Humor

—Qué humor tan fino, el tuyo —, dijo ella con una sonrisa tan forzada que la gracia de sus labios rojos se asemejó a una flor de abutilón marchita luchando por conservar su inútil color. Su ilusión de hallar un motivo para reír todos los días se había deformado poco a poco con los constantes y vergonzosos chascarrillos de su esposo. Se había deformado exactamente como su cara en ese instante.

Qué humor tan fino, el de la vida.

El cielo era un mar invertido de azul permanente, las nubes furtivas eran escasas y pequeñas. El vidrio entre el cielo y yo era como una ventana en la sección de visitas de una cárcel, pero ¿dónde estaba el auricular del lado? ¿Cómo podría comunicarme con las golondrinas que sí tenían adónde ir?

Y cuando al fin me hice a la idea de que éstos eran los letreros que habría de ver todos los días y éstas, las vías que habría de recorrer, tuve que empacar mis maletas y volver a este paisaje tan familiarmente extraño.

Back in the USSR

La utilidad de TOL es innegable. Llenarse de links y revisarlos una y otra vez no se compara a la comodidad de ser notificado de las últimas modificaciones. Me di cuenta de que estaba acostumbrada ya a repasar aquellas vidas distantes que, como la mía, se ven plasmadas aquí para beneplácito de… uno mismo, supongo. Así que decidí regresar. No niego que la pasé bien en mi corto retiro, pero caray, esto es un agujero negro y una vez se está dentro es imposible salir. Al menos lo es para mí, estudiante aburrida y desubicada adicta al cereal y al internet.

Debo agradecer muy especialmente al SrGuillot por sus acertadas palabras (aunque tengo la impresión de que mi respuesta no le debió agradar) y a Svigle por más palabras acertadas. Por otro lado agradezco a Howard Roark, y él debe saber por qué. No, él no sabe porque es un personaje literario. Pero dio la estocada final para que esto (que no es nada del otro mundo) fuera posible. Ahora, con nuevos bríos me dispongo a dejar la fase ermitaña, y así, un blog más en TOL vuelve a su misión de todos los días: ¡escribir pedazos de una vida anónima que a nadie interesan!

SUENA: You’re the Only One — Maria Mena

Novedad vs. Tradición

Novedad intentó desbancar a Tradición, su enemigo y padre, asestándole un golpe mortal. Antes de caer en los abismos de un coma profundo, Tradición murmuró con voz queda pero imponente:

—Vas a ver cómo me necesitarás, volveré triunfante…

Novedad ocupó su trono, radiante y orgulloso. Sin embargo, al cabo de un par de días, Novedad empezó a extrañar a Tradición. No era un apego especial, como el de un ser querido… era lo útil que Tradición le había sido; era cómo algunos seres a su alrededor sucumbían ante su oscuro reino, despeñándose para conseguir un eterno silencio, para callar las vocecitas en sus cabezas.

El tiempo no podía seguir ese transcurso, no había ninguna Ciudad Esmeralda al final de ese camino.

Entristecido, Novedad se dirigió al lecho de Tradición y, en vez de asestarle la puñalada que se había prometido días atrás, sacudió su hombro suavemente.

—Es hora de volver—, susurró.

—¿No querías matarme?

—No puedo… No puedo hacerlo todo yo solo. Podrás golpearme, podrás mostrarme todo lo que no quiero ver, las cosas más horrendas que hay… pero no puedo hacerlo yo solo.

—Eres un hijo terco. Pero no esperes que todo sea igual que antes… Al fin y al cabo, has estado acá un tiempo suficiente: ya no te puedo sacar.

Novedad se encogió de hombros.

—Supongo que si accedo a seguir aquí… no soy tan terco.

—Bah, no importa.

—No, no importa.

Y no, no importa. Nada, pero nada importa. Bueno, tal vez un par de cosas.

olaviakite.blogspot.com

Dos viernes en un jueves

¡Es hora de responder 10 preguntas!

1)Describe en 3 palabras un día normal en tu vida.

Anécdota tras anécdota.

2)¿Qué es lo primero que haces al despertarte y lo último antes de dormir?

Escuchar música y escuchar música.

3)¿Cómo es tu desayuno?¿Eres de los que desayuna en forma, o va comiendo a lo largo de la mañana?

Huevo y cereal ¡sin falta!

4)¿Cuántas horas tiene tu día? ¿Las horas que no estás dormido?

Eso depende… a veces voy a dormir muy tarde, a veces muy temprano.

5)Describe un día perfecto.

Es un día de viaje. Pueden pasar diversas cosas, buenas o malas, pero se ven paisajes nuevos, climas nuevos… es perfecto. Y si se le agrega a Minori Honda, ¡nada puede estar mal!

1)¿Eres puntual o eres de los/las que siempre llegan con retraso?

Si no quiero ir, llego tarde. En caso contrario soy supremamente puntual.

2)¿Cumples con fechas límites y plazos de entrega?

Sí, pero no porque haga las cosas con tiempo, sino porque me acelero en la recta final.

3)¿Usas agenda y sigues un horario?

Uso agenda, pero no sigo más que el horario impuesto por la universidad.

4)¿Haces listas de cosas pendientes y las cumples?

No hago listas… Um… me toma mucho tiempo cumplir lo pendiente…

5)¿Eres “hacedor/a” o eres de los/as que deja las cosas para más

tarde?


¡Toooodo para más tarde! Mal hecho, mal hecho.

Debo reconocer que a veces me dan ganas de volver a TOL; no por la gente que la integra sino porque cada vez tiene más cositas.

SUENA: Locovox — Locomía

Invocación a ti

Vuelve a sonreír, pequeño, ¡vuelve a sonreír para mí!

