Monthly Archive for February, 2005

Takeuchi / Keitai / Tanjyoubi

Ayer fuimos a un almuerzo en la sede campestre del club de profesores y egresados de la Universidad Nacional. Mientras recorríamos a pie la carretera de entrada, pasó una camioneta por cuya ventana se asomaba un niño pequeño de facciones sutilmente peculiares. Una idea pasó fugazmente por mi cabeza, pero no hizo mayor mella. Sin embargo, regresó al momento cuando el vigilante anunció por radioteléfono algo con la palabra “Takeuchi”. Tal como me lo había imaginado, el niño era descendiente de japoneses. ¡¡De Takeuchi!! ¡¡¡El archifamoso profesor Takeuchi iba a almorzar allí también!!! ¡¡¡Yo tenía que verlo!!!

Terminamos de subir la cuesta hasta llegar al restaurante mencionando datos varios sobre el objetivo a estudiar— que mi tío tomó clase con él, que el nombre coincide con el de mi cuñado, que justo el día anterior se lo había mencionado en una conversación. Mientras mi papá confirmaba nuestra llegada con el señor que organiza todo, yo miraba a la familia que se apeaba de la camioneta mientras trataba de no parecer demasiado curiosa, recordando las sabias palabras de Minori: “Yo no soy un animal de zoológico como para que todos me estén mirando”. Era inevitable: todos me habían hablado de él —mi mamá, mi papá, el Sensei, Himura Kun, posts varios en TOL… ¿Cómo no quedarme observando? ¿Cómo no quedarme callada en la fila de la barra de ensaladas para oír cómo hablaba mientras llenaba mi plato de repollo con piña y uvas pasas? (Sólo pude oír a la esposa, y hablaba español.) Ya sé, esto está cogiendo tintes enfermizos… pero ahí paró. Terminamos de almorzar, le dirigí un último vistazo al eminente profesor, al bebé de ojos peculiares quien buscaba a su papá (colombiano) y nos fuimos a tomar aromática antes de volver a casa.

Por otro lado…

Un inesperado giro del destino me ha convertido en un usuario más del adminículo generador de ruido que acaba con la soledad del individuo y lo conecta con quien más urgentemente lo necesita. You know my name, look up the number!

Y por último…

Otanjyoubi omedetou gozaimasu, Minori San (maldito hiragana que no sale, qué estafa).

[ The Dark of the Matinée — Franz Ferdinand ]

Being for the Benefit of Miss Kite!

Y pensar que, de repente, todo lo que tenía como convicción acerca de The Open List se vino abajo…

Messrs. K. and H. assure the public their production will be second to none…!

[ La lavadora ]

Coffee Someday

Nos tenemos que tomar un café.

La frase se pronuncia tantas veces que se la puede ver emergiendo de una fábrica de periódicos a gran velocidad, repetida como un reflejo entre espejos que se enfrentan.

Cara tras cara se reparte la momentánea preocupación de una infinita ausencia abruptamente truncada; es un volante promocional que todos reciben mecánicamente para botarlo sin haberlo examinado en la siguiente caneca.

La frase comprende su propia vacuidad; lo sabe la boca que la pronuncia, así que se apresura a deshacerse en consuelos que se transforman en lugares, temas sin desarrollar, títulos de anécdotas— un álbum de fotos que sólo muestra los marcos blancos y algunas rotas esquinas donde sólo salen las correas atravesadas de la cámara y la pelusa que se alojó en el lente durante todas las vacaciones. No obstante, el destino es bien conocido, y la frase sabe que caerá en el vacío de la cortés sonrisa.

La frase sabe —aunque la boca tal vez lo ignore en su alegre ingenuidad —que una vez los ojos que se reencuentran vuelvan su mirada al lado de la calle que venían recorriendo, las promesas y amables sentencias se sublimarán en fugaces nubes de yodo, y el olvido interrumpido volverá a ser como antes.

