{"id":593,"date":"2008-10-18T11:45:00","date_gmt":"2008-10-18T11:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2008\/10\/18\/die-goldbaren-von-bonn\/"},"modified":"2008-10-18T11:45:00","modified_gmt":"2008-10-18T11:45:00","slug":"die-goldbaren-von-bonn","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2008\/10\/18\/die-goldbaren-von-bonn\/","title":{"rendered":"Die Goldb\u00e4ren von Bonn"},"content":{"rendered":"<p>Detesto tener nervios cuando me hallo a horas de ver al vecino. En este caso son m\u00e1s de diez horas. Ma\u00f1ana tengo que salir de mi apartamento, esquivar el cad\u00e1ver de la mantis religiosa que yace en un escal\u00f3n desde hace una semana o m\u00e1s, pasar frente al apartamento de Azuma, cruzar la calle en diagonal, subir unas escaleras y llamar a la puerta del 201. La excusa: un trabajo en grupo para la clase de jazz.<\/p>\n<p>\u00a1Y es que yo soy tan pero tan ingeniosa! Por Dios, no recuerdo tanta artima\u00f1a en mi cabeza desde que me regalaron dos boletas para Eurocine en la puerta de un edificio y corr\u00ed a decirle a un calvo que andaba jugando rol que no ten\u00eda absolutamente nadie a qui\u00e9n darle la segunda boleta. Y eso que esa estuvo bastante sencilla. Esta vez esper\u00e9 a que por cosas de la vida Sakaguchi tuviera que cambiarse de puesto para poder ver una pel\u00edcula y milagrosamente decidiera ubicarse justo frente a m\u00ed. La punta del dedo en su espalda; su nuca se contorsiona levemente. Una conversaci\u00f3n en voz queda.<br \/>\u2014\u00bfQuieres hacer el trabajo conmigo?<br \/>\u2014\u00bfNo te molesta?<br \/>\u2014En absoluto.<br \/>\u2014Bueno, \u00bfqu\u00e9 debo hacer?<br \/>\u2014Tienes que escribir nuestros nombres en esta hoja.<br \/>Y el hombre result\u00f3 saber mi apellido y c\u00f3mo se escribe. Qu\u00e9 cosa tan simple, y sin embargo, tan sorprendente. Fue como <a href=\"http:\/\/olaviakite.blogspot.com\/2008\/01\/inner-trip.html\">esa vez<\/a> que alguien me llam\u00f3 por mi nombre a la salida de clase de danza y me emocion\u00e9. Es una de esas raras instancias en las que uno recuerda que es un ser humano y no un amigo imaginario olvidado que ya no sabe de qu\u00e9 cabeza sali\u00f3 ni ante cu\u00e1les ojos se hace visible.<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><span style=\"font-family:webdings;font-size:180%\"><\/span>***<\/p>\n<\/div>\n<p>Ando confundida desde que mis encuentros con el se\u00f1or Sakaguchi se han reducido a breves saludos a metros de distancia frente al edificio donde tomo la mayor\u00eda de clases. \u00bfEs este hombre tan r\u00edgido y poco sonriente el mismo que se baj\u00f3 de su bicicleta en plena calle para darme un abrazo el d\u00eda que me vio reluciente de jetlag, de vuelta en Tsukuba? Han pasado casi dos meses y ya Jap\u00f3n se le trag\u00f3 los sentimientos que se hab\u00eda tra\u00eddo de Alemania como souvenirs. Seguro ya no recuerda lo que me dijo esa noche mientras com\u00edamos pasta, que me trajo Haribo Goldb\u00e4ren de Bonn y me prest\u00f3 tres CDs que no le he devuelto, o que sol\u00eda elogiar las faldas que llevaba yo en verano. Seguro no recuerda que me invit\u00f3 a ir en bicicleta hasta Kenkyuugakuen para ver cine en el nuevo centro comercial cuando lo inauguren.<\/p>\n<p>Claro que en esa misma \u00e9poca fue que le dije que no me parec\u00eda bien que hubiera convencido a su profesor de dejarme asistir a su clase de alem\u00e1n, que no planeaba salir a trotar con \u00e9l, que me hab\u00eda dado pereza presentarme a su trabajo de los martes y que Kenkyuugakuen queda demasiado lejos como para ir en bicicleta. Supongo que me lo tengo merecido. Si despu\u00e9s de terminar el trabajo salimos a almorzar al coreano del barrio, puedo darme por bien servida. Pero el coreano del barrio no abre los domingos.<\/p>\n<p>[ \u611b\u306e\u75c5 \u2014 aiko ]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Detesto tener nervios cuando me hallo a horas de ver al vecino. En este caso son m\u00e1s de diez horas. 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