Que los cristales que abres a la luz del día se conviertan en finas pinceladas de sepia,

Que el marfil de tu alegría se revele una vez más al mundo que lo anhela;

Que los murmullos entrecortados sean una sola voz cantante, una risa, un saludo,

Y que las minúsculas ventanas que permiten divisarnos se atraviesen como espejos, salvando toda posible distancia, avanzando unos pasos más para alcanzar las estrellas con la yema de los dedos.

Vuelve a sonreír, amigo mío, ¡vuelve a sonreír para mí!

SUENA: Sing for Your Supper — The Mamas and the Papas

“Estoy más musical que Pacheco hoy…”

Alfabravo

Il pleut, elle pleure

Sin querer, Engel me trajo un recuerdo a la cabeza. Un recuerdo más bien significativo, ahora que lo saco del polvoroso cajón.

Estaba yo en 2° de primaria cuando llegó esa famosa época en la vida de todo estudiante: tuvimos que hacer un proyecto para la Feria de la Ciencia. Estaba agrupada con las dos mejores estudiantes del salón, y teníamos planeado construir una maqueta del sistema solar. En mi mente había un buen prospecto de lo que podría ser el dichoso proyecto. Un poco ambicioso, pero bueno. Sin embargo, un problema de comunicación envió mi idea —y mi moral— directamente a la basura.

Durante el plazo que teníamos establecido para realizar nuestros trabajos, transcurrió un fin de semana tranquilo durante el cual visité a mis abuelos paternos. Un fin de semana como cualquiera. Es obvio que no sospechaba nada, por lo cual no pude reprimir mi sorpresa cuando regresé al colegio el lunes. Encontré en manos de mis compañeras la maqueta hecha: un enorme cuadrado de icopor revestido de rojo (¡¿de rojo?! ¡¿¡el espacio exterior de rojo!?!) atravesado por un montón de bolas del mismo material cubiertas de otras un poco más chiquitas, con escarcha morada. Pero eso no era lo peor para mí… lo peor era que… JÚPITER ERA MÁS GRANDE QUE EL SOL.

Fue mi error haberles reclamado por el pobre trabajo artístico que habían llevado a cabo. No sólo fue imposible convencerlas de que el sol era muchas, pero muchas veces más grande que Júpiter (corría por mi salón la idea de que recientemente habían descubierto que Júpiter era más grande que el Astro Rey), sino que además recibí una de las tandas de insultos más grandes de mi vida. Si los insultos se pudieran materializar, éste hato de ellos se habría podido convertir en una carta-bomba que me explotaría en la cara, o un rinoceronte gigante que me embestiría una y otra y otra vez. No pude hacerles entender que no sabía que llamarían, que no las llamé porque no tenía idea de que harían el trabajo justo ese fin de semana, que me fui adonde mis abuelos no por huir sino porque ése era el orden normal de aquel día. Fue tan infructuosa la labor de pedirles piedad que reventé. Lloré. Lloré frente a ellas mientras se convertían en rinocerontes negros, embistiéndome y pisoteándome.

Me sentí supremamente estúpida al haber llorado por esa razón. Supongo que les narré el suceso a mis padres, como suelo hacerlo con prácticamente todo lo que me pasa. No recuerdo cómo fue el proceso de reflexión que siguió al incidente. Lo único que sé es que me prometí, a esos escasos ocho años, que no volvería a llorar frente a la gente del colegio.

Dicen que, durante mi época escolar (en especial el bachillerato), mis compañeras me hicieron llorar mucho, que todo el curso me pisoteó y yo me dejé aplastar. Sin embargo, es de mí de quien hablan, y yo me conozco. Recuerdo la promesa que me hice, tanto como recuerdo que la cumplí a cabalidad. Sí, las niñas del colegio hicieron y dijeron cosas horribles, intentaron pisotearme tal como dicen que lo hicieron… pero frente a ello, como frente al resto de actitudes humanas que me desagradan (que no son pocas), hice algo que nunca he podido dejar de hacer: llenarme de letreros de NO PASE y refugiarme sola en mi pantano, tal vez aceptando la compañía de un burrito que me comprenda.

Si no estoy mal, hasta el sol de hoy mis amigas aún no me han visto llorar… pero otras cuantas personitas adoradas sí me han visto lagrimear muchas, muchas veces.

Bah, otra vez caminando sin rumbo fijo, divagando para no llegar a ninguna parte.

SUENA: You’ve Got Mail

Tanto corazón desparramado entre estas páginas…

Tanta gente en corro mirando hacia abajo con cejas arqueadas,

Olisqueando con cautela,

Poniendo entre la babosa carne carmesí la yema de un índice tembloroso…

Esperaba el vago sonido de un eco,

Ondas cruzando canales de piedra muerta para colarse entre

Canales minúsculos, vivos,

El resonar de un tambor fino como papel de arroz.

Esperaba una voz o dos susurrando pequeñeces:

Jamás este estruendo de estadio en un juego que no sigo,

De estampida de bisontes,

De tifón innecesario…

Debería taparme los oídos, cerrar los ojos:

Dejar que la única voz posible sea la mía,

Ahogada por la sordina que habré de ponerle al mundo,

Gatear entre sus piernas y recoger los pedazos desfigurados

Que el sol ha tornado marrones.

Y con las manos sucias

De mi propia alma abierta

Retirarme a pasos cortos, retroceder,

Dar media vuelta y correr

Con mi carnicería entre el pecho

A un lugar más apartado,

Donde no sea más que un destello de granate

Entre los colores del día

Confundidos en un solo blanco desganado.