Monthly Archive for May, 2004

Novedad vs. Tradición

Novedad intentó desbancar a Tradición, su enemigo y padre, asestándole un golpe mortal. Antes de caer en los abismos de un coma profundo, Tradición murmuró con voz queda pero imponente:

—Vas a ver cómo me necesitarás, volveré triunfante…

Novedad ocupó su trono, radiante y orgulloso. Sin embargo, al cabo de un par de días, Novedad empezó a extrañar a Tradición. No era un apego especial, como el de un ser querido… era lo útil que Tradición le había sido; era cómo algunos seres a su alrededor sucumbían ante su oscuro reino, despeñándose para conseguir un eterno silencio, para callar las vocecitas en sus cabezas.

El tiempo no podía seguir ese transcurso, no había ninguna Ciudad Esmeralda al final de ese camino.

Entristecido, Novedad se dirigió al lecho de Tradición y, en vez de asestarle la puñalada que se había prometido días atrás, sacudió su hombro suavemente.

—Es hora de volver—, susurró.

—¿No querías matarme?

—No puedo… No puedo hacerlo todo yo solo. Podrás golpearme, podrás mostrarme todo lo que no quiero ver, las cosas más horrendas que hay… pero no puedo hacerlo yo solo.

—Eres un hijo terco. Pero no esperes que todo sea igual que antes… Al fin y al cabo, has estado acá un tiempo suficiente: ya no te puedo sacar.

Novedad se encogió de hombros.

—Supongo que si accedo a seguir aquí… no soy tan terco.

—Bah, no importa.

—No, no importa.

Y no, no importa. Nada, pero nada importa. Bueno, tal vez un par de cosas.

olaviakite.blogspot.com

Dos viernes en un jueves

¡Es hora de responder 10 preguntas!

1)Describe en 3 palabras un día normal en tu vida.

Anécdota tras anécdota.

2)¿Qué es lo primero que haces al despertarte y lo último antes de dormir?

Escuchar música y escuchar música.

3)¿Cómo es tu desayuno?¿Eres de los que desayuna en forma, o va comiendo a lo largo de la mañana?

Huevo y cereal ¡sin falta!

4)¿Cuántas horas tiene tu día? ¿Las horas que no estás dormido?

Eso depende… a veces voy a dormir muy tarde, a veces muy temprano.

5)Describe un día perfecto.

Es un día de viaje. Pueden pasar diversas cosas, buenas o malas, pero se ven paisajes nuevos, climas nuevos… es perfecto. Y si se le agrega a Minori Honda, ¡nada puede estar mal!

1)¿Eres puntual o eres de los/las que siempre llegan con retraso?

Si no quiero ir, llego tarde. En caso contrario soy supremamente puntual.

2)¿Cumples con fechas límites y plazos de entrega?

Sí, pero no porque haga las cosas con tiempo, sino porque me acelero en la recta final.

3)¿Usas agenda y sigues un horario?

Uso agenda, pero no sigo más que el horario impuesto por la universidad.

4)¿Haces listas de cosas pendientes y las cumples?

No hago listas… Um… me toma mucho tiempo cumplir lo pendiente…

5)¿Eres “hacedor/a” o eres de los/as que deja las cosas para más

tarde?


¡Toooodo para más tarde! Mal hecho, mal hecho.

Debo reconocer que a veces me dan ganas de volver a TOL; no por la gente que la integra sino porque cada vez tiene más cositas.

SUENA: Locovox — Locomía

Invocación a ti

Vuelve a sonreír, pequeño, ¡vuelve a sonreír para mí!

Que los cristales que abres a la luz del día se conviertan en finas pinceladas de sepia,

Que el marfil de tu alegría se revele una vez más al mundo que lo anhela;

Que los murmullos entrecortados sean una sola voz cantante, una risa, un saludo,

Y que las minúsculas ventanas que permiten divisarnos se atraviesen como espejos, salvando toda posible distancia, avanzando unos pasos más para alcanzar las estrellas con la yema de los dedos.

Vuelve a sonreír, amigo mío, ¡vuelve a sonreír para mí!

SUENA: Sing for Your Supper — The Mamas and the Papas

“Estoy más musical que Pacheco hoy…”

Alfabravo

Il pleut, elle pleure

Sin querer, Engel me trajo un recuerdo a la cabeza. Un recuerdo más bien significativo, ahora que lo saco del polvoroso cajón.

Estaba yo en 2° de primaria cuando llegó esa famosa época en la vida de todo estudiante: tuvimos que hacer un proyecto para la Feria de la Ciencia. Estaba agrupada con las dos mejores estudiantes del salón, y teníamos planeado construir una maqueta del sistema solar. En mi mente había un buen prospecto de lo que podría ser el dichoso proyecto. Un poco ambicioso, pero bueno. Sin embargo, un problema de comunicación envió mi idea —y mi moral— directamente a la basura.

