Las cinco del viernes el día que es

¡Sí! ¡Volvieron! Las preguntas que revolucionaron mi vida… sí claro…

1) ¿Coleccionas o acumulas algún objeto?

Acumulo papeles, si a eso se refieren. Además de eso colecciono diversos objetos de papelería como esferos, portaminas, post-it, papel, borradores (son mi tesoro)… Creo que también colecciono CDs, libros y videos de The Beatles.

2) ¿Cuándo te diste cuenta de que eras un adulto?

Cuando empecé a criticar la moral de los programas de televisión… ahí no pensé que era adulta sino VIEJA.

3) ¿Qué película es la primera que recuerdas haber visto en un cine?

Yo de cine no recuerdo nada, pero mi mamá dice la primera película que vi (o más bien dormí) en el cine fue El caldero mágico. Dicen que era impresionante pero yo… dormía plácidamente.

4) ¿Cuál es tu talento? O dicho de otra manera: ¿Qué cosa haces mejor que los demás?

¿Saben qué hago mejor que los demás? Causar una mala primera impresión, de tal manera que la gente crea que ladro y muerdo. Bueno, ése no es realmente mi talento. Mi talento es… hm… veamos,… no sé, tenía un montón de talentos, pero como que se me perdieron un día y me volví un deprimente ser como todos los demás.

Sorry guys, ran out of fairy dust.

5) ¿Qué guardas en el segundo cajón?

En el de la mesa de noche, cinturones. En el del tocador, lado izquierdo, camisetas. Lado derecho, más camisetas.

Las cinco del viernes por allá el miércoles

Me resistía a contestar Las cinco del viernes pasado debido a que hablaba de veranos/inviernos cuando a este país no le cae ni un copito de nieve salvo por allá en el Nevado del Ruiz y además no vivo en Cartagena o Puerto Boyacá como para hablar de veranos…. pero me vencieron las preguntas y las ganas poco inspiradas de escribir. Notando la falta de sol que experimenta Bogotá en este momento, contestaré la versión Invierno.

Y dice:

1) ¿Se celebra algún festival de invierno en tu ciudad/pueblo?¿Has asistido a alguna representación?

Supuestamente hay Festival de Verano pero nunca he asistido… Ni siquiera sé qué pasa en el dichoso festival, y eso que soy bogotana. Creo que hacen conciertos o algo así, pero para el ánimo que yo les pongo a los conciertos, es como si no hubiera nada.

2) ¿Has aprovechado el invierno para iniciar o retomar algún hobby (pintar, escribir, hacer labores, construir maquetas con palillos…)? ¿Cómo se te está dando?

Construyo lindas maquetas con palillos usados… ¡Qué les pasa! jajajaja No, en realidad, les contaré en qué me la pasé en mi real invierno de Iowa:

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Divertidísimo, ¿verdad?

Y en el inviernísimo verano bogotano (lo que tomaríamos por junio-julio, que fue mi época ociosa post-Iowa), me la pasé acostumbrándome a Bogotá, haciendo papeles para la universidad, lamentándome de mi falta de inspiración literaria, calentando mi cuerdas vocales —que ya hasta estalactitas y herrumbre tenían por la falta de uso—, arreglando este blog y el otro, jugando Blogstop, y en fin, tantas cosas inútiles que puede hacer uno cuando no está inspirado y tiene vacaciones.

3) El invierno, el frío. Gran momento para sacarse de la manga recetas cálidas. ¿Es tu caso? ¿Cuál es tu recomendación gastronómica para pasar este invierno lo más calentitos posible?

En Dubuque, Minori y yo tomábamos café de todos los sabores habidos y por haber (NO PRUEBEN EL CARAMEL MACCHIATO DE STARBUCKS, ES LA PEOR OFENSA QUE SE LE PUEDE HACER AL CAFÉ, YUCK!). También tomábamos té verde. Acá cuando tengo frío… me pongo chaqueta. Creo que el frío bogotano no es tan grave como para inspirarme gastronómicamente.