[ Monkberry Moon Delight — Paul McCartney & Wings ]

Bring me three freaks, an XBox with movies and old games, a TV special on Star Wars, and a bunch of empanadas, and I shall give you the eighties back.

[ Sir Duke — Stevie Wonder ]

Behind the Scenes: Tal Cual

Fanáticos del buen entretenimiento relacionado con la canasta familiar, ¡no dejen de leer esto!

[ Una voz hablando por celular; al parecer no entiende nada de lo que le dicen pese a que hasta yo alcanzo a oír]

"Everyone Had a Theory as to Why…"

[ Playground Love — Air ]

Raserei

Las palabras no logran capturar la furia que hay dentro de mí. Se lo he contado a todo el mundo, pero contagiar la rabia no consigue que ésta alcance un tamaño suficiente como para expiarla. Así que me limitaré a poner algo que me haga feliz por un momento:

Listo.

[ Don’t Dream It’s Over — Crowded House ]

Getting Away with Murder

De repente veo el impacto del regreso de TOL. La vida aislada y tranquila de Bloglines se acabó, aunque es fácil darle la espalda a la página negra y seguir como si nada. No obstante, me siento de repente rodeada de gente hablando en grupitos, como en una gran fiesta. A mí no me gustan las fiestas. Pronto vendrán los conflictos con muchos comm— corrijo: ya empezaron los conflictos con muchos comments, las guerras de clanes, los TOLMs, la asunción de papeles de los respectivos miembros de la lista (es como si de repente se hubiera acabado el intermedio y todos los que estaban tomando café al lado de los bizcochitos tapados con una campana de plástico volvieran a sus máscaras para seguir con la retorcida función).

Lo único que sé es que la vida real me gusta más. No hago nada interesante, pero ahí vamos. Lo que quiero decirme a mí misma, posiblemente, es que Internet no tiene por qué ser fuente de vida social, y ésta no tiene que transcurrir dentro del medio. No, eso no es exactamente lo que quiero decir. Lo que quiero decir es que en un grupo virtual, creciente y cerrado, con hegemonías marcadas, lo que he visto no me ha gustado de a mucho. Sigo escribiendo, para mí o para quien sea, pero como en las fiestas, prefiero no asistir a ellas. I’m not a people person, and this sure is a hell lot of people.

(…)

¿Por qué me da impresión El Payé? ¿Será porque se viste como él y crispa las mismas huesudas manos del mismo modo?

(…)

Some people know how to get away with murder.

A little girl is wailing, her hands drenched in blood. The crowd is clenching stones.

A man wipes a scarlet trail from his lips, and says “I did it. I thought of it. I was there too.” He has never stopped grinning; a set of reddish teeth is revealed under the scorching sun.

The crowd is clenching stones, aiming at the little girl. Their eyes, however, are reaching for the man, for pity and love from his clown-like face.

Some people do know how to get away with murder.

[ Above the Candystore — Paola ]

What Do We Do Now that the War Is Over?

Volvió la lista,

Y dijo que no volvía…

Alfabravo tenía razón. Si uno escribe bachue.com en Mozilla y oprime enter, la consabida página negra con iconos de colores aparece como por arte de magia. ¡De nuevo! Los perfiles están ahí, las banderitas, los clanes, los clanes

El regreso de la lista significa el regreso de mi clan. Mi clan, cuyo nombre no mencionaré porque realmente deseo cambiarlo (una palabra más y quedamos a la par con Joaquín Sabina y Green Day). Mi clan, cuyos miembros se encuentran repartidos en tres de los cinco continentes (o cuatro de los siete, como prefieran). Mi clan, el único que jamás ha tenido una reunión oficial. Tsk, tsk, tsk.

