Las cinco del viernes

Random thoughts.

1) ¿Qué quitarías del mundo?

La presidencia de George W. Bush. Que se meta de granjero o lo que sea pero a mí no me vengan a destruir y reconstruir el mundo cual jueguito de Estralandia.

2) ¿Cuál es tu sentimiento favorito?

¿Cuál más? ¡El amor! Específicamente, la felicidad que produce estar juntos, tal vez leyendo el periódico, viendo una película, comiendo… lo que sea, pero saber que ese ser que está ahí a tu lado es la mejor persona del mundo… ¡y te ama! Cuando uno quiere pero no lo quieren, el amor se vuelve un chicle amargo que lo pone a sufrir a uno pero uno sigue masticando y sigue masticando… qué cosa tan horrible.

3) ¿Cuál es el recuerdo más intenso que tienes?

Los que me conocen dirían que mi vida es una colección de recuerdos intensos… sucede que tengo una memoria bastante vívida.

4) ¿Cuál es el pensamiento que más se te repite a lo largo del día?

Minori, muchas canciones (mi mente tiene background music) y la preocupación de turno.

5) ¿Qué es lo que más te gusta provocar en la gente?

Con que no me odien sin fundamento, como una gran cantidad de personas (pregúntenme por el colegio), todo está bien. Pero como generalmente no provoco cosas fantásticas como esas personas que a todos les gustan por una u otra razón, me conformo con caerles bien a quienes me caen bien. Los que no me caen bien, que sigan con su vida, que yo no interfiero con la suya.

SUENA: Mis papás conversando

Mi página/Mi blog

Los días están marchando lenta e inexorable; escasamente los contemplo. Me hago preguntas algo tontas, como en realidad, ¿qué ha sido el amor? o ¿por qué me esforzaba tanto en mi página de Angelfire para dar un producto pulcro y ahora que tengo blog salen los borradores, las notas al margen, las burraditas, los juegos, la basura, lo que vale la pena y cincuenta mil cosas más? Anoche pareció revelárseme un esbozo de la primera respuesta, pero estaba tan cansada que preferí hacer sumas sin sentido sobre una agenda vacía. La respuesta a la segunda pregunta no parece tener intenciones de venir a mí todavía.

Ahora que “mi página” se volvió “mi blog”, que un montón de personajes han acudido y que dejé de escribir de cinco a diez veces al año para escribir cada vez que mis dedos necesitaban ejercicio, sin importar qué, no sé exactamente qué finalidad tiene todo esto. ¿Expresarme de la mejor manera para así ganarme algo de respeto en la comunidad (algo así como un concurso de quién tiene la mejor vida o al menos la cuenta mejor)? ¿Jugar? ¿Hacerme a un círculo de personas que curiosamente comparten algunos de los mismos odios/amores/miedos/pasiones que tengo y he sufrido?

Me pongo a veces a pensar que todo esto no se limita a tratar de recoger los acontecimientos y sentimientos importantes de mi existencia sino a exhibir ideas de manera atractiva o repulsiva a modo de columna. Los sentimientos traducidos a palabras se hicieron a un lado, guardados celosamente, hay demasiadas personas leyendo y nadie espera realmente una confesión del alma. Esperan los premios de la semana, reírse un segundo o simplemente buscar los links para pasar a otro blog más interesante. Además, si decidiera contar exactamente cómo me siento (tal como solía hacerlo en la página de Angelfire) las descripciones se reducirían a una sola exclamación de júbilo. Ya no está la zozobra del amor no correspondido (¿amor? ¿obsesión?), ya no está el deseo de la soledad compartida, ya no está la soledad en ese sentido. En ese caso, la página de Angelfire es el relato fragmentado del ascenso y caída de una persona dentro de mi corazón… y así se quedó.

A veces me gustaría volver a ella. Dejar de jugar (entonces esto sí es un juego), abandonar la partida y regresar al microcosmos en el que no hay número de visitantes, mensajes, opiniones, nada que no sean mis elaborados pensamientos cinco o diez veces al año. Alejarme de los que al parecer leen esto que escribo, los que concuerdan con lo que pienso y los que entran sólo para dejar mensajes ofensivos— al mejor estilo de las carreras de autos en las que uno de los participantes estrella repetidamente a su enemigo hasta dejarlo fuera de competencia… con la leve diferencia de que yo, en realidad, no quiero ser mejor que nadie: mi vida no es más estúpida ni más chistosa ni más profunda.

A veces quiero alejarme pero termino desistiendo, primero que todo porque mi vieja página se volvió imposible de modificar y segundo, porque jugar y dejar atados de palabras tirados por ahí no es del todo malo. Reírme de lo que constituyó mi infancia, de lo que oigo en la calle, de lo que simplemente pasa a mi alrededor, no puede ser un error mortal. Contar quién soy sin hacer de ello una obra barroca es simplemente un parte del gozo de mi vida, una vida que realmente me gusta y se ha despojado de ciertos formalismos. No busco ningún premio por mis divagaciones (salvo tal vez un Jeiler o un Raël D’Or, esos premios que uno entre risas ostenta pero con los que sigue teniendo derecho a salir desarreglado a la calle a comer paleta de droguería). No espero que mi blog se convierta en material de culto, jamás. Sólo espero que quien lo lea, lo lea, y quien no, pase derecho, que para eso tengo toda una lista de links.