4) ¿Has abandonado el gimnasio ahora que ya no hay que mostrar el cuerpo? ¿O por el contrario, el frío te incita a acudir? ¿O eres de los que ni en verano ni en invierno: el gimnasio, lo más lejos posible?

Ni en invierno ni en verano ni en otoño ni en primavera. ¡Odio el gimnasio!

5) ¿Te gusta el invierno? ¿Cuál es tu estación del año favorita?

Me gusta la primavera… y el otoño cuando aún no está demasiado frío. Lo lindo de la primavera es que uno lleva demasiado tiempo rodeado de nieve, nieve, nieve, pasto chamuscado, nieve, nieve, nieve, pisos encarcaditos y resbalosos, ni un animal, ni un ruidito, ni un rastro del color verde con el que crecí… ¡¡¡ES DESESPERANTE!!! La primavera y sus miles y miles de flores representan la esperanza de no enloquecer del todo.

El otoño es simplemente un espectáculo… los tonos que uno jamás creyó que adquirirían las hojas… una lluvia de follaje multicolor en un día despejado… Oh es fantástico… Lástima que no dura nada (al menos en Iowa).

El blog de al lado

Imaginen a Blogger como una gran ciudad en la que muchas casitas yacen habitadas por ideas de gente normal y extraordinaria alrededor del mundo. Algunas casitas se encuentran solitas, sin más visitas que las de su propio dueño. Otras deciden hacer parte de un vecindario con la esperanza de recibir visitas. En cierto modo esta página hace parte de este último grupo al haber ingresado a Las cinco del viernes. Se supone que varias personas son atraídas por la curiosidad hacia un link llamado C:\GEEK>, sólo para llevarse una desilusión y no encontrar nada realmente interesante salvo fragmentos voladores del pensamiento de una joven un tanto retraída que acaba de reiniciar su vida universitaria después de una temporada entre los infinitos maizales de Iowa. Así pues, me hallo entre un grupo de bloggers de más o menos toda Iberoamérica, y como cualquier habitante de un conjunto residencial, me da curiosidad cada vez que llega un habitante nuevo.

Hace un tiempo llegó alguien que inclusive recomendó una pregunta para Las cinco del pasado viernes, las cuales no contesté por falta de respuestas interesantes. En la inspección de página que efectué descubrí que es mi coterráneo. Es más, su edad se acerca a la mía y también estudia Literatura. No en mi universidad, pero hey, es Literatura. Desde entonces empecé a leer lo que escribía sin dejarle comentarios al respecto. No siempre es interesante, aunque lo mío tampoco es que sea la panacea biográfica, pero el hecho de saber que vive a unos cuantos kilómetros de mí (no más de una centena, seguramente) es suficiente para despertar una profunda curiosidad por el progreso de aquel blog. Es como el vecino cuya ventana se examina en busca de algún rastro interesante de vida familiar, no por la persona en sí sino por ser vecino y hallarse tan pero tan cerca. Obviamente no lo he visto, dudo que lo haga y dudo que yo realmente quiera conocerlo. Al fin y al cabo, no es un vecino presencial.

Por ahora me limitaré a seguir escudriñando el blog de mi anónimo compañero, quien muy seguramente no se ha dado cuenta de que, en la lista del vecindario, muy cerca del nombre de su casa, se encuentra el de una habitada por alguien que lo mira atentamente tras las cortinas.

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Es menester hacer un anuncio.

Si les gustan los juegos de palabras, entren a jugar ACRÓNIMOS. No requiere cantidades de tiempo, ¡es muy fácil y divertido! Entre más personas jueguen, más interesante se pone.

Bueno, listo. Hasta ahí llegó mi publicidad. Pero en serio, Acrónimos es excelente para unos 10min de ratito libre para usar el cerebrito con fines lúdicos.

