{"id":739,"date":"2010-09-18T09:53:00","date_gmt":"2010-09-18T09:53:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2010\/09\/18\/%e3%81%8a%e3%81%ab%e3%81%8e%e3%82%8a\/"},"modified":"2010-09-18T09:53:00","modified_gmt":"2010-09-18T09:53:00","slug":"%e3%81%8a%e3%81%ab%e3%81%8e%e3%82%8a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2010\/09\/18\/%e3%81%8a%e3%81%ab%e3%81%8e%e3%82%8a\/","title":{"rendered":"\u304a\u306b\u304e\u308a"},"content":{"rendered":"<p>Si he de recordar a Minori, lo primero que se me viene a la cabeza es una mesa cubierta de rayas proyectadas por la persiana, dos sillas, un bol lleno de cereal ensopado con fresas deshidratadas y dos cucharas peleando por la \u00faltima fresa como si de un puck de hockey se tratara. Despu\u00e9s viene un par de cojines frente a un televisor. Estamos viendo Black-Jack. Comemos <span style=\"font-style: italic\">cream stew<\/span> con mucho queso encima y bebemos jugo de uva. Durante mi estad\u00eda en Dubuque, IA, \u00e9l era mi vida. Y despu\u00e9s su ausencia fue mi vida.<\/p>\n<p>El apartamento de Minori quedaba en un edificio medio hundido. Todo lo que se ca\u00eda rodaba, y si uno se acostaba hacia cierto lado se mareaba, como si estuviera de cabeza. Pas\u00e1bamos los d\u00edas subiendo y bajando aquella cuesta interna y tambi\u00e9n la grande que conduc\u00eda a la universidad, alcanzando cosas de la nevera, abraz\u00e1ndonos para compensar las fallas de la calefacci\u00f3n. Minori ten\u00eda el pelo largo y negro y las cejas m\u00e1s hermosas que yo hubiera visto jam\u00e1s. Minori, con nombre de ni\u00f1a, parec\u00eda una ni\u00f1a. Un vendedor en San Francisco me pregunt\u00f3 al inicio de la primavera por qu\u00e9 ser\u00eda que los feos lograban encontrar parejas tan bonitas. Yo pensaba que se refer\u00eda a m\u00ed al hablar de los feos.<\/p>\n<p>En Dubuque, donde no hab\u00eda nada que hacer salvo engordar, nosotros nos entreg\u00e1bamos a infinitos <span style=\"font-style: italic\">roadtrips<\/span> alternados con mercados en Wal-Mart o en el supermercado japon\u00e9s de Chicago. Siempre compr\u00e1bamos el mismo pan plano de hierbas, siempre el mismo jugo de uva, siempre un costal rosado de arroz. El camino \u2014cualquier camino\u2014 estaba lleno de animales muertos para contar. Henos ah\u00ed en su carro negro cantando canciones de John Lennon y The Mamas and the Papas \u201435: la cola intacta al final del pur\u00e9 negro delata su antigua condici\u00f3n de mapache\u2014. Henos ah\u00ed comiendo helado en Madison, WI, andando en sandalias y crey\u00e9ndonos hippies. <span style=\"font-style: italic\">I can&#8217;t win, but here I am, awfully glad to be unhappy.<\/span> Ahora est\u00e1 en la cocina haciendo onigiris para mis onces con el arroz sobrante de la cena. En sus manos  salta una masa granulosa envuelta en pl\u00e1stico, convirti\u00e9ndose lentamente en un  tri\u00e1ngulo como los que sal\u00edan en los programas de la NHK. Ya no recuerdo c\u00f3mo me miraba. Creo que ya no recuerdo c\u00f3mo me miraba nadie.<\/p>\n<p>Odiaba el pueblo pero adoraba la domesticidad compartida que me ofrec\u00eda \u00e9l, as\u00ed viniera acompa\u00f1ada de cierta dosis de sumisi\u00f3n. Cuando por fin me estaba acostumbrando a la nieve perpetua alguien apag\u00f3 la opci\u00f3n de desaturaci\u00f3n del paisaje y me toc\u00f3 volver a Bogot\u00e1. Mi vida sigui\u00f3 en el horror de haber perdido todos mis pasatiempos y dudosos talentos mientras que la de \u00e9l se llen\u00f3 de amigos indios y fiestas y trago. Lo extra\u00f1aba locamente. Quer\u00eda terminar mi detestable carrera a toda velocidad e irme a recorrer todas las carreteras del mundo con \u00e9l. Aprend\u00ed japon\u00e9s y \u00e9l espa\u00f1ol, pero los nuevos puentes ling\u00fc\u00edsticos parec\u00edan cruzar todo tipo de abismos menos el nuestro. La ruptura se demor\u00f3 en llegar.<\/p>\n<p>Mucho tiempo despu\u00e9s volv\u00ed a verlo en Tokio, y luego en Tsukuba y luego en Nueva York. Su pelo ya no era negro ni largo y sus cejas hab\u00edan desaparecido. Minori, con nombre de ni\u00f1a, parec\u00eda una se\u00f1ora. Se horroriz\u00f3 al encontrar un ejemplar de <span style=\"font-style: italic\">The Feminine Mystique<\/span> sobre la mesa. Me dijo que me hab\u00eda vuelto feminista por ser fea, y que las feministas feas como yo se quedan solas y tristes por el resto de la vida. Tal vez sea cierto, yo qu\u00e9 voy a saber. Con declaraciones as\u00ed qui\u00e9n no se entristece y qui\u00e9n no prefiere quedarse solo. Me ech\u00f3 de su apartamento que ya no se inclinaba hacia ninguna parte a las dos de la ma\u00f1ana. Me negu\u00e9 a pararme del sof\u00e1. Le dije que me diera cinco horas \u2014hasta que ya no hubiera riesgo de que me violaran en la calle\u2014 y me largar\u00eda definitivamente. Y eso hice. De todas formas nos despedimos bien y supongo que le agradec\u00ed por todo. En esos d\u00edas tambi\u00e9n me hab\u00eda hecho onigiris.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">[<\/span> <span style=\"font-style: italic\">I Know<\/span> \u2014 Fiona Apple <span style=\"font-weight: bold\">]<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si he de recordar a Minori, lo primero que se me viene a la cabeza es una mesa cubierta de rayas proyectadas por la persiana, dos sillas, un bol lleno de cereal ensopado con fresas deshidratadas y dos cucharas peleando por la \u00faltima fresa como si de un puck de hockey se tratara. 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