Monthly Archive for August, 2013

2013-08-14 (Jeux Olympiques)

Hoy fue nuestra última clase del curso de intepretación. Por última vez tuve a Keita sentado detrás mío en el salón. Da tristeza pensar en lo pronto que hay que cortar los lazos que recién se empiezan a tejer.

Fuimos a almorzar con Keita y Judy (una señora de Hong Kong divertidísima) a un restaurante tailandés. Pedimos arroz frito con piña, entre otras delicias. Para este punto Keita ya sabe que soy fanática de la piña y compra piñas enteras para tajar y convidarme. Esta mañana llegó a la universidad con un recipiente lleno de cubitos por si yo no había alcanzado a desayunar.

Mañana es la gran prueba final: los exámenes de certificación. Me siento como una atleta olímpica que se ha preparado durante mucho tiempo para un destello de adrenalina que durará apenas unos minutos. Espero poder llevar a casa unas cuantas medallas.

2013-08-09 (Fiesta)

Hoy hubo una fiesta y fui la más bonita de la fiesta. Fin.

2013-08-08 (Karaoke)

Nos volamos de una conferencia aburrida y nos sentamos en una banca a hablar. Cambiamos de sitio a medida que el sol hallaba nuevas maneras de colarse entre las ramas de los árboles. Nos deteníamos cada vez que pasaba un hurón.

Reaparecimos en el salón de convenciones al final como para dar a entender que siempre habíamos estado ahí. Luego nos fuimos a un karaoke japonés. Canté “Yume” (夢) después de años de no poder hacerlo. Años sin karaoke. Estaba que no podía de la emoción. Resultamos compartir el amor por Billy Joel y los Ulfuls. Pocas veces encuentra uno tanta sintonía en gustos musicales. O no sé ustedes, pero esa es una categoría en la que suelo sentirme aislada (¿como en casi todo?). De pronto nací en la década equivocada y me toca corregir el error hablando con alguien de la década correcta.

El bus 13 pasó rapidísimo por la Avenida Kuhio cuando salimos del lugar. Nos despedimos aprisa, tal vez demasiado aprisa. Quedé triste todo el resto del camino.

2013-08-07 (El problema)

El problema es que si me miro al espejo desnuda me encanta lo que veo, pero no es sino ponerme un vestido de baño para que los elásticos lo deformen todo y me hagan sentir miserable. Ah, lo que es amoldar el cuerpo a los agentes externos para estar bien internamente.

2013-08-04 (Pelícanos)

No hay nada como hacer un nuevo amigo de la nada y salir a pasear con él. La semana pasada ayudé a una niña coreana recién llegada que estaba perdida en el bus de ida a Waikiki y luego me la volví a encontrar el mismo día en el bus de regreso. Hoy me la llevé a darle una vuelta a la isla en bus.

Minhye (se pronuncia “Mine”) y yo fuimos a Hale’iwa, un pueblito de casas viejas de colores que ha sido acaparado del todo por los restaurantes. Se supone que es un sitio histórico pero entre tanto puesto de shave ice adornado con filas de japoneses uno no alcanza a vislumbrar mayor cosa. De ahí seguimos para Waimea, una playa lindísima dominada por una roca llena de gente esperando su turno para hacer clavados. Los clavadistas sobre la roca me recordaron una escena similar en Reñaca, Chile, pero con pelícanos en vez de personas. Todos abigarrados en esa masa de aristas a la espera de dar un salto en picada.

Cogimos el bus de regreso y terminamos de darle la vuelta a la isla. Hora y media después, Minhye estaba dormida y las distintas playas que iban apareciendo ya me aburrían. Sin embargo no descarté la idea de volver después y verlas más detalladamente. Probablemente sea imposible, pero ahí queda la inquietud.