{"id":6067,"date":"2025-01-07T22:28:44","date_gmt":"2025-01-08T06:28:44","guid":{"rendered":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/?p=6067"},"modified":"2025-01-10T15:08:33","modified_gmt":"2025-01-10T23:08:33","slug":"dengue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2025\/01\/07\/dengue\/","title":{"rendered":"Dengue"},"content":{"rendered":"\n<p>Recuerdo los anuncios de una campa\u00f1a contra el dengue cuando era chiquita. O m\u00e1s que los anuncios, su impresi\u00f3n en m\u00ed. El <em>dengue hemorr\u00e1gico<\/em> ten\u00eda un nombre aterrador \u2014\u00a1era <em><strong>hemorr\u00e1gico<\/strong><\/em>!\u2014, y pululaba en las aguas estancadas. Alcanc\u00e9 a preocuparme por el recipiente verde de pl\u00e1stico que a veces llenaba de agua para jugar a que cocinaba. Mis pap\u00e1s me tranquilizaron explic\u00e1ndome que el dengue no daba en lugares altos como Bogot\u00e1. La vida sigui\u00f3 y se me olvid\u00f3 que en tierra caliente las picaduras podr\u00edan ser a otro precio. Las evit\u00e1bamos a toda costa, pero sin temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno como colombiano tiende a creer que todo lo malo pasa en Colombia y nunca en otra parte, as\u00ed que jam\u00e1s se me pas\u00f3 por la cabeza que ser\u00eda un viaje internacional lo que me dejar\u00eda postrada en cama con dengue. Es m\u00e1s, cuando fui a Buenos Aires en febrero del a\u00f1o pasado, vi con incredulidad que hab\u00eda una campa\u00f1a en curso contra esta dolencia. \u00bfEn Argentina? \u00bfUn pa\u00eds con verano e invierno y edificios bonitos? Imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el paisaje que me vio languidecer no era tan diferente de lo que uno imagina al pensar en enfermedades infecciosas y aguas estancadas. Lo que pasa es que uno olvida que el para\u00edso, antes de ser para\u00edso, es un conjunto de matorrales. \u00a1Tal como los que hay en casa! En este caso, el para\u00edso (con sus matorrales) se llama Tahit\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya habr\u00e1 ocasi\u00f3n para hablar de lo maravillosa que es la Polinesia Francesa como destino tur\u00edstico, pero por ahora concentr\u00e9monos en la tarde del 23 de diciembre de 2024, cuando empec\u00e9 a sentir que la arena que estaba pisando era demasiado \u00e1spera. Dolorosa, incluso. Mis piernas y muslos se tornaron de repente sensibles al agua, al viento: todo sobre mi piel se sent\u00eda raro. Poco despu\u00e9s, de regreso en nuestro alojamiento, tuve que irme del sof\u00e1 a la cama porque ya no soportaba estar sentada.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed en adelante surgi\u00f3 una serie de sensaciones insoportables que me pusieron a vueltas en la cama en busca de un sosiego inalcanzable: de la cintura para abajo, esta extra\u00f1a sensibilidad. Adem\u00e1s, una especie de molestia en la espalda baja, casi sobre los gl\u00fateos. Pas\u00e9 la primera noche con fiebre y un curioso dolor de cabeza sobre los p\u00f3mulos, que solo ced\u00eda ligeramente al hacer una mueca achicando los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos d\u00edas a todo el mundo le estaba dando influenza (hab\u00eda o\u00eddo de casos en Colombia, Alemania y Jap\u00f3n), as\u00ed que pens\u00e9 que eso era lo que me estaba pasando a m\u00ed tambi\u00e9n. Esperaba que los s\u00edntomas disminuyeran en la ma\u00f1ana. Sin embargo, cuando me di cuenta de que hab\u00eda salido el sol y yo encontraba intolerable pararme, le ped\u00ed a Cavorite que me llevara al dispensario de la isla. En Tahit\u00ed hay hospitales, uno de ellos grand\u00edsimo