Le fabuleux destin d’Amélie Poulain

¿Qué le pasa al mundo que todos sus habitantes están estresados? ¿Qué hay de aquellos días en que yo los saludaba y me sonreían amablemente? Ahora debo aguantar suspiros exhaustos, caras largas, malas noticias, exclamaciones de un poco más de 120 dB, los que no están furiosos están tristes, Mein Gott, ¿qué pasa? Las fuerzas malignas del universo se han combinado estos días para hacernos la vida imposible a todos. ¿Y dónde me encuentro yo? Aquí, escribiendo entre la medianoche y el amanecer, aburridísima. No estoy para obsesionarme con trabajos que no funcionan o ensayos que faltan o quién sabe qué otra cantidad de cosas. Dentro de varias horas tengo una presentación de coro y banda. Espero que me vaya bien. Agh, no sé qué pensar de todo esto. Tengo bien el proyecto de Inglés and that’s all what matters. Quisiera que todo el mundo volviera a ser feliz… Quisiera que todas aquellas personas a quienes he visto tristes o furiosas (o las dos) retornaran a las sonrisas que a mí misma me han sacado de algunos agujeros.

¿Podré ejercer la labor de Amélie Poulain, trayendo felicidad a todas las personas que me rodean? Créanme, es lo que más deseo en este momento. Así, de paso, conseguiré como pago un par de sonrisas que ampliarán la mía propia.

Estoy escuchando: Steal Your Love Away, de Gemini

Me siento: Aburrida/Algo disgustada/¿Sedada?

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