Monthly Archive for February, 2004

3×5

Today skies are painted colors of a cowboy’s cliche,

And strange how clouds that look like mountains in the sky

Are next to mountains anyway!

Didn’t have a camera by my side this time,

Hoping I would see the world through both my eyes;

Maybe I will tell you all about it when I’m

In the mood to lose my way,

But let me say…

“Recordar es vivir”, suspiró mi papá hace un par de días mientras contemplaba una foto de mi partida. Viniendo de él, esta frase cobró un peso especial. Las fotos han estado presentes en casi todos los momentos de mi vida. Toda persona, paisaje, objeto que merezca ser recordado, tiene su respectiva foto. Una vez mi hermana y yo le tomamos una foto a un par de pilas marca “Pannasuanic”, simplemente por lo graciosa que nos parecía esa distorsión de Panasonic. Nos hemos tomado fotos porque tenemos un peinado particular o porque nos vestimos de un modo particular, le hemos tomado fotos a la dalia del jardín porque está recién florecida; he tomado fotos desde casi todos los aviones en los que he viajado, de las cuatro estaciones vistas desde una misma ventana, de restaurantes en los que he comido y de personas que me han parecido amables.

Sin embargo, hay fotos que solamente residen en mi cerebro.

You should have seen that sunrise with your own eyes!

Cada vez que voy a la finca de mis abuelos, en Puerto Boyacá, mis ojos se llevan un festín que desafortunadamente no puede ser capturado en fotos; no es lo mismo, todo un pedazo de mundo encerrado en un rectángulo… Nubes de mariposas azules con visos verdes, una ceiba inmensa con un nido de águila en la copa, un árbol inmenso con espinas por todo el tronco, un atardecer rosado con nubes encendidas de carmín frente a mí mientras la luna emergía de la negra silueta de la sierra a mis espaldas… Todo eso se queda conmigo…

También se quedará conmigo una luna anaranjada, una calabaza en el cielo que vi volviendo a Colombia después de un viaje alos 14 años. Intenté tomar una foto, me quise aferrar a esa imagen desesperadamente… pero fracasé estrepitosamente. Esa luna se quedará dondequiera que yo esté, al igual que la llamada harvest moon que me aterrorizó en las noches de otoño en Dubuque… Tan inmensa, tan roja, era como estar en otro planeta de repente. Y todas esas lunas amarillentas sobre el horizonte bogotano…

Today I finally overcame

tryin’ to fit the world inside a picture frame…

Napa Valley. Creo que es ésta la esencia de todo lo que estoy escribiendo ahora; un paseo por el Cielo después de meses de vivir un infierno nevado… No sé si me haya parecido tan bello justamente por la urgencia que tenían mis ojos de volver a ver el color verde. Lo que sé es que ese día vi tantos, pero tantos paisajes hermosos, que tuve que renunciar a filmarlo o a atraparlo en fotos para tratar de hacerlo permanecer únicamente en la memoria. Un bosque con los rayos de sol filtrándose, colinas que me recordaban a la Sabana de Bogotá… y el mar… el radiante mar… ¡Qué difícil es explicarlo! ¡Qué difícil es transcribir el color de los viñedos y el tamaño de las flores cuando se los ve por primera vez después de meses y meses de chamizos congelados!

Nada de esto lo podré explicar de manera concreta. Nunca comprenderán de qué hablo, qué he visto; y aún si existiera una foto para probar que lo que vi es lo que recuerdo, ésta no se equipararía jamás al momento en que mi estómago pareció contraerse mientras mis ojos y mi boca se abrían involuntariamente y yo agradecía estar completa en ese momento para vivirlo, para dejar las máquinas que guardan memorias en mi regazo y contemplar un mundo que, después de todo, a veces nos guiña para que no nos cansemos de caminar por él.

You’ll be with me next time I go outside:

No more 3×5′s…

SUENA: 3×5 — John Mayer

“Yo me imagino a Sancho como una mezcla de un panda y el mocho Sánchez”.