Tal vez ha sido mejor haber hecho el forzoso cambio de página a blog, ahora que lo pienso. Fue así como hice alguna vez un cambio violento en mi corazón que también me despojó de tantos “querer ser” para simplemente ser, y en el transcurso, reír hasta las lágrimas.

SUENA: City Love — John Mayer

Este blog se parece a mi cuarto. Está más desordenado… y no tengo intenciones de arreglarlo.

SUENA: I’d Do Anything — Simple Plan

Serán los días más felices que puedas tú vivir…

Es el colmo que una canción como Tengo, de Sandro, tenga el poder de conmoverme, alegrarme el día entero y describir exactamente cómo me siento en este momento.

Mi mamá me lo había advertido: de tanto burlarme, un día me iba a terminar gustando.

SUENA: Tengo — Sandro

VIII Premios Locovox de la Semana

Mis queridísimos lectores, sean bienvenidos ustedes a la octava entrega de los Premios Locovox de la Semana. Como siempre nos acompañan los chicos ibicencos, ataviados especialmente para animar el ambiente festivo vacacional que nos rodea a la mayoría.

Espero tener suficientes premios hoy y espero que todos los ganadores me dejen su discurso de recibimiento. ¡Necesitamos el ambiente propio de una entrega de premios!

Blog de la semana: Glorita, por la conversación sobre Enrique Colavizza.

Página web de la semana: Habbo Hotel

Comment local de la semana: Glorita, por su confesión de deseo hacia un miembro de Locomía en la pasada entrega de los Locovox.

Comment externo de la semana: Michín, por la disertación “Chola Chabuca vs. Paisana Jacinta” en El chismefono de Magaly, de Ni mie… dad.

Mención Linkin Park al mejor link a mi página: Juano, por “ChibiChibi OlaviaChan”.

Autor de la semana: Ha Jin por La espera.

Canción de la semana: (I Can’t Help) Falling in Love with You, de Elvis Presley.

Mención Splinter a la perla de sabiduría de la semana: Francisco, en Maladjusted, por la descripción tan acertada de una emoción suya que en realidad es mía también.

Gran homenaje de la semana: John Lennon, porque de no ser por ese loco frente a los Dakota Buildings, posiblemente los Beatles se habrían reunido tarde o temprano… O tal vez no, pero es mucho mejor morir de viejo que de cinco tiros.

All we are saying is Give peace a chance!

SUENA: un especial sobre la vida de John Lennon en televisión

Las cinco del viernes

Hoy hablamos de mi hogar, dulce hogar.

1) ¿En que tipo de vivienda vives: casa, piso, chalet, de propiedad, de alquiler, en casa de tus padres, en residencia de estudiantes…?

Vivo en la casa de mis papás, a la que no llamo ‘casa de mis papás’ sino ‘nuestra casa’. Me gusta mucho vivir acá, aún cuando todavía existen personas que se quejan de la lejanía. Pero bah, si me quieren me buscan. El único inconveniente es que no puedo salir mucho de noche por asuntos de transporte. Dependo del Transmilenio como de una sonda con suero.

2) ¿Cuál es tu estancia favorita de la casa?

Toda la casa me gusta, especialmente la sala, que es donde están todos los equipos interesantes de esta familia (compu, tele, equipo de sonido, poltronas delis). Creo que gran parte de la vida de mi clan (¡soy Duncan McLeod, del clan McLeod!) transcurre en la sala. El cuarto es para dormir, leer y reflexionar.

3) ¿Cuál es el último objeto que has comprado para la casa (o para tu habitación)?

Nada. Lo último que llegó a mi cuarto fue una shisa de Okinawa, y eso fue en julio. Las cosas de mi hogar las trae mi mamá, y siempre está trayendo algo entonces nunca sé qué es lo más nuevo…

4) Si pudieras elegir, ¿qué obra de arte te gustaría tener en el salón?

Me gustaría volver a tener el afiche de ángeles que tenía en mi cuarto del dormitorio de Loras. También me gustaría tener Beech Forest, de Gustav Klimt, del cual también tenía un afiche en mi dormitorio…

…o Les Yeux Fermés, de Odilon Redon.

5) Nunca sales de casa sin…

Ropa.

SUENA: Patch Adams

Would you like wontons with your mandarin rat?

El sabio Minori dice que los chinos comen cualquier cosa que tenga patas y no sea una mesa o cualquier cosa que tenga alas y no sea un avión.

Lo tomé siempre como un comentario personal hasta que en la novela La espera, de Ha Jin, encontré la siguiente intervención de uno de los personajes en medio de una cena:

“¿Sabes, Hua? Me como cualquier cosa que tenga más de cuatro patas, salvo una mesa”.

