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  • Archive for December 21st, 2010


    2010 - 12.21

    Mi papá me proponía que volviera a manejar para llevar a mi familia a ver a mi abuelo. Yo me mostraba reticente pero estaba dispuesta a dar una vuelta para practicar en el carro de mi tía. Mi tía me ponía a limpiar un montón de guano que había caído sobre el vidrio delantero. Mi hermana me ayudaba, pero yo estaba muy disgustada. Les decía a todos que no fueran a mostrar nervios como habían hecho la vez pasada que había manejado y había resultado estrellando el carro. Mi mamá hablaba de lo mal que estaba mi abuelo, de cómo parte de él parecía bien pero en su cara se veía que estaba mal. Finalmente nos metíamos en el carro (mi papá, mi mamá, mi tía, mi hermana, mi abuela y yo) pero mis piernas no cabían en el puesto del conductor. Yo llevaba las sandalias que usaba todo el tiempo cuando adolescente. Mi abuela empezaba a manejar pero le daba un ataque de ira contra un busetero y le gritaba algo como “maldito invertido”. Yo tomaba el volante a la altura de Santa Rosita (un barrio aledaño) y como podía seguía conduciendo, pero no recordaba bien los cambios, así que no avanzábamos muy suavemente que digamos.


    2010 - 12.21

    Estaba caminando por la calle en Bogotá. Unos gamines se aparecían para robarme, pero yo no tenía dinero. Estaba confiada en que no me harían nada por no llevar nada, pero ellos y yo nos dábamos cuenta al tiempo de que tenía un celular. Me lo rapaban. Uno de los gamines me iba a chuzar pero yo agarraba al otro de escudo y lo dejaba malherido. Salía corriendo y me montaba en el primer bus que pasaba. Allí me encontraba con un contacto de Internet. Nos enterábamos de que había un general retirado de la policía convertido en detective privado que estaba robándose unos pins que yo les había regalado a mis amigos y los estaba usando como evidencia para investigar cuál era mi vínculo con j. El detective iba en el bus y le explicaba al contacto un montón de cosas mostrándole los pins (uno de ellos se lo había dado yo a ella). Al parecer aún no había encontrado ningún material incriminatorio y no sabía cómo era yo físicamente, pero yo estaba horrorizada de saber que tal investigación existiera.

    Nos bajábamos del bus en la 100 con 15. Estábamos un poco desubicadas. Íbamos a entrar accidentalmente a una institución que era propiedad del gobierno de Estados Unidos, pero nos dábamos cuenta y seguíamos caminando. Llegábamos a una especie de bar pero aparecían unos policías texanos y nos decían que estábamos borrachas y por eso debíamos irnos. Estábamos muy extrañadas porque no habíamos alcanzado a tomar nada, pero salíamos. Desde afuera se veía que era un bar de lesbianas. Ella de repente volvía y empezaba a gritarles cosas desde la puerta, pero la agredían horriblemente. Terminábamos en el piso frente al bar, yo la sostenía en mi regazo ensangrentada y le preguntaba por qué había hecho eso.