—Glorita

Tormenta surrealista en blanco y negro

Anoche, mientras dormía, empezó a llover. Creí que ya había dormido varias horas cuando abrí los ojos en medio de la oscuridad de mi recinto, pero apenas habían transcurrido dos horas. Entonces, mientras intentaba comprender que el reloj despertador no había enloquecido y en realidad había dormido apenas dos horas, la lluvia de fondo, que por lo general me ha parecido un sonido sumamente sensual, se convirtió en un estruendo que amenazaba con horadar la fachada de mi casa. Intenté oír el tintineo del agua deslizándose por la canal y la bajante, pero éste era escaso mientras reinaba el rugido de la tormenta, una tormenta como de piedras, como lanzada con rabia hacia la ciudad indolente.

Intenté dormir de nuevo. Lo logré por un breve lapso.

Mi mente intentaba penetrar el territorio de los sueños cuando un puño sobrenatural golpeó mi ventana, como queriendo romperla para atacarme. Fue un golpe seco que me dejó aturdida y con los ojos abiertos de par en par. Había caído un rayo monumental a muy poca distancia de mi casa. Varias preguntas inundaron mi cabeza como el cielo que seguía descargando su rabia. ¿Estaba mi familia despierta para presenciar esto? ¿Eran realmente las once de la noche? ¿Dónde estaba la gente sin hogar durante tempestades de esta magnitud? ¿Era ésta la peor tormenta presenciada por mí? Sólo obtuve respuesta a la última pregunta. No.

La peor tormenta, descontando los monumentales pero usuales temporales en Puerto Boyacá (qué más se puede esperar del borde de la selva), ocurrió en Dubuque, Iowa, durante la noche de agosto 21, 2002. La primera noche que pasé en ese pueblo. El cuarto se iluminaba por completo con los relámpagos, y los truenos eran tan fuertes que se sentían como un verdadero bombardeo. Esa noche temí que el edificio se fuera a caer y definitivamente no pude dormir.

Me acomodé en las cobijas como mejor pude en medio de la oscuridad que había convertido todo mi mundo en un caos en blanco y negro. Cerré los ojos y esperé a que mi cansancio pesara mucho más que el ataque celeste.

Desperté de nuevo. Era hora de sentarme a escribir mi ensayo para Historia Cultural de la China. La lluvia no parecía haber ocurrido nunca; todo era silencio absoluto. Un silencio tan puro, que sólo acerté a imaginar que la tormenta había arrasado con todo aquello que pudiera producir ruido, con todo allá afuera. Había sido una noche de pensamientos tan extraños, de una completa pérdida del color acompañada de la grotesca distorsión de la lluvia nocturna (¿era agua? ¿era granizo? ¿eran piedras? ¿eran gotas o un solo baldado gigantesco y furioso? ¿era mi vida una frenética mezcla de témpera blanca y negra?), que retornar a la realidad de los amarillos y azules no me parecía meritorio. Mi propia alcoba se había trasladado a una dimensión completamente ajena a la realidad. Habría sido mucho mejor si hubiera podido seguir protegida por la seguridad de las cobijas hasta el alba, hasta la victoria absoluta del color sobre este lado de la Tierra…

Pero tuve que encender la luz y dañar toda la magia. Ahora tengo que escribir sobre el Huang Ho, el Río Amarillo, asegurando definitivamente el fin de este remolino de témpera, de esta tormenta surrealista, de este sueño que tuve con los ojos abiertos.

SUENA: I Can’t Help Falling in Love With You — Hi-Standard

Las cinco del viernes después de la tormenta

Variadas pero pesadas.

1)Si pudieras viajar 7 años hacia el pasado ¿Qué advertencia te darías a ti mismo(a)?

Ninguna. Creo que el efecto de verme a mí misma en el papel de fantasma de la navidad futura sería muchísimo peor que cualquier advertencia pasada por alto. Además, quién sabe cuántas cosas buenas estaría anulando si esquivara algunas de las malas.

2)Define tu vida en solo 3 palabras.

Mucho que contar.

3)Tu casa se está incendiando.Todos tus seres queridos y mascotas ya están a salvo, y sólo falta que salgas tú. Sólo hay tiempo de cargar con un objeto de tu habitación ¿Qué cosa rescatas?

