Las cinco del viernes

¡Qué buenas preguntas las de esta semana! ¡Felicitaciones, Betty! Ah, y ganbatte, que ese blog que te critica no merece la atención de nadie.

1) Si tuvieras el poder de dar la inmortalidad a sólo una persona de la Tierra, ¿a quién se la darías?¿Crees que le gustaría?

Nadie se merece semejante aburrimiento. Claro que, si se pudiera revertir después, yo tomaría la inmortalidad durante unos cuantos cientos de años; me tiraría de los techos de los edificios, me haría arrollar por los carros, morder por las serpientes, me dejaría congelar en el polo y abrasar en el desierto, caminaría entre el fuego, me abriría las venas, me haría el harakiri, me dejaría arrastrar por el mar hasta llegar a cualquier orilla, salvaría gente, intentaría hacer una fortuna, caminaría kilómetros y kilómetros y kilómetros, recorrería el mundo entero, leería libros y libros y libros, escribiría y recorrería cientos de editoriales hasta tener una publicación… y cuando por fin me aburriera de tantas sensaciones y aventuras, pediría la mortalidad de nuevo. Moriría cansada pero divertida.

2) Si tuvieras el poder de hacer volver a la vida a una persona, ¿a quién elegirías?¿Por qué motivo?

A Felipe Siachoque, para darle una segunda oportunidad de no retirarse del juego tan pronto.

3) Si pudieras hablar durante horas con la persona que quieras del mundo,

¿con quién lo harias?¿De qué hablarías?


Supongo que toca excluir a mi familia, Minori y Kotaro, que son mis candidatos usuales para charla por horas en la vida real. Hm… ¡ah, ya sé! con Ei Takami, quien personificó durante más de 20 años al archifamoso y bienamado… ¡¡¡NOPPO!!! Uf, sí, hablaría con él por horas y horas (suponiendo que él habla inglés o yo mejore mucho mi japonés); le preguntaría de todo sobre Dekirukana y sobre su vida… y le diría que es mi héroe y le agradecería por todo lo que hizo por mi infancia.

4) Si pudieras cambiarte por otra persona, ¿por quién sería? ¿Por qué?

¡Por nadie! No me interesa en absoluto la idea de que alguien vaya al baño con mi cuerpo, me bañe, me aliste, y diga barrabasadas por mí. No, no, no. Yo quiero responder por mí misma y mirar siempre el mundo desde este par de ojitos miopes.

5) Y si alguien te eligiera en alguna de las cuestiones anteriores, ¿qué harias?¿Cómo te sentirías?

Hombre, nadie me elegiría. Pero si alguien lo hiciera… me molestaría. En especial si me hace lo del cambio de cuerpo.

SUENA: Loving You — Minnie Ripperton

¡He perdido demasiado tiempo con esto de los blogs! Lo he decidido: ¡No más blog durante una semana!

(risas pregrabadas de Chespirito)

Nunca ocurrirá.

Dos de nostalgia

1.

Caray, ¿¿¿qué clase de bicho nostálgico me picó anoche como para haber instalado ICQ y AIM???

No sé; no me importa. ¡Lo cierto es que amo estos medios de comunicación! …y al parecer, mi hermana también.

2.

Me está entrando una especie de nostalgia por mis premios… como que los chicos de Locomía me hacen ojitos… ¿debería reintroducirlos? ¿debería? ¡¿debería?!¿¡¿debería?!?

No sé realmente, eso de la media naranja a mí siempre me sonó a estrategia de los que preparan jugos en sobre.

(Francisco, en conversación con Olavia Kite)

Los comments son al blog lo que la plata a los bestsellers.

(Olavia Kite, en conversación con Francisco)

Veni, Vidi… Ave!

Lo que comenzó como un proyecto militar de los Estados Unidos (y un medio de información en Francia—pero eso es historia aparte) ha adquirido dimensiones titánicas. Los visionarios del Internet han sabido atrapar cada vez más usuarios con herramientas antes inconcebibles como los chats con avatares, las animaciones de Flash y los programas de IM (mensajería instantánea, por sus siglas en inglés). Considero que, además de una cantidad abrumadora de información, lo más atractivo que el mundo del Internet brinda a sus jóvenes usuarios es la posibilidad de hacer vida social por medios poco ortodoxos.