Yo solía echarle la culpa a la estricta relación online con mis compañeros de grupo por la falta de cohesión del clan. Al fin y al cabo, algunos miembros se conocían entre sí pero no me conocían a mí, y otros simplemente están leeeeejos. El clan cuyo nombre no mencionaré no parecía tener tanto éxito como el de los meranistas (quienes venían siendo clan desde siempre), los desaparecidos adeptos al culto de la vaca (quienes inexplicablemente dimitieron en la cima de su carrera) o el Clan Porno (quienes soportaron estoicamente los embates de la falta de TOL). Al fin y al cabo, yo no me había molestado en encontrarme personalmente con miembros como Himura, quien estaba prácticamente a la vuelta de la esquina. Habiendo hecho esto cuando TOL era un recuerdo del ayer y el clan, un cadáver abandonado, considero que aún existe una posibilidad. La comunidad está, de repente surge un vínculo obligatorio con nombres que para mí ya no eran más que feeds, y asimismo surge la necesidad de revivir el grupito que Lowfill y yo creamos con ciertas expectativas hace un buen tiempo. Los afiliados tenemos más en común de lo que pensamos.

Lo bueno de organizar una reunión de [Inserte nombre de clan aquí] es que los miembros radicados en Bogotá son fáciles de convocar. Cuatro gatos no más, imposible no reunirnos. Recibo propuestas. Joven Arcandolf, ¡manifestaos! Herr Alfabravo, se espera tu retorno; ¡tú no eres la mufa de los clanes (by the way, you can stop mourning, die Kuh ist tot)! El grupo es pequeño y desconocido pero con ambiente familiar. Prometo reunión de [Inserte nombre de clan aquí] este semestre, así sea en la empanadería de mi barrio. Repito: recibo propuestas.

Por otro lado…

La estoy pasando tan bien aquí en mi casa que no quiero ni leer a Silva, ni terminar a Valle-Inclán ni adelantar Maquiavelo. Anoche soñé que no iba a clase de Rulfo, lo cual se sentía supremamente bien. Lástima que yo me porte de modo distinto en la vida real.

[ Baby, Now that I’ve Found You — The Foundations ]

Diez para la semana

  1. Me gusta mucho mi trabajo patiñal. El jueves fui a la Embajada de Japón por segunda vez. Es un breve y agradable descanso de la descolorida rutina literaria (repitan conmigo, ¿¿¿por qué no estudias Lenguajes, Olavia Kite???).
  2. Ayer vi 2001: A Space Odyssey con el ilustre señor Himura, después de introducirlo al alucinante mundo de las empanadas con huevo de codorniz. Muy buena velada, Himura Kun; nos queda faltando 2010.
  3. Creo que no soy del todo asocial, pero el Blues del autista social sigue siendo efectivo. Lástima que olvidé la letra exacta.
  4. Mi japonés apesta y no me puedo quitar cierto acentico cansón.
  5. Logro de la semana: leer La casa de Bernarda Alba y las comedias de Plauto antes del plazo estipulado. No sé si algo así se repita en el semestre.
  6. Quiero cantar. El karaoke de la semana pasada fue un buen aliciente, pero ¡no es suficiente!
  7. Empecé a hacer ejercicio en la universidad. Ya era hora. No quería que nadie se enterara —tengo la gracia de un directorio telefónico cayendo —pero jamás conté con que Sic Faciunt Omnes estaría allí también. Y obviamente él no pasa penurias como yo.
  8. Me gustan los libros para niños. Quería comprarme los de Anthony Browne que estaban en promoción en la BLAA. Dakedo, okane ga nakattandayo! Zannendeshita…
  9. Voy a seguir estudiando francés. Si me es posible, el próximo semestre tomaré Francés 5. El regaño de Thierry Bruckner fue efectivo.
    1. J’aime Thierry!
    2. Si sigo estudiando francés, ¿con quién lo voy a practicar? Engel está lejos y no se me ocurre nadie más. Hm… no importa. Je dois continuer.
  10. En La Berenjena me hicieron descuento la última vez que almorcé allí. Sopa, seco, jugo y postre. Quedé contenta.

[ Rosa, Rosa — Sandro de América ]