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    2017 - 05.01

    Mi abuela estaba muy enferma y por eso mi tío estaba muy nervioso. De repente ella aparecía de la nada y estaba mejor.

    Llegaba a un barrio muy pobre, hablaba con la gente de una panadería. Decidía que quería volver para ayudarles, comprarles algunos insumos, etc. Tenían muchas actividades que querían llevar a cabo y me caían muy bien.


    2017 - 01.17

    Me invitaban a una fiesta de oficina. En realidad estaba invitada a dos. Pensaba que más tarde podría ir a la otra. Me encantaba la idea de estar invitada a dos fiestas al mismo tiempo. Iba al baño de la oficina, que estaba vuelto nada (lleno de papel higiénico desenrollado por todas partes y un poco oscuro). Intentaba de todos modos orinar pero se inundaba y yo quedaba hundida en el agua que se sentía más caliente por lo que yo hacía. No me daba asco; al parecer esto era completamente normal.

    Me encontraba con Kristie, mi profesora de la universidad. Nos íbamos al aeropuerto en taxi. Ahora yo estaba en Cali. El taxista no sabía cómo cobrarnos. Yo miraba su cartel de tarifas pero estaba todo borroso.

    De repente estaba en Cartagena con Lynn y Val. Primero estábamos en un taxi, pero luego caminábamos y bajábamos por rampas eléctricas. Se veía que había playas muy bonitas a las que yo quería ir la próxima vez que viniéramos. Val nos tomaba una foto. Yo salía haciendo mala cara y se notaba que tenía barba. Me sentía muy fea al ver esa foto. Llegábamos a una iglesia que estaba en parte sumergida en el mar. Se llamaba la iglesia de Santo Toribio. Lynn no me creía que ese era el nombre pero corroborábamos en un grabado en piedra en el suelo y sí. Ahora ellas querían que fuéramos al centro de la ciudad, pero no había tiempo porque estábamos en una escala corta y pronto teníamos que irnos al aeropuerto. Yo quería ir a la playa y tumbarme en la arena. La playa al lado de la iglesia también era muy bonita y limpia. Pensaba decirle a Juan que por qué no íbamos a una playa en vez de al Amazonas.


    2015 - 04.17

    Me invitaban a una fiesta donde también estaba una ex jefa que me había tratado mal. Ella hacía hasta lo imposible para no sentarse al lado mío. A algunos conocidos les hacía gracia su incomodidad. Me pasaban pasabocas y yo me encartaba con el plato. Trataba de sacar mariscos del plato con una especie de papadum. Me preguntaba si debía ser amable con ella o decirle que era la peor persona del mundo. Aparecía una compañera del curso vestida con el uniforme del colegio. Le preguntaba qué hacía vestida así si ya estaba casada y con hijos. Hablaba del origen de los colores del saco antiguo (café por la cruz de Cristo, decía). Yo le decía, ¿y entonces de dónde sale el anaranjado tan horrible de la falda? Ella se iba, furiosa.

    De repente ya no estábamos en la fiesta sino que nos estaban empujando a toda velocidad (¿en una silla de ruedas? ¿en un coche? ¿en un carrito de supermercado?) hasta un sitio que yo identificaba como La Fontana. Era una clínica con un jardín central enorme rodeado de muchas pastelerías con comensales viejitos. Yo mencionaba que me encantaban las pastelerías de anciano con nombres tales como “La Vieja Viena” y los pastelitos llenos de frutas. Aclaraba que en realidad no comía casi postres. Me encontraba a mi mamá llorando sobre el mostrador de un almacén porque la estaban tratando de estafar en la venta de una garrafa de algo. El vendedor me informaba el precio que le estaban dando.


    2015 - 03.22

    Cavorite y yo nos íbamos a casar, pero él nada que aparecía. Estábamos todos (familia, amigos lejanos) en un bus rumbo a Cali, pero no había noticia de Cavorite. Yo empezaba a hacerme a la idea de que ya no me iba a casar, cosa que me hacía sentir bastante cómoda. De repente, recordaba que había olvidado invitar a mis mejores amigas del colegio. Razón de más para cancelar la boda. Sin embargo, Cavorite aparecía de repente y ya tocaba ahora sí casarse. Yo pensaba que no le había dado mayor importancia a mi último día de soltera, y ahora iba a ser casada, y no sabía cómo sentirme al respecto. Tenía pereza de casarme. Además, el sitio donde iba a ser la ceremonia no me gustaba (no me enteraba de dónde iba a ser sino hasta último momento). Era como si todo hubiera sido mal planeado a última hora y yo deseara esperar un poco más y tener un poco más de control sobre todos los preparativos. Sin embargo, sabía que Cavorite no tenía muchas más oportunidades de venir a Colombia, así que si cancelaba la boda sería un paseo hasta acá para nada.