Me encanta el Internet, y todos lo saben. Me inicié en él poco antes de cumplir catorce años, y desde ese entonces no ha dejado de formar parte esencial de mi vida. Sin embargo, considerando que durante una época el medio constituyó mi única fuente de interacción social, es también fuente de un pequeño temor que, considero yo, jamás se desvanecerá: el temor al fenómeno post-conocimiento en la vida real.

¿En qué consiste este fenómeno? Es simple. Cuando se alcanza un punto en el que las conversaciones se vuelven larguísimas y se cubre toda clase de temas, surge un deseo de conocer personalmente al interesante interlocutor. Y es apenas natural; si es tan fantástico en Internet, ¿cómo no va a serlo personalmente? Así que se fija la fecha, se reitera la hora, se prepara el lugar… luego sucede la típica escena en la que uno se para en el punto exacto con mirada de idiota y mira a todas partes, ¿quién será? ¿de dónde vendrá? ¿es él? no, no es él… ¿es él? no, no es él… ¡oh, sí, sí es él!

Después de un largo rato de inseguridad, silencios, conversaciones tímidas, los interlocutores se despiden y uno de ellos está convencido de que todo seguirá igual o tal vez mejor… al conocerse personalmente, lo más seguro es que querrá hablar más, tal vez tendrá más confianza… pero como dice la canción, “tristeza não tem fin, felicidade sim”. Así, esta felicidad tan sólo dura lo que tarda la persona en conectarse a Internet y encontrar al recién conocido conectado.

—Hola!

—Hola.

—¿Cómo estás?

—Bien.

—¿Qué has hecho?

—Nada.

—Bonito día, ¿no?

—Sí.

—Qué bueno que ya es fin de semana, ¿verdad?

—Sí.

—¿Cómo va tu… (personaje mencionado durante la conversación personal)?

—Bien.

—¿Qué más de… (tema traído a colación durante la conversación personal)?

—Lo mismo/Igual/Nada/Ahí.

—Ah…

Después de esto ya no queda absolutamente nada más que decir. Obviamente se seguirá intentando un par de veces, pero todas arrojarán el mismo resultado. Y así de patéticamente se pierde un interlocutor, tal vez un amigo, una historia interesante por compartir.

¿Por qué tiene que suceder esto? ¿Por qué me tiene que suceder esto? Persona de Internet que conozco, persona de Internet que desaparece. ¿Qué esperaba el interlocutor, acaso? ¡Mi foto sale en el msn ocasionalmente! No creo que el asunto sea físico… ¿Tal vez es mi voz? ¿Tal vez debería limitarme a hablar por msn porque personalmente soy un fracaso y no entretengo ni a un cultivo de moho? Creo que éste es uno de los Grandes Misterios en la vida de Olavia Kite. Si alguien tiene una posible solución a mi Gran Enigma Larousse, please let me know.

SUENA: Gilmore Girls en la tele y Minori diciéndome “it’s less than forty days!”

Promesa

Le prometió un pincel para escribir versos sobre su vientre. Le prometió una casita pobre y dos máquinas de escribir. Le prometió una cama grande para leer poemas. Le prometió besos ocultos en los cinemas vacíos. Le prometió una hijita llamada Sofía, morenita morenita. Le prometió malteadas de fresa con dos pitillos. Le prometió un jardincito de azaleas. Le prometió calles lluviosas con charcos soleados. Le prometió un libro con su nombre en todas las páginas. Le prometió un par de brazos para hundirse y un hombro para llorar, dormitar y bailar los temas de las películas. Le prometió sus canas y sus encías desgastadas. Le prometió sus venas en flor y sus letras cubiertas de riveras escarlatas.

Pero hubo algo que jamás prometió —y de esto se dio cuenta ella demasiado tarde —: que dejaría de ser un niñito habitante de tierras quiméricas, de esos que prometen el universo sin saber a quién, sin saber por qué.

