XII Premios Locovox de la Semana

¡Es la hora, es la hora, es la hora de premiar!

Más vale tarde que nunca, mis queridos radioescuchas. Con nuevo template y sin Minori en el asiento del lado derecho, anuncio a todos ustedes una nueva entrega de los Premios Locovox de la Semana. Y para cerrar con broche de oro la temporada navideña, quiero dar una bienvenida muy especial a nuestra presentadora de esta edición: ¡Xuxa! (Las dos x en su nombre hacen alusión a su ocasional desempeño como modelo pedófila XXX… ¡a qué han estado expuestos los niños brasileños!)

Y como nadie trepa este podio para recibir sus premios, y como quien debería estar aquí ya no está, llenaré estos premios de nimiedades personales. Me importa un pepino la opinión pública. Si algún día releo estos premios basuriegos, al menos que haya algo que me ubique en un contexto… de algo. O mejor no. Bah, bah, bah!!!

Blog de la semana: No Way Jose, de Arcandolf, por el ejercicio didáctico Lord of the Rings/Teletubbies.

Comment externo de la semana: Yoshi, por “los carros del faraón ooooo” en respuesta a “tú me hiciste libre, Señor” en Autorretrato en tres colores.

Canción de la semana: Somewhere Out There, de Linda Rondstadt y James Ingram.

Momento de la semana: demasiados…

¿A quién engaño? No se me ocurre nada esta semana. ¡Llévense los premios y váyanse! Estoy cansada y desanimada. Esta cosa se va a reducir como a dos categorías por semana. Y si nada me llama la atención, pues no hay entrega. Who cares, anyway!

Who wants to sleep when the hours are running short…

No sé quiénes fueron, no sé de dónde emergieron… Lo único que sé es que comprendí, por primera vez, que no estaba botando mis palabras al fuego.

A aquellos misteriosos visitantes, gracias.

Verde que te quiero verde…

¡Uno de mis colores favoritos es ahora la base de este blog!

Y ya, esto me tomó bastante tiempo. Me voy a ver televisión.

Las cinco del primer viernes del año

Año nuevo, vida nueva, más alegres los días serán…

1)¿Qué ha sido lo mejor del 2003? ¿Y lo peor?

Lo mejor fue Dubuque, Iowa. Lo peor fue Dubuque, Iowa.

Lo mejor fue pasarme un bueeeen tiempo con Minori. Lo peor fue despedirme de él sin saber si lo volvería a ver (y lo mejor fue volver a verlo).

Lo mejor fue inaugurar un blog. Lo peor fue tener que detener mi vieja página-con-ínfulas-de-blog para ello.

Lo mejor fue ir a San Francisco. Lo peor fue devolvernos.

Lo mejor fue el clima de diciembre y la primavera. Lo peor fue el invierno.

Lo mejor fue mi presentación de teatro. Lo peor fue tener que repetirla catorce mil quinientas veces.

Lo mejor fue Six Flags Great America (weeeee!). Lo peor fue un venado (crash!).

2)¿Qué esperas para el 2004? ¿Tienes alguna lista de propósitos para este nuevo año? ¿Cuáles son?

Espero volver a ver a Minori Honda en persona (lo sigo teniendo acá pero igual ya quiero que vuelva para seguir pasándola increíblemente bien), espero que me vaya bien en los dos semestres que este año contiene, espero mejorar ostensiblemente mi nivel de japonés, espero que mi familia esté bien, espero encontrarme muchas gratas sorpresas (de lo que sea, pero que sean gratas).

3)¿Cómo celebras la noche vieja? ¿Sigues alguno de los ritos típicos como tomar uvas, ropa interior roja…?

Desde que haya buena comida, el año viejo ya pasa mis pruebas.

4)¿Eres de los que el día de año Nuevo estás muerto o sigues celebrando?

El año nuevo es bueno para ir a cine. Créanme, ya llevo dos años haciéndolo (¡y los dos fueron para ver Lord of the Rings!).

5)¿Cuánto tiempo tardarás en dejar de equivocarte poniendo 2003 en las fechas?

Eso depende de mi concentración.

SUENA: Irish Instrumental — no dice de quién…

Akemashite Omedetou Gozaimasu.

Pásenla bien. Si el año pasado fue maluco, confíen en que éste no lo será tanto.

ANTES:

DESPUÉS:

XI Premios Locovox de la Semana

Sucumbí. Sucumbí, sucumbí, sucumbí. Llegó la hora de entregar los premios antes de que se acabe el año, y pese a que ya había olvidado que era mi deber e incluso quise simplemente dejarlo pasar (¡sólo diez entregas, ni una más!), he caído en la trampa de “pero ¿qué día es hoy? ¡oh, es día de Locovox, se me hace tarde!” Así que no alcancé a reunir a los ibicencos y me tocó pedir un reemplazo urgente. Un aplauso para la cuna de estrellas de México: ¡Timbiriche!

Sabía que enloquecerían con estos anfitriones.

Blog de la semana: Master of Silent Thoughts… Slave of Such Spoken Words, de Seele, por Are you cold?. No sé por qué pero me hipnotizó.

Comment externo de la semana: Un poco tarde pero tenía que ponerlo. La larga y encarnizada discusión sobre tesoros arqueológicos, antiamericanismo y Hussein en …ga kiraidesu.

Premio Yurupary al relato: Arcandolf, por Al fin es 24! en No Way Jose.

Canción de la semana: Hidamari no Uta, de Le Couple.