y muy moderno, pero la enfermedad esper\u00f3 hasta que yo llegara a la diminuta isla de Moorea para manifestarse. En pleno 24 de diciembre, la doctora de turno me vio sin costo alguno y me recet\u00f3 paracetamol. No deb\u00eda tomar nada diferente por si resultaba ser dengue. Tambi\u00e9n podr\u00eda ser influenza, pero mis s\u00edntomas en ese momento no eran concluyentes. Lo \u00fanico que estaba claro era que no era una infecci\u00f3n urinaria. Me mand\u00f3 ex\u00e1menes de sangre, pero los laboratorios ya estaban cerrados y para cuando volvieran a abrir yo ya estar\u00eda volando de vuelta a San Francisco. Alertado por mi mam\u00e1, mi t\u00edo m\u00e9dico me llam\u00f3 y al o\u00edr mi descripci\u00f3n qued\u00f3 en la misma disyuntiva. Con los primeros resultados de las pruebas que ped\u00ed que me hicieran una vez en casa lleg\u00f3 a una deducci\u00f3n inequ\u00edvoca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s cruel del dengue, para m\u00ed, fue la sed. Ten\u00eda sed absolutamente a toda hora. Mis labios estaban cay\u00e9ndose a pedazos. No pod\u00eda dormir en parte por la incomodidad en todo el cuerpo y en parte por la sed. En teor\u00eda eso deber\u00eda ser un problema f\u00e1cil de solucionar, pero el agua hab\u00eda tomado un sabor raro y repugnante, un dulzor empalagoso que no me dejaba dar m\u00e1s de un sorbo a la vez. Adem\u00e1s ten\u00eda que meditar durante largo tiempo la decisi\u00f3n de voltearme e incorporarme para beber. Cualquier movimiento era dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>Perd\u00ed adem\u00e1s el hambre por completo y, como lo demuestra el p\u00e1rrafo anterior, se me desconfigur\u00f3 el sentido del gusto. Com\u00eda por obligaci\u00f3n; lo \u00fanico que soportaba eran los bananos. Por suerte, nuestro alojamiento ten\u00eda una mata cargada de bananos en su punto. As\u00ed pues, estuve desayunando y almorzando un solo banano, y nada m\u00e1s porque cualquier otra comida me daba n\u00e1useas. Trat\u00e9 de comer un bocado de espinaca enlatada, que apenas unos d\u00edas antes me hab\u00eda fascinado, y me supo horriblemente amarga. Intent\u00e9 darle una oportunidad al huevo frito \u2014uno de mis alimentos favoritos de toda la vida\u2014 y solo sent\u00ed en la boca una textura imposible de tragar. El huevo revuelto no pod\u00eda ni imagin\u00e1rmelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me preocupaba el regreso a San Francisco, pero la enfermedad fue ben\u00e9vola y pude mantenerme en pie cuando fue necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que llegu\u00e9 al avi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despegamos y, poco despu\u00e9s, empec\u00e9 a sentir que me iba a desmayar. Esto <a href=\"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2009\/10\/11\/sincope\/\">ya me ha pasado antes<\/a>, as\u00ed que (ingenuamente) trat\u00e9 de acomodarme para dejarme ir y, con suerte, recobrar la conciencia poco despu\u00e9s. Pero en ese tipo de situaciones no se pueden tomar decisiones sobre el cuerpo tan racionalmente: el cuerpo las toma por uno. Ten\u00eda que ir al ba\u00f1o <strong>de inmediato<\/strong>. Me par\u00e9 como pude, fingiendo algo de normalidad, y fui al ba\u00f1o. La larga punzada que me dio en el est\u00f3mago era todo lo que necesitaba para confirmar las sospechas de la m\u00e9dica: esto era dengue. No llegu\u00e9 a saberlo oficialmente sino muchos d\u00edas despu\u00e9s, pero yo hab\u00eda le\u00eddo varias listas de s\u00edntomas y ese dolor abdominal estaba ah\u00ed enumerado. Volv\u00ed a mi silla y no acept\u00e9 la cena a