SUENA: Nights on Broadway — Bee Gees

Las cinco del viernes el jueves

A ver si me relajo contestándolas.

1) Al abrir los ojos, una mañana de invierno, descubres que la persona

que duerme a tu lado se ha convertido, durante la noche, en un reptil (lagarto o lagarta, según los casos): ¿Cómo reaccionarías?


¡Le daría un beso y se transformaría de nuevo en ser humano!

2) Han pasado seis años desde que dejaste de frecuentar la blogosfera: ¿Qué has conservado de esa época, de esos contactos, de esas vínculos?

Si me alejo de los blogs, lo cual es poco probable, las buenas amistades permanecerán.

3) Mañana anuncian el cierre de TODOS los nodos de acceso a Internet, se acabó lo que se daba: ¿cómo reaccionarías, hasta qué punto es grave tu adicción?

¡¡¡Y AHORA CÓMO ME COMUNICO CON KOTARO Y MINORI SIN QUE ME CUESTE UNA FORTUNA!!! Y tendría que ponerme a tejer o hacer planas o programar en QBASIC porque me daría una ansiedad

4) Sembraste un nogal y la primera cosecha fue magra, la segunda

paupérrima, la tercera es de peras: ¿Lo talarías?


Al menos salieron peras… así que recojamos peras y hagamos dulce.

5) Elimina la “o” y la “t” del teclado y escribe una frase de amor o un piropo original.

DAISUKIDESU!!!

SUENA: Something to Sleep to — Michelle Branch

BLAA

Uno de los mejores momentos de mis monótonas semanas es la visita a la Biblioteca Luis Ángel Arango. Camino por entre casas antiguas, papelerías, olores de pan recién horneado y carne asada y después de un tramo ya no tan eterno… llego al templo de casi todos los libros. Me relajo del todo… dejo de lado todos los problemas de la vida (que no son tantos, afortunadamente) y me concentro en la búsqueda de un computador. Después mi mente se convierte en comandos… “t. yurupary” o “s. gramatica” o “a. rimbaud arthur” y puede pasar mucho tiempo así sin que yo me percate… todo es “a. mishima yukio”, “t. carnero”, “t. senor muy viejo con unas alas enormes”, “a. aleph”, etc. A continuación, la espera. Pasa el tiempo, miro la exposición de turno, me siento en la banca, dejo volar mi mente… y miro el reloj, y miro el reloj, y miro el reloj. ¡¡¡Quiero los libros!!! … o los necesito. Hago fila donde me toca. Doy mi número. El señor busca. “En cinco minutos” ugh.. no calculé lo suficiente… esperaré. Miro los cuadros sin ponerles cuidado, recorro la sala, miro más que todo a la gente, me pregunto qué sería estar aquí con una buena compañía… Siempre me hago la misma pregunta. ¿Qué veríamos? ¿Qué pensaríamos? ¿De qué hablaríamos en la espera? ¿Nos arriesgaríamos a probar hormigas santandereanas en la tienda del letrero “sí hay hormigas” por el camino? ¿Preguntaríamos por miel de abejas en la botica antiquísima del frente, tal como hizo Kitty esa primera vez? … Pasa el tiempo. Es hora. Tiene que ser hora. Hago fila. Doy mi número. “¿Sólo un libro?” “Sí.” “Ya le doy su recibo.” Lo tomo. Salgo de la biblioteca, pasando por el incómodo ritual de la requisa… y vuelvo poco a poco a la realidad, pensando en el hogar que me espera y en todo lo que el libro que acuno como a un niño querrá decirme… y ese pequeño lapso casi irreal se va mezclando poco a poco con la realidad. Para el momento en que llego a la Jiménez y corro a alcanzar el Transmilenio que se aproxima a la estación Museo del Oro, todo vuelve a ser lo mismo, sólo que mi corazón alberga una extraña sensación de alegría y cansancio.

SUENA: Ain’t That a Lot of Love — Simply Red