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    2017 - 02.02

    Me encontraba a mi vecina de cuarto de Loras College. Le preguntaba si al fin se había vuelto monja. Me contaba que estaba saliendo con una mujer. Nos dábamos un beso apasionado. Nos íbamos del sitio donde estábamos (un balcón) y de repente estábamos en una película donde estábamos entrando en un dormitorio universitario y en el ascensor había un violador. No tomábamos el ascensor y nos escondíamos en un baño. Otras personas lo atrapaban antes de que llegara por nosotras y usaban un taser con él. Nos rescataban. Alguien me mostraba que se veían rayos chéveres si me ponía el taser en la boca (sin tocar ninguna superficie). La película era sobre la fuerza de las mujeres.

    Estaba en una pista de karts al borde de un precipicio con mi papá, el hermano de Cavorite y otras personas. Yo decidía arriesgarme a coger las curvas más rápido. Daba un poco de miedo porque el carro saltaba y daba la impresión de que uno se fuera a ir al precipicio, pero me estaba arriesgando y eso era bueno. Además lo estaba logrando; el hermano de Cavorite reconocía mi destreza.


    2014 - 04.10
    1. Iba a ir a Estados Unidos pero me daba cuenta en el camino —en Japón (¡!)— de que había olvidado mi plata. Solo tenía como dos billetes de ¥1000. Pedía unos pinchos de sushi y casi no lograba decir en japonés “a cómo son”. Hablaba demasiado confianzudamente con el vendedor japonés (demasiado para estándares japoneses).
    2. Tenía trabajo de interpretación pero amanecía ronca. Pánico.
    3. Iba al apartamento de alguien en el centro de Bogotá. Era un semicírculo muy amplio pero ella se iba a mudar porque era una zona muy insegura. De repente aparecía una ex compañera del colegio y nos anunciaba en un cómic que estaba en proceso de transición para ser hombre. Yo le decía que yo ya sabía y que, es más, lo había soñado y lo tenía anotado en este blog. Cuando me disponía a mostrarle el post, mi computador enloquecía y me mandaba a cualquier página menos a esta.


    2014 - 03.22

    Iba a trabajar en interpretación pero los clientes solo escogían hombres como intérpretes y a las mujeres solo las usaban de acompañantes de adorno.


    2013 - 11.27
    1. Iba en taxi no sé con quién más. El taxista se desviaba del camino y nos metía en un barrio horrible y súper inseguro para comer en un chuzo que era como una carpa de feria. Al parecer la comida era riquísima. Estábamos rodeados de vagos vueltos nada. El problema era irnos.
    2. Había una niña MtF que había empezado a menstruar. Yo era una niña cis que sangraba copiosamente.


    2013 - 06.09

    Cavorite, unos amigos de él (que no existen en la vida real) y yo íbamos a un museo de arte moderno muy similar al Mattress Factory. Creo que mencionábamos el Mattress Factory, de hecho. Cavorite se iba con uno de los amigos a ver una exposición y yo me quedaba con el otro amigo anotando algo en un cuaderno. Físicamente, el señor era Ray el de Girls. El tipo empezaba a masturbarse al lado mío y cuando estaba a punto de venirse arrancaba la página donde estaba escribiendo para detener el semen. Yo intentaba partir la hoja en la mitad para al menos salvar lo que había escrito. El tipo eyaculaba y su semen me caía encima, en la bota del pantalón y parte en la mano. Me daba infinito asco y me iba a un baño con puros productos Lush. Me lavaba las manos exhaustivamente con un jabón que era una especie de arena mojada. Cavorite volvía pero yo no paraba de lavarme las manos. El jabón olía delicioso, eso sí.


    2013 - 01.27

    Como no sabía a qué hora debía estar en casa de mi jefa, aparecía muy temprano en mi pijama con mi mamá y mi hermana. Me daba pena pedirle la ducha para poder bañarme. La jefa nos ofrecía mucha comida de desayuno. Había sushi y tomate picado. Ella acababa de comerse una gran langosta. Mencionaba que esa comida era muy pero muy cara. Yo pensaba que ella siempre ordenaba domicilios de restaurantes caros.

    Creo que caminando por la casa resultaba en un recinto donde me tocaba dormir al lado de unos ancianos (juntos como sardinas). Uno de ellos intentaba violarme. Yo gritaba. Me llevaban ante un consejo directivo para juzgarme por hacer la denuncia. Yo tenía unos pequeños cubos de letras que me tocaba abandonar. El consejo estaba compuesto de porristas que me odiaban y me mostraban una película en la que al final salían unos letreros que significaban que ellas se habían hecho las que me creían pero en realidad no iban a hacer nada para ayudarme. Comían (y me ofrecían) fresas crudas y fresas en almíbar. Se suponía que el recinto donde me estaban juzgando era la parte de atrás de un escenario de un video de Britney Spears. Había un hombre convencionalmente guapo (tipo jugador de fútbol americano) que sí me creía y quería ayudarme. Me lo decía mientras me ofrecía un pan con salsa de fresa (era como queso crema con fresa). Las porristas exigían saber qué me había dicho. Yo al final le había dicho, como por disimular, que su peinado era horrible (pero sí era feo, era una especie de honguito noventero). Les daba a ellas detalles vagos.

