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  • Archive for December, 2010


    2010 - 12.19

    Por un momento volvía al colegio. Sandra estaba allí. La abrazaba muy fuerte y pensaba en lo bueno que es soñar porque en sueños uno puede encontrarse con los muertos todo el tiempo. Viajábamos en carro a Popayán ella, Lynn y yo. Cavorite era nuestro guía. Nos encontrábamos a unos ancianos en la calle y yo les hacía preguntas. Uno de ellos, el único payanés del grupo, decía “Popayám”. Otro era de un sitio llamado Cabeá. “¿Corea?”, preguntaba yo. “No, Cabeá”, corregía el payanés. Popayán quedaba a la orilla de un río inmenso y parte del pueblo estaba inundado.


    2010 - 12.15

    Estaba caminando con mi mamá y encontrábamos un potrero. Queríamos cruzarlo pero era propiedad privada de unos alemanes. Tenían las caras rojas y se reían. A veces yo entendía lo que decían, pero lo que más me llamaba la atención era pensar que el colonialismo había convertido mi país en una colección de fincas de extranjeros. Éramos su patio de descanso. Pensaba esto mientras subía unas escaleras que bordeaban el potrero, que era una pendiente pronunciada. Ya arriba volteábamos a la derecha y seguíamos caminando hasta encontrar un puente levadizo al que le faltaba la mitad. El viento sacudía la mitad donde estábamos paradas como una radiografía. Había gente parada en el puro borde y se divertían subiendo y bajando, pero a mí me daba miedo que alguien fuera a salir volando. De repente seguíamos en el mismo puente pero sentadas: era una atracción de un parque de diversiones. Justo adelante había una rueda de Chicago sin cinturones de seguridad. Un niño salía volando, yo lo veía caer como en cámara lenta, pero retiraba la mirada antes de que tocara el suelo. Sonaba el impacto. Una ondulación más del puente donde estaba yo: el cadáver se veía colgando de los hierros de la rueda. Una niña lo recogía llorando y seguía montada en la rueda. De repente un bebé y una niña chiquita se caían de la rueda también, pero me caían encima a mí. Yo los sostenía duro. La madre me agradecía pero decía que estaba confiada en que alguien más los salvaría en caso de qué cayeran. Me impresionaba la irresponsabilidad de la señora. Nos bajábamos del puente y seguíamos caminando.


    2010 - 12.13

    Visitaba a Yazan, mi amigo sirio, y le decía que en cinco años de vivir en Japón seguramente habíamos cambiado mucho. Mientras hablábamos encontraba en mi bolsillo un arete en forma de hibisco. Estaba roto pero aún se veía bien.

    De repente estaba metida en una telenovela con Nórida Rodríguez, quien estaba muy enamorada de su galán y al parecer se iba a casar. La veía fritando alverjas y habichuelas muy verdes.


    2010 - 12.11

    Estaba en el centro comercial Metrópolis. A Azuma y a mí nos perseguían por nuestras respectivas orientaciones e identidades, pero la razón de fondo era que ambas sabíamos exactamente quiénes éramos y qué queríamos de nuestros cuerpos.


    2010 - 12.03

    Cavorite se ofrecía a lavar la tina de mi baño con su propio líquido lavabaños. Me daba vergüenza pensar que la tina pudiera estar así de sucia.


    2010 - 12.01

    Estoy en un colegio con niños chiquitos. Están presentando sus proyectos de fin de año. Amber también está y presenta el suyo, que es una especie de disfraz de mariposa de papel con algo escrito encima. Me toca el turno a mí pero yo no estoy preparada, no tengo nada. Están esperando que yo hable en francés pero yo tengo miedo de hablar en francés. Le explico a la profesora, que es Gloria de Fernández (mi profesora de español de primaria), que yo he estado enseñándoles a los niños todo este tiempo y es la primera vez que vengo a esta clase como estudiante. Parece que harán una excepción conmigo, así como pensaban hacerla con alguien más.

    Me muestran una película de dibujos animados donde Cavorite es uno de los personajes. Se parece a como lo dibujo yo, pero pienso que mi rendición es mejor.

    Durante un tiempo largo en duermevela estoy convencida de que estoy acostada en mi cama en Bogotá.