Déjà Vu

Llegué algo cansada después de la caminata. Quería decir mil cosas sobre el par de horas que apenas pasaron. El día soleado, café, música de plancha, acentos, anécdotas disparatadísimas, borradores de mensajes increíbles… Pero pensándolo bien, éste no era un primer encuentro. No hubo un saludo especial, ni nervios, ni silencios embarazosos. Ya nos conocíamos, éramos viejos amigos y no nos veíamos desde hacía un tiempito; apenas había que actualizarnos.

Queda entonces un espacio para hablar de lo especial que ha sido verlo, pero uno no habla demasiado de aquellos encuentros que toman lugar frecuentemente y generalmente salen bien. Es precisamente la falta de palabras que sufro ahora, la sensación de que todo esto ya había sucedido y habrá de suceder varias veces más, lo que convierte en la tarde de hoy en un suceso digno de ser recordado. Definitivamente me alegro de su llegada a la fría y seca sabana. Quedan mil razones para repetir las tardes ya repetidas.

SUENA: You’re the First, the Last, My Everything — Barry White

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