    De repente estaba con una mujer que conozco en su habitación, que era enorme pero quedaba cerca del juzgado de las porristas. Su novio se iba y nos poníamos a tirar, pero cuando yo quería ver lo que estaba tocando (para meterle la lengua) me encontraba con un montón de tapas de caucho que eran las partes de un triceratops para armar. Intentaba quitarlas pero no lograba encontrar la vulva de la mujer, solo más partes de caucho o partes vacías de ella. Le decía que esto era como quitarle las pilas a un aparato y ella se justificaba diciendo que esas tapas eran algo para lavarse por dentro. Intentábamos seguir tirando pero resultaba que el baño de ese cuarto era un portal interdimensional y vivía apareciendo gente de otros países perdida. Me tocaba interrumpir lo que yo quería hacer por andar señalándole la puerta a la gente que aparecía y aparecía mojada de la ducha y sin entender español.


    2012 - 02.18

    Tiraba con un contacto de Internet. Después yo ayudaba a pasar espadas de un lado a otro. Eran pesadas.

    Minori era un gran hacendado y yo me estaba quedando en su castillo japonés. Estaba ayudando a servir la sopa para sus invitados (era un gran banquete) cuando empezaba a decir que la peor mujer era la latinoamericana. “Worse than a servant, she’s a harlot”. Yo me enfurecía porque sabía que lo decía por mí y nuestra ruptura. Le gritaba que no había necesidad de desahogarse así por algo del pasado y le echaba la sopa encima. Me quería ir de ahí. Él se vestía con un uniforme de kendo y salía a perseguirme con una katana para matarme. Yo me escondía en el clóset del cuarto de huéspedes. Pasaba mucho tiempo. Me preguntaba qué se sentiría morir en un sueño. Yo sabía que estaba metida en el armario pero veía lo que pasaba por fuera, Minori y sus hombres buscándome. Minori decía que lo más probable era que yo hubiera cogido un taxi para irme. Entonces yo ya no era yo, sino que la escondida era una japonesa. Por un momento Minori buscaba a la enemiga en el cuarto de huéspedes pero no en el clóset. Yo entraba a fisgonear la escena y me daban la bienvenida como a un invitado más. A la japonesa le daba un antojo enorme de unas longanizas que preparaba Minori y se salía de su escondrijo. Minori y todos sus invitados estaban en un picnic al aire libre y Minori se ponía a practicar tiro con un arco y flechitas pequeñitas. Las flechas le daban a la japonesa, que estaba trepada en un árbol. Caía pesadamente al piso.

    Ese debía ser el fin de la obra en la que estábamos porque Minori me llamaba para hacer la venia.

    Después veía a una mujer en un concurso de canto, pero Celine Dion le decía que cogiera seriedad. Entonces ella aparecía subida de un trapecio y se tiraba de ahí, instantáneamente deshaciéndose como si allá arriba hubiera agua iluminada de color verde manzana y ella estuviera hecha de tierra y palitos.


    2011 - 11.20

    Salía a trotar. Un contacto de Internet pasaba y me miraba mal. De repente yo estaba trotando encartada con una mochila llena de cosas y un pocillo grande amarillo. Encontraba un hospital que tenía gimnasio, pero entraba al pabellón equivocado y me topaba con un profesor del colegio. Me saludaba y yo le respondía medio de afán. Pasaban dos jóvenes con morrales, yo les decía “¿también van al gimnasio?” pero me ignoraban. Al fin llegaba a mi destino. Ocupaba la trotadora. De repente estaba tratando de reclamar mis cosas a la entrada, pero unos travestis negros saboteaban todo y ya no me querían entregar nada. Yo les rogaba a los del guardarropa que me entregaran mis cosas cuando los travestis se iban indignados quién sabe por qué.

    De repente esto era una película postapocalíptica donde todo había sido destruido y le estaban disparando a todo el mundo, incluyendo niños.


    2011 - 09.28

    Peter Serafinowicz y yo nos amábamos, pero ambos estábamos en silla de ruedas. Yo pensaba que menos mal no estaba paralizado de la cintura para abajo porque eso afectaría su desempeño sexual. Por mi parte, yo podía levantarme y caminar poquito con mucho esfuerzo. Resultaba entonces en un museo que tenía una exposición de altorrelieves de flores que al mismo tiempo eran vulvas.


    2011 - 07.21

    Ayudaba a alguien a buscar sal en un supermercado japonés. Me angustiaba pensar que no sabía cuándo podría volver a estar allí. Por accidente escogía un paquete de mezcla para tempura y un japonés le señalaba mi error a la otra persona. Seguíamos buscando, yo un poco afanada, y en la sección de mariscos y carnes encontrábamos que estaban filmando una película. Una rubia crespa le decía al actor horroroso que hace de Arthur en el remake que era una serpiente fantasía sexual. El actor tenía unos calzoncillos horribles, una versión aguamarina de los de Sean Connery en Zardoz. Alrededor había patas de cangrejo gigantes. De repente ya no estaba en el almacén sino en un cuarto, creo, y un amigo mexicano me pedía ayuda. Yo lo aconsejaba. Creo que varias personas íbamos a salir a la calle. Entonces me llegaba un mensaje de j. diciendo que, en parte por celos, iba a contestarme una pregunta en Formspring. El asunto iba a que debía dejar de darme tanto palo.