Durante el plazo que teníamos establecido para realizar nuestros trabajos, transcurrió un fin de semana tranquilo durante el cual visité a mis abuelos paternos. Un fin de semana como cualquiera. Es obvio que no sospechaba nada, por lo cual no pude reprimir mi sorpresa cuando regresé al colegio el lunes. Encontré en manos de mis compañeras la maqueta hecha: un enorme cuadrado de icopor revestido de rojo (¡¿de rojo?! ¡¿¡el espacio exterior de rojo!?!) atravesado por un montón de bolas del mismo material cubiertas de otras un poco más chiquitas, con escarcha morada. Pero eso no era lo peor para mí… lo peor era que… JÚPITER ERA MÁS GRANDE QUE EL SOL.

Fue mi error haberles reclamado por el pobre trabajo artístico que habían llevado a cabo. No sólo fue imposible convencerlas de que el sol era muchas, pero muchas veces más grande que Júpiter (corría por mi salón la idea de que recientemente habían descubierto que Júpiter era más grande que el Astro Rey), sino que además recibí una de las tandas de insultos más grandes de mi vida. Si los insultos se pudieran materializar, éste hato de ellos se habría podido convertir en una carta-bomba que me explotaría en la cara, o un rinoceronte gigante que me embestiría una y otra y otra vez. No pude hacerles entender que no sabía que llamarían, que no las llamé porque no tenía idea de que harían el trabajo justo ese fin de semana, que me fui adonde mis abuelos no por huir sino porque ése era el orden normal de aquel día. Fue tan infructuosa la labor de pedirles piedad que reventé. Lloré. Lloré frente a ellas mientras se convertían en rinocerontes negros, embistiéndome y pisoteándome.

Me sentí supremamente estúpida al haber llorado por esa razón. Supongo que les narré el suceso a mis padres, como suelo hacerlo con prácticamente todo lo que me pasa. No recuerdo cómo fue el proceso de reflexión que siguió al incidente. Lo único que sé es que me prometí, a esos escasos ocho años, que no volvería a llorar frente a la gente del colegio.

Dicen que, durante mi época escolar (en especial el bachillerato), mis compañeras me hicieron llorar mucho, que todo el curso me pisoteó y yo me dejé aplastar. Sin embargo, es de mí de quien hablan, y yo me conozco. Recuerdo la promesa que me hice, tanto como recuerdo que la cumplí a cabalidad. Sí, las niñas del colegio hicieron y dijeron cosas horribles, intentaron pisotearme tal como dicen que lo hicieron… pero frente a ello, como frente al resto de actitudes humanas que me desagradan (que no son pocas), hice algo que nunca he podido dejar de hacer: llenarme de letreros de NO PASE y refugiarme sola en mi pantano, tal vez aceptando la compañía de un burrito que me comprenda.

Si no estoy mal, hasta el sol de hoy mis amigas aún no me han visto llorar… pero otras cuantas personitas adoradas sí me han visto lagrimear muchas, muchas veces.

Bah, otra vez caminando sin rumbo fijo, divagando para no llegar a ninguna parte.

SUENA: You’ve Got Mail

Tanto corazón desparramado entre estas páginas…

Tanta gente en corro mirando hacia abajo con cejas arqueadas,

Olisqueando con cautela,

Poniendo entre la babosa carne carmesí la yema de un índice tembloroso…

Esperaba el vago sonido de un eco,

Ondas cruzando canales de piedra muerta para colarse entre

Canales minúsculos, vivos,

El resonar de un tambor fino como papel de arroz.

Esperaba una voz o dos susurrando pequeñeces:

Jamás este estruendo de estadio en un juego que no sigo,

De estampida de bisontes,

De tifón innecesario…

Debería taparme los oídos, cerrar los ojos:

Dejar que la única voz posible sea la mía,

Ahogada por la sordina que habré de ponerle al mundo,

Gatear entre sus piernas y recoger los pedazos desfigurados

Que el sol ha tornado marrones.

Y con las manos sucias

De mi propia alma abierta

Retirarme a pasos cortos, retroceder,

Dar media vuelta y correr

Con mi carnicería entre el pecho

A un lugar más apartado,

Donde no sea más que un destello de granate

Entre los colores del día

Confundidos en un solo blanco desganado.

Roadkill

Cuando tenía 11 años, mientras cruzaba la calle 26 para llegar a Colsubsidio con mi mamá y mi hermanita (el bus nos había dejado en el carril de la mitad), pasó una bicicleta a toda velocidad y me atropelló. Mi nariz se estrelló con gran fuerza contra el pecho del ciclista; acto seguido caí sobre la calzada. Estuve tendida allí durante un rato no muy largo.

Una señora que se encontraba allí al momento le comentó agitadamente a mi mamá —ya de por sí asustada— que no sólo había sido terrible que un ciclista me hubiera golpeado, sino que además un colectivo había pasado a escasos centímetros de mi cabeza tras mi caída. Me pareció una imprudencia de su parte decirle algo así a mi progenitora: estaba convirtiendo un accidente menor en una potencial catástrofe, lo cual no es nada beneficioso para una madre nerviosa.

Sin embargo, mi madre olvidó ya ese detalle. Entonces, posiblemente, la imprudencia no fue hacia ella sino hacia mí, porque desde ese entonces no he dejado de pensar en la imagen que aquella señora pudo haber tenido de las llantas del colectivo pasando a toda velocidad por encima de mi cabeza, la imagen de mis sesos desparramados por la calle 26 como cualquiera de los 15 emplastos de mapaches y ardillas que conté la primera vez que fui a Chicago con Minori.