¡¡¡Es cierto, entonces!!!

Ew, ew, ew. Ya no me inviten a comida china, no quiero que me pase lo mismo que a mi tía abuela, quien se metió a la cocina de un restaurante chino accidentalmente y encontró un montón de ratas peladas sobre una mesa, o lo de la señora en China que hizo caldo de sapo y envenenó a todos sus hijos. Y ni hablar del SARS, que se propagó por una especie de gato que comían en ese país.

Lastimosamente la cocina china tiene varias delicias que vale la pena probar. En todo caso, quién sabe qué me estaré llevando al estómago mientras digo “¡hmm, qué delicia!”…

SUENA: Goodbye To You — Michelle Branch

The Tuxedo

Esta prenda…

Se encarga mágicamente de eliminar todo el sex-appeal que un hombre pueda tener.

SUENA: Slow Like Honey — Fiona Apple

VII Premios Locovox de la Semana

Hola, queridos radioescuchas, y bienvenidos a la séptima versión de los Premios Locovox de la Semana. Hoy con más categorías, más premios, y más Locomía.

Blog de la semana: Piet Admiraal, por Learn to Fly.

Comment local de la semana: Andrés Gualdrón por la hermosa traducción al latín de mi campaña “La voz de Freddie es la voz de Dios” en la pasada entrega de los Premios Locovox de la Semana.

Comment externo de la semana: Diegou en el post de Autorretrato en tres colores sobre la Miscelánea Kung-Fu

Artista revelación de la semana: Juano, por The Exploding Boy

Bloggevent de la semana: los cinco minutos durante los que pude ver a Lingo por primera vez. Mucho gusto, algún día tendremos oportunidad de hablar más, creo.

Mención IgNobel al nuevo premio: El Juli (y olé!) por sus premios Ana Karina Soto.

Autor de la semana: Yukio Mishima, por El pabellón de oro

Canción de la semana: Criminal, de Fiona Apple

Gran homenaje de la semana: George Harrison, porque el 29 de noviembre de 2001 perdió la batalla y nos dejó con sólo dos Beatles…

All things must pass…

SUENA: Angel — Fiona Apple

Maldad, o La balada del oso

Cuando él le grita al mundo que es malo, malo, malo, que su corazón es negro, negro, negro putrefacto, y que todas las bajezas del universo le serán atribuidas a él algún día —él, que anhela haber sido la sombra en las escaleras a la entrada de un banco en Hiroshima—, no puedo dejar de pensar en un arco iris que él desesperadamente intenta recubrir de tinta negra e infecciones.

Debió haber cumplido lo que prometía. Jamás debió haber amado todo aquello que desprecia, en vez de ridiculizarse como una flor que repudia sus propios pétalos. Cuando repite ese extraño juramento de amor/horror a su esencia, no puedo dejar de pensar en un gigantesco oso a la entrada de mi casa. Era un oso que tocaba trompeta a las mil maravillas, un oso que escribía poesía, un oso de voz muy bonita y dicción bastante limpia. Él y yo habíamos coincidido una vez sin saber quiénes éramos, escribiendo frases en busca de un premio. Me contó que había cometido un error muy tonto para no seguir participando en eso. No sé, no sé, sólo sé que ese día no lo vi.

Prometió, prometió, prometió… prometió una vida hermosa entre todo aquello que ahora niega, entre un amor verdadero que sucedería en el momento exacto de ver un oso parado en la puerta de mi casa. Esperé la Maldad. Esperé ver a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis advirtiéndome “¡Ten cuidado con ese hombre!” …pero todo lo que me fue posible ver ese nublado día fue un ser absolutamente tierno. Tal vez la Maldad se disfraza de oso en sus mejores días, cuando sale al cine con las ingenuas mujeres que depositan una fe ciega en la poesía, en la afinidad, en una hermosa voz de dicción limpia.

Sí, señores, yo salí con la Maldad una mañana… esa misma Maldad que me maldice por no haber respondido a sus acertijos de esfinge obscena, por no haber jugado sus juegos de soledad compartida y convertida en catarsis del infierno. La Maldad aúlla que la vida no está en los libros, pero en silencio él sabe perfectamente que en los libros consultó su destino y de los libros brotaban sus palabras, textualmente, sin comillas, arrebatadas de sus verdaderos autores. La Maldad chilla un estridente jamás, pero en mi oído quedó depositado su siempre, suave como su voz, dulce como su sonrisa.

Cuando él le grita al mundo que es malo, malo, malo, que su corazón es negro, negro, negro putrefacto, y que todas las bajezas del universo le serán atribuidas a él algún día —él, que anhela ver sus dedos fundidos y su rostro cubierto de queloides—, no puedo dejar de pensar en un arco iris que él solía mantener brillante mientras hacía planes para miles de fines de semana que compartiría conmigo, disfrazado de oso.

No puedo evitar sonreír, reírme de esa polución que intenta esparcir por el mundo y que en realidad no tiene.

SUENA: Criminal — Fiona Apple