No creo que a mis seres queridos les guste la idea de tener que esperar a que la señorita salga dentro de un rato porque justo ahora se le dio por buscar un objetito especial en su habitación cuando en cualquier momento podría volverse antorcha viviente. Prefiero bajar los tacos al salir de casa y asegurarme de que la estufa quede apagada.

4)¿Qué tienes actualmente como wallpaper en tu monitor?

Un atardecer en St. Louis, Missouri, con las casas bañadas en sombras y ámbar y el Gateway Arch brillando tenuemente al fondo, tomada durante el inexplicable paseo que Minori y yo efectuamos a esa ciudad por épocas de Thanksgiving.

5)¿Qué es lo más aterrador que podría sucederte?

Podría explotar una bomba nuclear justo en el lugar donde me encuentre, haciendo que la piel se me caiga en tiritas y cuelgue de la punta de mis dedos, los lentes se me derritan dentro de los ojos, mi pelo se convierta en agujitas muy derechitas apuntando a todas partes y lo que alguna vez consideré mi mundo se convierta en el mismísimo infierno. Claro que si los lentes se me derriten en los ojos dudo mucho que llegue a saber cómo se ve todo después del estallido. Ah y puede que simplemente me vaporice como el señor de las escaleras frente al banco en Hiroshima.

Not funny at all.

SUENA: Old and Wise — Alan Parsons Project

Hace poco fui a ver El Último Samurai con Alfabravo. En el cinema había una persona que se reía de todo o hablaba en un tono excesivamente fuerte, lo cual se tornó molesto a medida que la trama se fue sintiendo más seria, más seria, y uno se iba metiendo más en la película. Pero bueno, no fue tan malo como el par de viejitos que tuve detrás de mí cuando fui a ver Matrix… En fin, ése no es el caso. En medio de todos esos soldados japoneses de piel morena y barba rala estaba Tom Cruise, el galán, el chacho, el que los iba a salvar a todos, el samurai de samurais ojiazul blanquito. Entonces, me puse a detallar los ojos de todos los actores, inclusive de los extras cuyo oficio era tirarse al piso en un charco de sangre de mentiras.

Minori dice que un antropólogo japonés asegura que hay un lugar en Japón cuyos habitantes tienen los ojos azules. No recuerdo bien por qué era eso, si era por mezcla con los rusos o qué; tampoco recuerdo en qué lugar era aunque Minori me dio el dato exacto… pero no logro imaginarme esos ojos rasgados, como dibujados por los mismos pinceles que escriben sus caracteres, desprovistos de un circular pozo de tinta oscura. Los ojos oscuros son abismos en los que es posible caer como Alicia camino al País de las Maravillas; cuando brillan, hay una supernova explotando en lo más profundo del espacio exterior, de un universo contenido en dos globos gelatinosos. Los ojos claros son hermosos y cristalinos, pero en ellos todo se refleja, todo rebota; son espejos. Los ojos oscuros pueden tragarme para no dejarme salir nunca, como un dulce remolino de caramelo, de tinto, como arenas movedizas del chocolate más amargo.

Vi entonces que aún el actor más feo del reparto (entre los japoneses) poseía estos ojos profundos hechos a pinceladas. ¡Cuánto quisiera ir a Japón y hallarme rodeada de esas miradas trazadas con tinta!

En fin, ver la película fue una buena experiencia, me ayudó un poco a estudiar para mi parcial de japonés (en el que no me fue tan bien como me hubiera gustado), y el señor Alfabravo me cayó bastante bien. Sé que en este punto del post no he escrito nada realmente interesante; lo ideal habría sido pegar una foto de alguno de los samurai (y sólo me salían fotos de Tom Cruise pegando alaridos bélicos).

Creo que lo que realmente quería decir es que en Japón están los hombres más hermosos del mundo… y todo esto para evadir un ensayo sobre Don Quijote de la Mancha que me pisa los talones… Ah, eso era lo otro. En la película todos eran muy disciplinados, cosa que se refleja en la realidad (los japoneses que he conocido también son muy disciplinados). Accusor dice que mi nombre real indica que soy una persona con mucha autodisciplina, pero en este momento estoy demostrando todo lo contrario. ¡Necesito disciplina urgentemente! ¡Necesito dejar este amor por el ocio de una buena vez por todas!

