Scar Tissue — Red Hot Chili Peppers

SIENTO: mucho frío y algo de nervios

En un Transmilenio 30 recién salido de la estación de la Calle 72:

—¿Y qué se siente ser gay?

—Igual…

Las cinco del viernes

Las infaltables. Aquí van.

1) ¿Cuándo fue la última vez que te ilusionaste?

Creo que fue hace poco, cuando Kotaro y Minori me dijeron casi al mismo tiempo que me iban a mandar una cajita por correo llena de cositas ricas del Japón (Minori prometió wasabi y kakinotane, Kotaro prometió chicles Xylish). La de Minori ya llegó. La de Kotaro la estoy esperando. ¡Eso de recibir paquetes periódicamente es de las mejores consecuencias de mi viaje a Iowa!

2) ¿Cuándo fue la última vez que cometiste una locura?

Ayer en clase de Colombia Colonial. Esas actividades mortales que se inventa la señora (con las únicas posibilidades de sacar 2.5 o 5) son un acto de esquizofrenia. Lo peor es saber que hay alguien en clase, mucho más loco que todo el curso completo, que sí tuvo el descaro de creerse todo un payé y se puso a tratar de rajar al resto a diestra y siniestra con su voz meliflua y sus preguntas imposibles. Lo siento pero aquí no se escucha la música del Yuruparí. ¡Bienvenido a la selva de concreto, quien sea que seas!

3) ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo ilegal? (no hace falta que sea algo gordo, vale saltárse un semáforo).

Supongo que la última vez que me senté en una silla azul del Transmilenio, que fue hace como dos semanas y al poco rato me pasé a una roja porque me sentí mal.

4) ¿Cuándo fue la última vez que lloraste de risa?

No recuerdo un momento concreto con lágrimas, pero sí les puedo asegurar que ayer me dio muchísima risa leer el comentario de Gloria sobre Cuando quiero llorar no lloro (aka Los Victorinos) en el blog de Piet Admiraal. Nunca creí que esa canción tuviera tan nocivos efectos sobre nuestra generación.

5) ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano?

El 18 de agosto. La envié el 25. Tiene que estar llegando a Dubuque, IA, a mediados de septiembre a más tardar. Soy una fanática imparable del correo aéreo desde que fui a Minnesota (1999) y conseguí algunos penpals. Por esa misma época mi fiebre de internet crecía y crecía (nuestro primero Internet fue instalado en mayo de 1998), así que en cuestiones de correo soy toda una paradoja.

Greatest Hits

Siguiendo la moda de tener secciones en los blogs, he decidido inaugurar Greatest Hits, un tributo a los escritos del pasado que no suelen ser vistos nunca más. Hoy les traigo un poema de Olavia Kite, ubicado en Ganbatte!.

N E Thang

I wish our walking distance

Were an earthworm’s thousand miles.

Time has fallen like a piano

Dangling from a moving company’s old rope,

But this substance in my heart

Has made me swim right through solid pain.

Do you see me smiling?

There’s a monarch butterfly fluttering

At the other side of the sphere:

I am there, I am her,

Stumbling to catch the words

You spoke to yourself yesterday;

And while you sleep on your cheek

I lay secrets in your ear.

You may not know:

There’s a river where I used to remember you,

At the other side of my eyes…

Dekirukana?

Queridos lectores, en este momento me veo forzada a EXIGIRLES que hagan una reverencia frente a esta foto. Nos hallamos ante un ícono de culto, un trozo gigantesco de la piedra angular sobre la cual se construyó todo cuanto soy.

Takami Ei, nacido el 5 de octubre de 1934, es más conocido como Noppo-san (Señor Alto— mide 1.83m). Fue el protagonista del programa de televisión infantil Dekirukana (“¿Puedo hacerlo yo?”) durante 24 años, al lado de su adorable compañero, Gonta-kun. Sólo en la última emisión del programa, no sé en qué año, habló. Son héroes de infancia para los japoneses de nuestra edad. Para mí eran simplemente Noppo y Gonta, dueños de infinitas y muy creativas ideas, las cuales yo trataba de seguir al pie de la letra. Mi madre grababa el programa en cassettes de betamax para mi entretenimiento posterior, junto a El tesoro del saber y otros programas japoneses de títeres. Para un inventario de cosas que hice basada en Noppo, remítanse a la siguiente lista:

  • La planta que crecía a medida que se desplegaba la tira de cartulina en la que se había hecho (incluye regaderita de cartulina con hilitos azules simulando agua)

  • Sellos con verduras (un relativamente fracasado reloj de zanahoria… ¿por qué querría yo tallar un reloj en una zanahoria? Caprichos de infancia…)

  • Muñequitos que mueven los brazos (eso lo hice hace más o menos tres años, cuando la profesora del jardín donde hice mi servicio social contribuyó a un infarto mío poniendo Dekirukana para los niños)

  • Obsesión por las bolitas de arroz, los típicos ojitos felices que pintan los japoneses, tratar de ver bien la cara de Noppo (¡siempre enfocaban sus manos!), y en fin, por todo lo japonés. Yo sé que eso no es una cosa hecha, pero es un resultado de mi exposición a Dekirukana.