El espacio público no me cuenta a mí como público

Hoy entré a la universidad, y les aseguro que nunca me imaginé un ambiente tan malsano como ése. Todo el trayecto de la puerta hasta el edificio donde tenía las clases del día se vio marcado por el asqueroso humo de cientos de cigarrillos. No entiendo cómo, si el tabaco es oficialmente reconocido como un producto nocivo para la salud, se permite que éste llene el aire del espacio público. Es cierto que el espacio público es de todos, pero no todos queremos contraer cáncer. Teniendo a la mayoría de estudiantes enrareciendo el aire con su humo, no queda sino resignarse a graduarse de la universidad con una enfermedad de los pulmones bien grave. ¿O es que existirá alguna manera de hacer que los fumadores no puedan ubicarse en el espacio abierto?

Definitivamente, el mundo les pertenece a los que lo destruyen. Para obtener el poder, no se necesita más que hacer mucho, pero mucho daño.

Qué gran noticia

Agosto 1 de 2003

EL TIEMPO.COM – 2:30 p.m.

A partir de mañana sábado el pasaje en el sistema TransMilenio subirá de 1.000 a 1.100 pesos

La medida fue adoptada mediante decreto por el alcalde mayor, Antanas Mockus, y por el Secretario de Tránsito, Javier Hernández.

Según la Administración, la tarifa fue incrementada teniendo en cuenta los reajustes en el precio del combustible que en el último año alcanzaron el tope del 18,6 por ciento y de los lubricantes que se elevaron en un 19,6 por ciento.

En el comunicado en el que oficializó la medida, la empresa TransMilenio explicó que el incremento tarifario busca garantizar la autosostenibilidad y costeabilidad del sistema.

La Administración aseguró que los 100 pesos de incremento representan un 10 por ciento de la tarifa actual. ¿En serio? Si no me dicen no me doy cuenta. Caray, quién diría que el periódico me llegaría a dar una información tan interesante como que el diez por ciento de 1000 es 100.

Es la segunda alza del pasaje del servicio de TransMilenio autorizada en los últimos ocho meses.

Así que todo artista es, en el fondo, un demente.

Con esta frase culmina uno de los más recientes artículos de la revista Semana, el cual vincula numerosos artistas con horribles crímenes. ¿No es ésta una generalización más en este mundo donde todo tiende a ser burdísimamente clasificado? Creo que juzgar a todos los artistas como asesinos potenciales es demasiado arriesgado. Sin embargo, considero que el arte sucede como un insoportable dolor producido por el mundo que rodea al artista. No creo que exista arte sin dolor, o más bien sin angustia, que es un miedo sin destinatario concreto.

¿Es entonces el arte un placer macabro? Nos deleitamos con el producto de mentes que se han desmigajado, que hallan en lo que escriben/dibujan/esculpen/componen una especie de aliciente para una enfermedad sin nombre que les corroe el alma. Se valen de ciertos medios para decirle al mundo “algo pasa”, y muchas veces nadie oye, o lo hace tiempo después de que el artista haya perdido la lucha contra sí mismo.

En vista de que no me ha sido posible hallar una respuesta a esta larga pregunta que he planteado, dejo el espacio abierto a cualquier posible explicación de este horrible y hermoso fenómeno del que a muchos nos es imposible huir: el arte.

Así que todo artista es, en el fondo, un demente.

Con esta frase culmina uno de los más recientes artículos de la revista Semana, el cual vincula numerosos artistas con horribles crímenes. ¿No es ésta una generalización más en este mundo donde todo tiende a ser burdísimamente clasificado? Creo que juzgar a todos los artistas como asesinos potenciales es demasiado arriesgado. Sin embargo, considero que el arte sucede como un insoportable dolor producido por el mundo que rodea al artista. No creo que exista arte sin dolor, o más bien sin angustia, que es un miedo sin destinatario concreto.

¿Es entonces el arte un placer macabro? Nos deleitamos con el producto de mentes que se han desmigajado, que hallan en lo que escriben/dibujan/esculpen/componen una especie de aliciente para una enfermedad sin nombre que les corroe el alma. Se valen de ciertos medios para decirle al mundo “algo pasa”, y muchas veces nadie oye, o lo hace tiempo después de que el artista haya perdido la lucha contra sí mismo.