bordo. No vi pel\u00edculas. Tampoco pude dormir. El indicador del tiempo de vuelo en la pantalla frente a mis ojos me dio varias veces una noticia inaceptable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las particularidades del dengue es que reduce el volumen de las plaquetas en la sangre. Esto se manifiesta de diferentes maneras. En mi caso, apenas volv\u00ed a la casa, se abri\u00f3 un grifo en mi vientre y empec\u00e9 a manchar toda mi ropa. Esta no era la fecha esperada y ese volumen de sangre no era normal. Mi cuerpo intentaba, realmente intentaba detener la hemorragia, a juzgar por el tama\u00f1o de los co\u00e1gulos que ca\u00edan de m\u00ed. A los tres d\u00edas, el grifo se cerr\u00f3 tan repentinamente como se hab\u00eda abierto. Ni a mi t\u00edo ni a mi m\u00e9dico local les alarm\u00f3 nada de esto.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan punto llegu\u00e9 a pensar que algo fundamental hab\u00eda cambiado en m\u00ed: ya no pod\u00eda comer con gusto. Algo tan primordial en m\u00ed como lo era el disfrute de la comida me hab\u00eda sido arrebatado. Cavorite me exhortaba a ratos, me obligaba a otros, como a una ni\u00f1a chiquita. Prote\u00edna ante todo. La avena y los caldos coreanos estaban bien. El pollo era tolerable. El resto me era repulsivo. Baj\u00e9 de peso, pero c\u00f3mo se alegra uno por eso cuando se le caen las cosas de las manos por la falta de fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido del olfato tambi\u00e9n result\u00f3 afectado: se fue agudizando hasta el punto de la alucinaci\u00f3n. El olor de la espiral repelente en Moorea se fue haciendo cada vez m\u00e1s dulz\u00f3n e invasivo. De vuelta en San Francisco, me toc\u00f3 darle la espalda a Cavorite toda la noche, porque de repente empez\u00f3 a oler a cebolla hervida. Hasta su respiraci\u00f3n ol\u00eda a cebolla hervida. Fui muy feliz el d\u00eda que me le acerqu\u00e9 y me di cuenta de que ya no ol\u00eda a nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia, afortunadamente, est\u00e1 llegando a su fin. Contra el dengue no hay nada que hacer; toca guardar reposo y tomar mucha agua. Por suerte me sorprendi\u00f3 justo en esta \u00e9poca tan baja de responsabilidades, porque he podido dormir a mis anchas (hasta hace muy poco me ven\u00eda dando sue\u00f1o en momentos aleatorios). He tenido varias pruebas de sangre desde A\u00f1o Viejo. Las plaquetas y los gl\u00f3bulos blancos ya volvieron a la normalidad; el h\u00edgado se va normalizando poco a poco. Un d\u00eda encontr\u00e9 una manzana cortada en la cocina y tuve el impulso de com\u00e9rmela. Me supo demasiado dulce, pero fue un primer paso. D\u00edas despu\u00e9s Cavorite tuvo antojo de arroz con leche; preparamos una ollada y casi no puedo parar de comer. Todav\u00eda tomo agua a toda hora, pero ya no en mitad de la noche, y ya no me sabe a nada. Ya puedo salir a caminar, aunque todav\u00eda voy demasiado lento para lo que acostumbro.<\/p>\n\n\n\n<p>2024 fue un a\u00f1o r\u00e9cord para los casos de dengue en el mundo. Y ah\u00ed estuve yo, ayudando a aumentar las cifras. Estoy contenta, empero, de estar recobrando mi salud. Ahora tengo que esperar unos meses para vacunarme, porque la segunda vez puede ser mucho peor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo los anuncios de una campa\u00f1a contra el dengue cuando era chiquita. O m\u00e1s que los anuncios, su impresi\u00f3n en m\u00ed. El dengue hemorr\u00e1gico ten\u00eda un nombre aterrador \u2014\u00a1era hemorr\u00e1gico!\u2014, y pululaba en las aguas estancadas. 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