    2015 - 03.09

    Volvía a Honolulu. En una máquina frente a un zoológico me compraba un pase de 7 días para el bus y luego caía en cuenta de que solo iba a pasar 3 días en Hawaii y el resto en San Francisco. Pensaba que se lo regalaría a alguien luego. Después iba a un restaurante típico hawaiano y me demoraba eligiendo mi plato.

    No tengo muy claro lo que soñé antes de eso, pero sé que me encontraba con Manuele Fior.


    2015 - 02.16

    Alguien nos estaba llevando a mi hermana y a mí al colegio en carro, pero cada una estudiaba en un colegio diferente. Era como un conductor que originalmente me iba a llevar solo a mí pero yo le ofrecía a mi hermana que la llevara también. Mi hermana llegaba a tiempo a su colegio pero yo ya sabía que iba a llegar muy tarde y estaba angustiada.


    2015 - 01.09
    1. Mi familia y yo estábamos de visita en Alemania. Mis papás iban a alquilar un apartamento por unos meses. Mi hermana hablaba en una oficina de bienes raíces del gobierno para ver nuestras opciones. Hablaba alemán perfecto. Yo no sabía por qué íbamos a alquilar un apartamento si solo estábamos de paso. Tenía muchas ganas de salir a pasear por la ciudad. El día estaba soleado.
    2. Estaba en un portal de Transmilenio en el sur. Pedía una tarjeta TuLlave y me la daban gratis pero sin mi nombre. Me pedían que preguntara algo sobre la tarjeta en otra ventanilla, pero la fila era demasiado larga y yo optaba por ignorar eso y simplemente irme a mi casa. Descubría que la tarjeta tenía saldo y hacía la fila para el bus. Ya sentada, el tipo que estaba al lado mío (un oficial del ejército) empezaba a abrazarme y yo trataba de quitármelo de encima. El tipo insistía. Finalmente yo me cambiaba de puesto al de más adelante, al lado de un niño, y empezaba a gritar “¡yo no conozco a este tipo y me está tocando!”.


    2014 - 12.26

    Tenía un viaje a Dakota del Sur. Hacía escala no sé en dónde (pero parecía Bogotá) y se me olvidaba que tenía que abordar el siguiente avión. Mi papá aparecía y me ponía a hablar con él y hasta intentaba ver televisión, pero de repente me acordaba y salía corriendo al aeropuerto que estaba ahí no más. De repente estaba metida en un bus antiguo lleno de hippies setenteros y no sabía si estaba yendo al destino correcto. Había una discusión sobre si el pueblo adonde iba el bus quedaba en Huila o en Cauca.


    2014 - 05.25

    Cavorite me dejaba sola viajando en tren en Inglaterra. Pueblo tras pueblo yo decidía no bajarme y avanzar un poco más, hasta que llegaba a Blackpool. Me bajaba en la estación y seguía a unas colegialas por un camino, luego una señora me señalaba unas escaleras eléctricas y resultaba en un centro comercial. Mientras caminaba me daba cuenta de que había olvidado la cámara, pero no importaba porque había oscurecido, estaba nevando y pronto tendría que volver adonde estaba Cavorite. Yo no estaba bien abrigada pero no me daba frío. El centro comercial era muy curioso porque tenía H&M, SAO y Cine Colombia y estaba lleno de colombianos. Pensaba tuitearlo pero primero buscaba el baño.


    2014 - 01.10

    Mis papás y yo íbamos a Villa de Leyva. Teníamos un guía, que era Jesús Cossio. Jesús nos anunciaba que ya era hora de volver a Bogotá, pero mis papás tenían entendido que la partida iba a ser más tarde y se enojaban con él. Yo buscaba un baño desesperadamente por muchas callecitas y negocios. Brillaba un fuerte sol de atardecer. Por fin encontraba uno pero me lo intentaban arrebatar y además su uso costaba 5 pesos. Yo solo tenía monedas de 2 y 7 pesos y de todas maneras no pagaba porque entraba de una. Luego salía corriendo por un camino lleno de sapos. Accidentalmente pisaba algunos, pero no me detenía a mirar cómo habían quedado.