Monthly Archive for June, 2005

Náusea

Esta noche, la ciudad se ha convertido en un caldo de olores. Puedo ver cómo me envuelven en medio de la calle, otorgándoles brillantes tonos rosas y anaranjados en medio del interrumpido vacío negro. Pasa una joven caminando y su perfume como de muñeca plástica sisea bajo mi nariz. Flota incómodamente como una cinta de tul, negándose a apartarse de la entrada de mis fosas.

El andén de amplios cuadrados grises termina donde empiezan los bloques de concreto que contienen insignificantes flores rosadas. Camino a su lado y su olor dulzón lanza gritos agudos. Están forzándome a tornar mi vista hacia ellas, tristes enanas de circo. Empiezo a incomodarme. Sus chillidos se mezclan con los remolinos cálidos que tiñen la atmósfera, y noto que he tomado demasiadas cucharadas de esta desagradable sopa. Si dejo de caminar, de moverme, todo se estanca sobre mí, me asfixia, me venda los ojos y me hacer dar decenas de vueltas antes de golpearle a la piñata en la que se ha convertido mi estómago. Rechazo un abrazo: aquella chaqueta huele a la tela de la que está hecha, a través de sus fibras se logra colar su colonia como caramelo por entre un cedazo. No lo soporto más.

Todos los planes de la noche caen estrepitosamente bajo el peso del espeso sancocho que se ha cocinado a mi alrededor, sólo para mí. No queda más remedio que despedirme en un murmullo mareado y volver a casa lo más rápido posible. En el bus, la ventana abierta de par en par, por favor.

[ Sympathique — Pink Martini ]

Náusea

Esta noche, la ciudad se ha convertido en un caldo de olores. Puedo ver cómo me envuelven en medio de la calle, otorgándoles brillantes tonos rosas y anaranjados en medio del interrumpido vacío negro. Pasa una joven caminando y su perfume como de muñeca plástica sisea bajo mi nariz. Flota incómodamente como una cinta de tul, negándose a apartarse de la entrada de mis fosas.

El andén de amplios cuadrados grises termina donde empiezan los bloques de concreto que contienen insignificantes flores rosadas. Camino a su lado y su olor dulzón lanza gritos agudos. Están forzándome a tornar mi vista hacia ellas, tristes enanas de circo. Empiezo a incomodarme. Sus chillidos se mezclan con los remolinos cálidos que tiñen la atmósfera, y noto que he tomado demasiadas cucharadas de esta desagradable sopa. Si dejo de caminar, de moverme, todo se estanca sobre mí, me asfixia, me venda los ojos y me hacer dar decenas de vueltas antes de golpearle a la piñata en la que se ha convertido mi estómago. Rechazo un abrazo: aquella chaqueta huele a la tela de la que está hecha, a través de sus fibras se logra colar su colonia como caramelo por entre un cedazo. No lo soporto más.

Todos los planes de la noche caen estrepitosamente bajo el peso del espeso sancocho que se ha cocinado a mi alrededor, sólo para mí. No queda más remedio que despedirme en un murmullo mareado y volver a casa lo más rápido posible. En el bus, la ventana abierta de par en par, por favor.

[ Sympathique — Pink Martini ]

"What then to do about this Jesus-mania?"

No recuerdo cuándo fue la primera vez que oí la famosa ópera rock en su versión cinematográfica. La gigantesca funda del disco doble me desconcertaba un poco, con los soldados con ametralladoras ante la cruz. ¿Cómo sería la película de la cual este disco era banda sonora? Una amiga del colegio (la única que sabía del asunto a nuestros ocho años, más o menos) aseguraba que Judas bajaba del cielo en una cadena. Al igual que las primeras descripciones que recibí del sushi y el onigiri, ésta aumentó mi curiosidad. Cantaba los coros de What’s the Buzz, bailaba King Herod’s Song, y así fui creciendo a la espera de la oportunidad de ponerle rostros a las ya tan familiares voces.

Pues bien, cuando estaba en 10° u 11° pude al fin conocer la película para constatar que 1) Jesus (Ted Neeley) era bonito, 2) Mary Magdalene (Yvonne Elliman) era hawaiiana, 3) la escena de King Herod (Josh Mostel) era totalmente distinta de como me la imaginé, 4) Judas (Carl Anderson) bajaba de una cadena, pero de un modo muy diferente del que dibujaba mi mente retorcida y 5) Pontius Pilate (Barry Dennen) tenía mucha, pero muchísima actitud. La he visto unas dos o tres veces más desde entonces. La última vez, cuando la vi en cine con Himura y mi mamá, ella y yo estábamos muy emocionadas de ver una vez más algo que era perfectamente inherente a nuestra alegría familiar. Llegamos al punto de cantar en la fila de entrada. Después de esa tarde las canciones volvieron a dormir en mi cabeza y me olvidé del asunto…

… hasta que Changhee las trajo de vuelta.

Inocentemente me envió Everything’s Alright, ante lo cual respondí que ya la conocía y… Hey, ¿y las demás canciones? ¿No podré tener Jesus Christ Superstar en un formato distinto del acetato? Y así empezó esta obsesión. No fue suficiente saber que Pontius Pilate tenía la suficiente actitud para cantar con esa voz inimitable, chillona, potente, arrogante,— y además andar por el desierto con gafas oscuras gigantes y camiseta de terciopelo. No, no lo fue: pasé algunos días buscando fotos de Dennen por todas partes mientras lo oía contar los latigazos que le dieron a Neeley (¿fueron latigazos de verdad en la película?).

