Es difícil hacer traducciones español-inglés cuando uno no está familiarizado con la tendencia colombiana a inventarse palabras cada vez más largas y complicadas. Creo que esta deformación del lenguaje, claramente ligada a un afán de demostrar pericia en el ámbito laboral, contribuye a enredar cualquier intento de mejora de cualquier cosa en el país. El colombiano en realidad no sabe lo que dice; bota palabras rarísimas cuyo significado se desconoce (porque para colmo no existen) pero hacen quedar bien a quien las dice, las usa con toda comodidad para describir procesos institucionales —probablemente para ocultar su ineficiencia—, las lanza como perdigones de superioridad en las discusiones infinitas que tanto ama hacer, y adorna sus documentos con ellas como si de un gran pavo navideño se tratara. Al final resulta un pavo vistosísimo pero incomible.
He aquí una lista de obstáculos con los que me topé a lo largo de esta semana de traducción en un taller sobre ecoturismo. Pese a que no lo oí esta vez, incluí el término “recepcionar” porque es horripilante y creo que nadie lo dijo solamente porque no hubo oportunidad. No incluí términos que suenan terriblemente mal pero sí existen según la RAE (como “adicionar” y “pasadía”).
articulación unión, conjunción
carreteable carretera
direccionamiento dirección
facilidad instalaciones
hacer claridad aclarar
manejar verbo comodín
manejar el tema expresión comodín
potencializar incrementar el potencial
recepcionar recibir
retroalimentación realimentación
socializar presentar, compartir
tema 1. muletilla universal, ver el tema de 2. sustantivo comodín
validar confirmar, verificar
valorar examinar
visitancia cantidad de visitas
Los invito a socializar sus aportes a este glosario. Por otro lado, los invito a abandonar esa insidiosa maña de manejar el tema de una buena vez.