Resultados de mi culto a Noppo:

  1. Latente culto al Japón y sus habitantes

  2. Acoso a mi compañera de colegio Lumi Fujimoto para una explicación sobre las bolitas de arroz (en 3° de primaria)

  3. Recurrencia en el disfraz de japonesa en noche de brujas (fue el único disfraz que repetí en mi vida)

  4. Cercanía a la muerte por excesiva felicidad la primera vez que por fin comí una bolita de arroz (en realidad se llaman onigiri ), hace unos ocho meses

  5. Acercamiento con ligeros tintes de acoso a los tres japoneses que llegaron a Iowa al mismo tiempo que yo

  6. Acercamiento con marcados tintes de acoso al ciudadano japonés Minori Honda (jamás volverán a ver tanta extroversión en mí)

  7. Ruego para que el ciudadano japonés Kotaro Takizawa me consiguiera una foto de Noppo y Gonta (eso sucedió hace unos minutos)

  8. Colección creciente de fotos familiares, personales, de amigos, de su casa, etc., de los señores Honda y Takizawa

  9. Deseo ocasional de haber sido japonesa o al menos parecerlo (los señores Honda y Takizawa dicen que a veces la semejanza se da, lo cual ya es como llegar a un pasito del Cielo… ahora no intenten buscarme el parecido porque no lo encontrarán ; tal vez ellos lo dicen por consolarme…)

Ahora que he expuesto esta parte tan importante (y algo íntima) de mi comportamiento y biografía, espero que en la sección de comentarios aquí abajito no vayan a poner “ay pobrecita, ¿no has pensado en la posibilidad de ver a un psicólogo?” lo cual confirmaría, en efecto, mi situación de ser algo marginal al mundo normal de la gente normal de hoy en día.

Long life to Noppo-san, master of millions of childhood smiles!

Ammonia Avenue

When I heard the learn’d astronomer,

When the proofs, the figures, were ranged in columns before me,

When I was shown the charts and diagrams, to add, divide, and measure them,

When I sitting heard the astronomer where he lectured with much applause in the lecture-room,

How soon unaccountable I became tired and sick,

Till rising and gliding out I wander’d off by myself,

In the mystical moist night-air, and from time to time,

Look’d up in perfect silence at the stars.

Walt Whitman

Es una hermosa mañana soleada en la siempre cambiante Bogotá. Hoy cuando desperté, muy temprano, vi el cielo resplandeciente a través de las persianas, iluminando las casas del conjunto con un tono anaranjado. El cuarto vacío de mi hermana también parecía emanar una luz ambarina muy fuerte. Recordé que por estos días Marte está más cerca de la tierra, y así también retornó el recuerdo de mi ferviente amor a la astronomía, que nunca logró ser lo suficientemente técnico para incitarme a estudiar física, y que sin embargo me sumergió en los posibles e increíbles mundos de la ciencia ficción. Más o menos el mismo problema que plantea Walt Whitman en When I Heard the Learn’d Astronomer, uno de mis poemas favoritos.

Ah, la ciencia ficción, paraíso de los que por momentos queremos huir del mundo e inventar nuevas leyes, nuevos problemas, nuevas formas en el cielo; de los que queremos ver el futuro desde todos sus hilos posibles (teoría de las cuerdas) y en todos los puntos de esta dimensión y las otras… Hace poco aprendí que este género literario es el nuevo mito, pero si éste tiene como objeto dar respuestas a las preguntas que aquejan a la humanidad, ¿la ciencia ficción da respuestas a preguntas que el ser humano hipotéticamente se preguntaría en caso de… ? ¿Son respuestas a los “qué tal si…”, a las preguntas que aún no se han formulado, anticipaciones del futuro?

Cuando pienso en la ciencia ficción pienso no sólo en relatos de Asimov, Clarke, Welles, Huxley, Le Guin, Wells y Bradbury (entre otros), no sólo en el monolito que eclipsa al sol en 2001 y el estallido de un solar Júpiter que casi me hace llorar de emoción al final de 2010. La ciencia ficción para mí encompasa tantas pero tantas cosas, casi que ha gobernado mi vida, que considero que así como existen libros y películas de ciencia ficción, también existe música ciencia ficción… todo el arte puede tener algo de ciencia ficción. (Ya estoy disvariando, estoy emocionada.) Alan Parsons Project es, en mi opinión, la música ciencia ficción por excelencia. No sé si ellos mismos lo hayan pensado así alguna vez, pero oírlos es ver ante mí cunas de estrellas, agujeros negros devorando materia y energía, humanos abandonados a su suerte al otro lado de un agujero de gusano y, muchas generaciones después, averiguando desesperadamente sus orígenes (Navegantes de Krakelon). No es sino escuchar Children of the Moon para sentir el mismo abandono de tantos posibles habitantes del universo que, como yo, no soportaron las charlas técnicas y se dedicaron a mirar arriba en espera de una respuesta.