Ahora Dennen está viejito, calvo y presta su voz a personajes malvados en videojuegos (más o menos el mismo destino de Mark Hamill); Anderson murió no sé de qué después de años de giras con Neeley representando los mismos papeles una y otra vez, Elliman tuvo un éxito en la música disco y no se volvió a oír de ella. Yo, mientras tanto, sigo oyendo estas canciones una y otra vez (no acepto las versiones originales ni las posteriores, tienen que ser las de la banda sonora de la película) y espero el día en que pueda tener en mis manos el DVD para acaparar el televisor y terminar de aprenderme de memoria los parlamentos, así como cuando era pequeña podía recitar todo TRON en español.

[ Trial Before Pilate — Andrew Lloyd Weber & Tim Rice ]

Lepidoptera

Las mariposas no se han ido. Engel dice que en medio de éstas siempre se halla una polilla, que de todos modos ambas son la misma cosa. Son lepidópteras, sí, pero esto no las hace iguales. Siempre hay una parte de mí que trata de espantarlas, cosquillosas salpicaduras de colores obligándome a entrecerrar los ojos, pero al final siempre caigo rendida en una sonrisa involuntaria.

“I hope I make you proud as my best friend,” dijeron los ojos de brillante tinta al otro lado de la línea. Al final de mi otra mano se encontraba la que ahora acuna mis mejillas de cuando en cuando, la responsable de esta imprevista invasión de insectos. Ya no hay amargura en su acento, repicando en mi oído. Ya no hay esa mirada fiera, prehistórica, hirviendo a mi lado. Por un momento, por fin, todo parecía tener un poco de orden y paz.

[ Miss Misery — Elliott Smith ]

Un testigo

Y así, sucumbí.

My Bookstore:

- Estás atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro te gustaría ser?
No es que me emocione mucho que me quemen… Pero si alguien me ha de aprender de memoria, quiero ser… No sé, ese “si alguien me ha de aprender de memoria” suena supremamente cursi/sugestivo. Que no me quemen y ya. Soy mi propio libro.

- ¿Alguna vez te enamoraste de algún personaje de ficción?
De Kearlter Gniksaw, de Navegantes de Krakelon. Después me gustó mucho Alexandros Panagulis, de Un hombre (aunque sabía que jamás podría convivir con alguien como él). Sin embargo, Panagulis existió de verdad, así que no cuenta.

- ¿El último libro que compraste fue?
Quisiera decir que fue Tintín en el país de los Soviets, pero no fui al fin hoy a adquirirlo.

- ¿El último libro que leíste fue?
Cien cepilladas antes de dormir, de Melissa Paranello.

- ¿Qué estás leyendo actualmente?
2010 odisea dos, de Arthur C. Clarke, entre otros.

- ¿A quién le pasas el Baton y por qué?
A Himura, porque él conoce el poder que tiene su biblioteca sobre mí.

[ Half Light — Low/Tomandandy ]

Dominguísimo

  • Feria de libros en el Parque Santander
    • Al fin mi papá sí quiere un Tintín en blanco y negro
  • Caminata por la séptima en ciclovía, helado San Jerónimo en mano
  • Transmilenio 1 que cambia el rumbo de las cosas
    • Está bien, ya no buscamos las semillas en Homecenter
  • Pequeñísimo mercado en Carrefour
    • Comida árabe, semillas para el jardín, adminículos varios
      • Las de margarita multicolor sí tocó buscarlas en Homecenter o Vivero
      • Una marca tiene el monopolio de las semillas
  • Búsqueda de mi mejor amiga en su trabajo temporal en el atestado Portal de la 80
    • En ese centro comercial la gente va única y exclusivamente a comer helado de Crepes & Waffles
      • La fila para un conito es increíble
    • “¿Ésa es una camilla?” “¿Ésa es la silla automática?” “¿Ésa es la silla pa’l relash?”
    • La nieve de Popsy no ha cambiado en absoluto; buenos recuerdos de infancia

No se le puede pedir más a un domingo; nunca había tenido uno tan pero tan típico. No obstante, en medio de lo que para la mayoría era un cómodo día de descanso, sudadera y tenis, yo me sentía un poco como una turista conociendo una ajetreada novedad.

[ A Night On Bald Mountain — Modest Mussorgsky ]

En mi estómago

[ White Rabbit — Jefferson Airplane ]

Tout va bien

Tout va bien, dice el letrero de la cigarrería sobre la séptima. El imponente y siempre rápido edificio marmóreo, el dueño de aquel piso 11, nos observa y yo pregunto distraídamente si alguien saldrá a ese balcón. A cuál. A ése, señalo con el dedo. El café no tiene azúcar pero sabe quitar la sed una vez deja de estar tan caliente.

La librería no es exactamente lo que había imaginado; si los libros tuvieran precios sería mucho mejor. Hay poco aire, y el que logra colarse por entre los estrechísimos pasillos ya se ha recalentado. No me acostumbro a buscar títulos entre pilas y pilas… es como mirar los libros de mi mesa de noche, como si no estuvieran a la venta. No tienen los títulos que busco siempre y que cuando encuentro no puedo comprar. No creo que regrese en mucho tiempo.

Mi mejor amiga no ha cambiado. Las conversaciones con ella son largas, pausadas y fácilmente resumibles. Quedamos en reunirnos pronto. Por una vez siento que ese ‘pronto’ no se alargará hasta el primer cumpleaños que se atraviese, sino que realmente sucederá, tal vez la próxima semana. No el jueves. Nada puede suceder el jueves.

El bus con escalas promete un viaje larguísimo, un somnífero seguro, pero nos bajamos con las palabras cayéndosenos de la boca a borbotones. ¿A qué hora surgieron tantas historias? ¿Que no había sido dicho todo esa primera tarde, antes del río de negativas?

Hace frío. ¿Allá también?

Ya no lo sabes. Estás profundamente dormido.

[ Main Theme from TRON — Wendy Carlos (desde el nuevo y reluciente iPod) ]