SUENA: El incesante tecleo de los usuarios de computadores en el edificio B de la universidad

His Master’s Voice

Qué blog tan bueno era el del MaestroZen. Qué gran blog. Hablo en serio. No puedo decirlo en un tono más sobrio. Tengo una idea de lo que quiero decir pero no sé cómo decirlo.

Voy a extrañar ese blog. De verdad que sí. Nunca conocí personalmente a su dueño, pero estoy segura de que es una persona que exuda conocimiento. Culto, actualizado, creativo, valiente en la lucha contra el frío de Illinois (sus alusiones al invierno del Midwest siempre me hacían recordar viejas épocas). Me encantaba pensar que en medio de las tediosas planicies de aquel estado él podría hallarse cocinando algún delicioso platillo con sus amigos, algo que el resto de nosotros nos limitaríamos a leer y seríamos incapaces de preparar.

Me gustaría que volviera, me gustaría encontrar de nuevo esos familiares colores, los reflejos impresos de unos ojos que han visto mucho más de lo que uno ha podido ver bajo este pequeño cielo lluvioso; pero todo cumple su ciclo, y el maestro seguramente habrá querido que éste sea el fin de ese ciclo. Espero que no se aleje demasiado de este círculo que siempre lo recordará con gratitud. Ahora que no puedo leerlo, le deseo lo mejor y espero que siga tomando rumbos tan interesantes como los que compartió con el mundo a través de su difunta página. Godspeed.

SUENA: Rhapsody in Blue — George Gershwin

Las cinco del viernes

Quedé debiendo el post que reemplazaría a las cinco pasadas. Aún no logro reunir las palabras adecuadas. Um… respondamos las cinco de hoy, a ver si en la Open List sale mi profile recién salido del horno.

1) Tienes el día libre, sin obligaciones ni recados pendientes. ¿A qué lo dedicas?

A enrojecerme los ojos frente a este aparato. Antes pasaba muchas horas cantando con mi guitarra, dibujando y escribiendo cuentecillos. Ahora… espero volver a eso paulatinamente.

2) ¿Que necesitas para empezar bien el día?

Desayunar.

3) ¿Hay algún objeto que sigas utilizando por viejo, roto o sucio que esté?¿Por qué?

La lista es interminable.

4) Cuenta alguna metedura de pata tuya que sea memorable.

Dejé un comment en el blog de Alejo acerca de The Open List Quiz, parafraseando el lema del plan de contratación de empleados en Wendy’s. Debía salir algo así:

“Everybody is somebody at Wendy’s The Open List.”

Salió esto:

“Everybody is somebody at Wendy’s The Open List.”

Ahora todos creen que yo de primerazo decidí llamarle Wendy. Lo peor es que terminé viendo un cierto parecido entre Wendy (en la nueva versión de Peter Pan) y Alejo. Ugh… I’m embarrassed.

5) ¿Qué haces para sentirte relajado y bien contigo mismo?

¡Dormir!

SUENA: una película española muy loca

Villanella

Hace cada vez más tiempo, aunque yo siempre quiera creer que fue muy poco, la nieve y la insoportable rutina desecaron mi fuente de inspiración literaria. Cabe recalcar que antes de irme yo solía escribir con regularidad. No digo que era bueno o malo. Sólo que escribía, y no era algo como las cosas que se encuentran abandonadas en este blog, fragmentos de vida como trozos de un espejo en el cual aún se reconocen las formas de un rostro y simplemente se les contempla en el suelo.

Desesperada por mi falta de producción literaria, decidí que tenía que forzarme a escribir de un modo u otro, así que me metí a una clase llamada Fiction Writing y otra llamada Poetry Writing. De Fiction Writing salieron tres cuentos buenos y polémicos (no es bueno decirle en la cara a la gente de Dubuque, IA que es xenófoba). De Poetry Writing salió una invitación a participar en un festival nacional de poesía.

Lo gracioso es que me es prácticamente imposible escribir poesía en español, pero por lo general los cuentos se me ocurren en español. Bueno, en realidad ya no escribo y eso es doloroso. No me he forzado ni esforzado lo suficiente.

