L’Autre Côté du Miroir

Los seres humanos somos como espejos, con una cara en la que la gente se quiere reflejar y otra que muy pocos conocen, y que cuando lo hacen, preferirían que sólo existiera la parte bonita. ¿De cuántos espejos conocen ustedes el lado esmaltado de color morado o café? Muy pocos, ¿verdad? El lado que todos quieren ver es cristalino y en él se reconocen cosas mágicas. En el de atrás no se ve ni uno mismo (¿quién quiere verse reflejado en los ojos de la ira?). En medio de las dos capas se encuentra la esencia del espejo, la plata, lo que hace que el espejo sea más que un simple vidrio. Nuestra alma, esa fina capa plateada, necesita del vidrio cristalino y el opaco esmalte para hallarse protegida y entre los tres componer el espejo que somos. Además, si uno de los dos lados externos hubiere de ser dañado por fuerzas externas, preferimos que ése fuere el desagradable morado, que al fin y al cabo es el que recubre la plata para protegerla. Contadas veces llegamos a vernos obligados a mostrar lo horrible que hay en nosotros, con la esperanza de que ese lado no sea tocado simplemente por lo desagradable que es verlo. No obstante, ese lado también es débil.

No importa lo horribles o fascinantes que nos mostremos a la gente, nada evita que tarde o temprano seamos brutalmente rayados. Sin embargo, a veces no es tan grave… A veces un ser especial se arriesga a rascar delicadamente el esmalte morado/café sin estropear la plata. Al vernos agredidos de esa manera nos vemos amenazados —¡alguien nos conoce en todas nuestras facetas! —, y podemos inclusive intentar destruir ese otro espejo, pero después de todo el esfuerzo y dolor avistará la hermosa capa plateada en el fondo; es algo que nadie más verá, ni siquiera si tenemos el coraje de mostrar nuestra capa de esmalte. Esas personas que verdaderamente nos conocen saben perfectamente de qué estamos hechos, y que por más horripilantes que nos mostremos, siempre tendremos la misma esencia maravillosa que intuyeron al empezar a raspar.

Estoy escuchando: Walking After You, de Foo Fighters

Me siento: Sonriente/Optimista

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