Premio Jordi (no me dirán que no recuerdan a nuestro pequeño héroe francés, intérprete del gran éxito Dur Dur D’Etre Bebe) al artista revelación de la semana: el Jordi de la semana va para cuatro personajes (por favor, pasen al frente):

Bueno, creo que eso es todo. Ganadores, recojan sus premios; apaguemos este auditorio y vámonos a dormir. No, no me alcanza la plata para ofrecerles galletas Caravana y vino Cariñoso. Salgan, salgan, que ya vienen a barrer.

SUENA: Bigger than My Body — John Mayer

Not Much

Hm, quiero escribir algo y no sé qué. Estaba sonando el tema de Night Walker y me gustó. Estoy bostezando, tengo frío, pero no quiero irme a dormir aún. Me gustaría tener algo interesante que contar, un cuento tal vez. Las cinco del viernes fueron un fiasco, contar cuentos forzosamente a partir de una frasecita no sale tan rápido… Érase una vez un caballito de cristal… Si por lo menos alguien quisiera escucharme…

Qué lindos son los fractales. Quise buscar la imagen de una estaca en el corazón y terminé sacando este hermoso fractal. Bueno, no se me ocurrió qué clase de estaca en el corazón quería, así que resulté sacando un fractal.

Bueno, algún día se me ocurrirá algo que poner en este aparato. Me hallo en un punto en el que tengo mucho que decir y al mismo tiempo absolutamente nada que decir. Mejor reposo.

Cuentos de las Cinco

Cuentillos cuentillos… Hasta ahora que Minori duerme puedo contestarlos. Que no se note que quería contestar, aunque de las cinco sólo me llaman la atención dos.

1) Érase una vez un pequeño caballito de cristal que no podía correr, precisamente por el material del que estaba hecho. Pese a poseer una extraordinaria belleza y estar orgulloso de ella, envidiaba al resto de los caballitos que alegremente trotaban por la pradera, sabiéndose tan delicado y desprovisto de movilidad. Ellos, por su parte, admiraban su imponencia pero le preguntaban por qué no podía moverse. Era tan bello que parecía inalcanzable. Nadie conocía bien al pobre animalito por el distanciamiento que generaba.

Cierto día el caballito decidió buscar su origen, ya que pensó que alguien sin crin sedosa ni ojitos brillantes no podía ser un caballo de aquellos… Pasó años caminando muy pero muy despacio, buscando caballitos como él. De este modo llegó, por casualidad, al taller de un soplador de vidrio. Al ver todos los artefactos transparentes como él, no dudó en hablarle al soplador y preguntarle si sabía qué era él.

—Por supuesto— contestó el soplador—, tú eres un caballito de un material muy fino. Eres más fino que todo el vidrio que soplo en mi taller.

—Pero si soy tan preciado, ¿por qué no puedo moverme como los demás caballitos?

—Alguna vez pudiste, caballito. Alguna vez fuiste como una llamita roja, danzando en algún taller de cristalería, no eras caballito, no eras sino libertad. De esa libertad ha surgido tu perfección.

El soplador esperaba una sonrisa por parte del caballito, pero éste se hallaba afligido.

—Mi perfección no sirve para nada. Soy hermoso, pero no soy libre. ¿Hay alguna manera de que yo vuelva a ser libre?

—Es posible… pero para ello deberás dejar de ser hermoso.

El caballito comprendió. Trepó a una mesa, y de allí cayó, partiéndose en mil pedazos. Ya no era nada, pero la caricia de la escoba del soplador fue sólo el principio de una larga travesía a los confines de la Tierra.

2) La puso sobre la cama y muy lentamente le acarició el cabello. Se había quedado dormida en la oscura y estrecha sala. Era tan perfecta ahora que callaba… Qué lástima que el día siguiente traería un nuevo sol de gritos y patadas. Si tan sólo ella confiara en él por sólo un instante, si tan sólo pudiera olvidar que él la había secuestrado…

3) No me lo podía creer, aquel helado de chocolate por el que tanto había luchado, tan reluciente, tan apetitoso, que me había valido un diente y el brillo de un ojo, tres horas de maratón, escondrijos improvisados y el más espectacular escape de la cárcel de mi hogar… cayó al piso en el mismo instante en que deposité las monedas sobre la vitrina.

4) La mirada de aquella niña estaba ahora reflejada en el espejo, su cara era la misma, pero sus hermosos ojos verdes habían sido reemplazados por esa mirada negra de pupilas desmesuradas. Ella deseaba con todas sus fuerzas separarse de aquel collage grotesco, correr a su cama o buscar otro espejo para saber si sus ojos seguían en sus cuencas. Sin embargo, por más que moviera sus brazos y piernas, por más que retorciera su tronco, su cabeza seguía en el mismo lugar. Pronto, el resto de su cuerpo también empezó a obedecer la negra mirada del espejo. Caminó lentamente hacia él; parecía calmada, pero su corazón absorbía sangre desesperadamente sólo para vomitarla inmediatamente en locos espasmos. ¿Adónde iba? Supuestamente era sólo un vidrio a lo que se aproximaba… su mano se extendía automáticamente… y el espejo adquirió la textura del agua. Ahora ella pertenecía al mundo de los reflejos, encerrada tras el vidrio nuevamente solificado mientras la niña de los ojos negros corría a explorar su recién recobrada libertad.

5) Si por lo menos alguien quisiera escucharme…!” gimió la mujer en medio de la multitud que se congregaba a su alrededor. Pero, ¿cómo hacerles entender a todos esos perros gigantes que ella no había asesinado a su jefe, que ella no tenía por qué convertirse en su almuerzo?