Ahora que encuentro un cd con todos mis archivos del año en Iowa, me entra un poco de nostalgia y, en medio de toda la confusión que constituye mi vida, me animo a reconstruir un recuerdo surgido de una palabra italiana encontrada en otro blog (Glorita suscita ideas)… toda una técnica… todas las palabras en su puesto para andar como un reloj. La villanella es peligrosa por lo difícil, por lo burda que puede ser cuando es usada imprudentemente. Sin embargo, cuando logra su efecto se convierte en algo inolvidable e hipnótico.

Les mostraría mi primer y único intento de villanella, pero… por su misma delicadeza prefiero dejarlo entre mi clase de Poetry Writing, James Pollock (el profesor con el mejor nombre del mundo) y yo. Mejor los dejo con un maestro y mi villanella favorita de todos los tiempos. Señores, con ustedes, Dylan Thomas.

DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT

Do not go gentle into that good night,

Old age should burn and rave at close of day;

Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,

Because their words had forked no lightning they

Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright

Their frail deeds might have danced in a green bay,

Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,

And learn, too late, they grieved it on its way,

Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight

Blind eyes could blaze like meteors and be gay,

Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,

Curse, bless me now with your fierce tears, I pray.

Do not go gentle into that good night.

Rage, rage against the dying of the light.

Postdatas:

  • No puedo creer lo mucho que me demoré introduciendo el tema. Tengo una retahíla de recuerdos digna de viejito en mecedora.
  • Quiero volver a trabajar en poesía, intentar otra villanella o algún poema sacado de las locuras de mi subconsciente. Eso o bordar.

SUENA: Samurai Song — Ethnic Music Compilations

Follow the White Rabbit

Se sienta, callada, a contemplar la noche. No la noche bulliciosa de chicharras y encendida de luciérnagas, sino aquella que se proclama gozosa y titila con lámparas de neón que amenazan con apagarse en cualquier momento. Corren nubes de asfalto, corren nubes de alucinación.

El mundo se ve vacío, pero pronto los acudientes al llamado van agregando sillas al corro. Ella saluda. Saluda, y nada más. El ambiente se anima y los desconocidos se convierten en amigos de toda la vida, llega una diva del otro lado del río gris y la inmortalizan en hordas de bytes. Todos saben que han tenido algo en común: antes eran palabras amigas, ahora las palabras se han convertido en seres de carne y hueso. Qué alegría es saber que no se ha estado hablando con máquinas programadas para simular vidas.

Sin embargo, ella calla. La escena no parece tener mucho sentido para ella, y aún cuando todos se van, cuando los holas se vuelven adioses, cuando deja a su guardián adolorido en su castillo y ella retorna a la serenidad del lecho, la escena no parece haberse llevado a cabo. Nunca.

Dos días después, una mano de chantilly con uñas moradas y un toque de fresa se aferra a la metálica realidad. El sol promete arremeter contra su piel de nuevo al mediodía, pero eso ya no importa. Mirando los paisajes que conoce casi de memoria, ella se pregunta qué tan cierto puede ser que en algún momento dado —el menos pensado —, una voz desconocida le ordenará que siga una señal incongruente para hallarse a sí misma, para dejar de verlo todo como un inmenso holograma que la atraviesa y no la toca.

Mientras llega ese momento, ella intenta recordar todo aquello que no sucedió, el guardián que la defendió de un silencio más profundo y que ahora no la observa, los demás hologramas que la atravesaron y para quienes ella no logró hacer la transición de caracteres a células. Posiblemente de ella no queden más que unos cuantos pixeles descoloridos y las palabras que siguen brotando de la nada.

Y desperdigada sobre los caminos que recorre a diario quedan los fragmentos de la esperanza: eso que aún las personas que no existen y desaparecen a la espera del primer latido de su corazón real también poseen.

Sad But True

Ustedes los hombres saben que, cuando piden la foto de una interlocutora femenina a través de Internet, en el fondo del alma lo que esperan es algo parecido a esto:

No obstante, el chasco viene cuando la interlocutora muy inocentemente envía su mejor foto y ustedes ven en ella lo siguiente:

Jurarán que todo sigue normal. Sin embargo, ¡cuántas maromas harán para evitar el encuentro personal, y si éste es inevitable, para terminarlo tan pronto como les sea posible!

SUENA: Things Can Only Get Better — D-Ream