SUENA: The Crying Game — Culture Club

Negative Eighteen

“I used to live in New York city

Everything there was dark and dirty

Outside my window was a steeple

With a clock that always said twelve-thirty…”


—The Mamas and the Papas,Twelve-Thirty (Young Girls Are Coming to the Canyon)

“Hm, qué canción tan bonita. Interesante, pero quisiera saber ¿a qué se refiere? ¿Cuál es ese cañón al que se refieren, donde todos los cambios suceden?

Preguntémosle a nuestro buen amigo Google”.

*Olavia teclea* twelve-thirty (nótese la ausencia de comillas)

Enter.

En negrita, en primera plana, surge lo siguiente:

twelve – thirty = negative eighteen

(compruébelo usted mismo)

Olvidando por completo el pesar de no haber elegido kite@gmail.com en vez de olaviakite@gmail.com, Olavia sólo atina a abrir los ojos como platos y pensar… “Google me abruma”.

SUENA: Words of Love — The Mamas and the Papas

Free as a Bird

Como ven, Blogger estrenó diseño y yo también. Se acercan las vacaciones y quiero descansar un poco del viejo diseño. No todo está perfecto, pero es una buena combinación de verdes. Al menos a mí me gusta.

¡Termino dos trabajos y soy libre! ¡LIBRE! Y esto me emociona tanto, que ya tengo toda una lista de cosas que quiero hacer en estos meses:

  • Leer literatura china como loca (empezando por Balzac and the Little Chinese Seamstress)
  • Terminar The Fountainhead
  • Ver Citizen Kane
  • Tomar café con Catherine Thornton
  • Pasar un buen rato con Kathleen Glady cuando llegue
  • Ir a Perú


    • Conocer a Francisco (¡por fin!)
    • Tomar Inca Kola
    • Si es posible (¡¡¡ojalá ojalá ojalá!!!) ir a Machu Picchu
  • Enviar todo el correo que tengo atrasado (electrónico y aéreo)
  • Ponerme al día en Francés
  • Cocinar
  • Hacer planes locos con mis amigas de la universidad
  • Escribir algo largo (no acá, obviamente)
  • Ver a mis amigas del colegio
  • Arreglarme un poco (como quien dice descansar un rato de las camisetas de siempre y ver qué hago con mi pelo)

Bien, el panorama es optimista. Aunque todos son apenas deseos, espero poder hacerlos realidad. Ahora… a terminar de pasar la barrera final. Dos ensayos y la gran muralla habrá sido franqueada con éxito.

SUENA: You and Me Song — The Wannadies

Charlas con Gonzalo

Bueno Gonzalo, es hora de ponernos serios. Ya llevo suficiente tiempo evadiéndolo. He acumulado hasta 4000 puntos en Neopets sólo jugando a que no me coge, a que distraerme es el arma más eficaz para que pase el tiempo y de repente tenga todo lo necesario terminado. Es más, he comido más de lo necesario de sólo pensar en que tengo que hacer algo relacionado con usted. Demasiado cereal. El cereal es como una droga, un calmante, una gran distracción, hasta que me doy cuenta de que me estoy acabando la leche y hay más miembros en la casa como para ponerme a vaciar las cajas. Además, yo no soy la única que come cereal en la casa.

¿Sí ve? Empecé hablando de usted y terminé hablando del cereal. Por su culpa no he podido relacionar la información interesante que saqué de la edición de La Araucana en francés de 1900 con la de La Araucana de 1776. ¿Sabía usted que hay un libro de 1497 en la Biblioteca Nacional que está mejor conservado que uno de 1824? El de 1824 tenía la tapa separada, y para curarme en salud fui y le dije a la señora que atendía que mire, está separada. Ella sólo dijo sí, como que sí, ya sabía; igual yo seguí las normas de la biblioteca, que dicen que hay que avisar cuando los libros están malos. Pues el de 1497 está nuevecito. Uno lo coge y no cree que sea de ese año. ¿Sí ve? Lo suyo me importa un pepino; yo sólo quiero volver a coger libros viejos así lleguen todos los funcionarios milenarios al tiempo a regañarme sólo para ser hostiles con la esperanza de que yo no vuelva jamás, aún cuando sé que lo haré así sea sólo para estorbarles la vida viendo libros viejos que obviamente son mucho más fascinantes que usted y su retorno a la religión.

¿Sabe qué? Voy a salir de usted de una vez por todas. Voy a coger todo eso que dicen de usted, buscaré qué decir por todos los recovecos posibles y voy a darle la estocada final. Y cuando termine, por puro placer y tal vez en retribución a usted por haberme dado un tema para salir del paso, del largo paso, voy a hacer eso que usted tanto restregó entre sus palabras, tan rebelde usted; le voy a hacer un tris de caso. ¿Sabe qué voy a hacer?

Nada. Nada, nada, nada.

SUENA: You Belong to Me — Jason Wade