En vista de que no me ha sido posible hallar una respuesta a esta larga pregunta que he planteado, dejo el espacio abierto a cualquier posible explicación de este horrible y hermoso fenómeno del que a muchos nos es imposible huir: el arte.

Las cinco del viernes

Qué lindas se ven estas preguntas recién instaladitas en su nuevo hogar. ¡A por ellas!

1) ¿Tienes muchos amigos?

A decir verdad, no. Aun cuando nunca he sido partidaria de tener un gran grupo de amigos, llegué a estar en un círculo relativamente grande durante mi último año de colegio. Cuando me fui a Iowa, la mayoría de las niñas se perdieron, y otro tanto me dio la espalda después de regresar (hace muy poco, por cierto)… este último grupo contenía a las que hasta entonces consideraba “mis mejores amigas”.

Claro que no todo es malo; aún quedan niñas del colegio que aprecio muchísimo y de las que no me he perdido, y conservo contacto con mis amigos de Iowa, que también son poquiticos pero son de las mejores personas que he conocido en el mundo.

2) ¿Mantienes aún amigos de tu infancia? ¿O los perdiste?

Mi amiga de infancia, Soly Alvarez, se fue a vivir a Qatar cuando transfirieron en el trabajo a su papá, que es ingeniero de petróleos. Creo que ahora está en una universidad muy fina de Estados Unidos.

Tuve otra amiga, Andrea García, y ya no nos vemos pero nos llamamos cada cumpleaños.

Conclusión: sí, perdí mis amigos de infancia.

3) ¿Consideras a alguien como “tu mejor amigo”? ¿Tienes varios que entren en esta categoría?

Solía tener varias en el colegio, pero entre todas la mejor mejor ha sido Lina Franco. Por otra parte, Minori Honda es mi mejor amigo fuera de Colombia, a quien le cuento prácticamente todo sobre mi vida. A veces creo que me llevo mejor con los hombres.

4) ¿Eres capaz de pelearte y volver a reconciliarte con tus amigos? ¿O es “una y no más”?

Tengo mucha capacidad de perdón, pero existen situaciones que definitivamente no ameritan seguir soportando más. Yo soy una amiga, no un hazmerreír comunal.

5) ¿Hay algo inolvidable que un amigo haya hecho por tí?

Hm… Minori Honda me aguantó durante casi un año entero en la desolada Dubuque. Sin reproches, sin miramientos. Nos tuvimos el uno al otro en los mejores ratos y también en los peores. Eso es inolvidable.

Sorry for Sinking Your Ship

Me pregunto por qué la raza humana no fue reducida a cenizas hace rato. Somos tan feroces, tan incapaces de perdonar; somos perros rabiosos con la memoria de un elefante.

¿Qué pasaría si los Estados Unidos decidieran lanzar bombas nucleares por doquiera que hubiera conflictos… qué quedaría? ¿Los Estados Unidos? ¿Para qué subyugar a la gente de ese modo, si después del ataque ya no quedará gente? El grandioso producto de una bomba nuclear es un paisaje desolado, sin gente, sin plantas, sin animales… exceptuando si acaso una horda de cucarachas y las fotos indelebles de aquellos que se hallaban parados delante de las paredes. ¿Acaso USTEDES pelean para quedarse con las cucarachas?

Desprecio el patriotismo. Es una idea tan dañina, pensar que es una gran obra proteger una cucharada de tierra que representa esta idea, y esta idea, y esta idea… Los políticos luchan por sus ideales cada vez más abstractos, por el estúpido pedazo de tierra en el que cayeron cuando los soltaron del interior de un vientre, pensando que es tan valioso como para morir por él. Lástima que NO son ellos los que acaban muriendo.

La gente solía decir que los soldados japoneses en la Guerra del Pacífico eran tan leales al Emperador que sus últimas palabras eran dedicadas a él.

Minori me contó la historia de un soldado que estaba a punto de morir en el campo de batalla. Las últimas palabras que murmuró fueron “Okaasan, okaasan…”

(“Madre, madre…”)