{"id":563,"date":"2008-04-07T14:57:00","date_gmt":"2008-04-07T14:57:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2008\/04\/07\/epilogo-de-la-mudanza\/"},"modified":"2008-04-07T14:57:00","modified_gmt":"2008-04-07T14:57:00","slug":"epilogo-de-la-mudanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2008\/04\/07\/epilogo-de-la-mudanza\/","title":{"rendered":"Ep\u00edlogo de la mudanza"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_2E_Xaqf4h_4\/R_o4Yy_PGQI\/AAAAAAAAABk\/He_gh4M_8mQ\/s1600-h\/IMG_4048.JPG\"><img decoding=\"async\" style=\"margin: 0px auto 10px;text-align: center;cursor: pointer\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_2E_Xaqf4h_4\/R_o4Yy_PGQI\/AAAAAAAAABk\/He_gh4M_8mQ\/s320\/IMG_4048.JPG\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><span style=\"font-size:85%\"><span style=\"font-style: italic\">El parque del barrio con cerezos en flor.<\/span><\/span><\/div>\n<p>Lo que parec\u00eda ser el final, no lo fue. Queridos radioescuchas, las aventuras de Olavia Kite regresan con nuevos y emocionantes episodios para el deleite de toda la familia. En esta ocasi\u00f3n, Olavia Kite es v\u00edctima del robo de su bienamada c\u00e1mara y el fiel disco duro port\u00e1til que contiene todo el registro gr\u00e1fico de su paso por Jap\u00f3n, Colombia y China. S\u00ed se\u00f1ores, tal como lo oyen: la mudanza ha sido opacada por este desafortunado hecho. Sin embargo, la Divina Providencia ha obrado en favor de nuestra hero\u00edna y con ayuda de la Polic\u00eda de Tsukuba y un llamado biling\u00fce al buen juicio, esta historia tiene un final feliz. Escuchemos este espeluznante relato.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 cuando el tutor dej\u00f3 de atender las angustiadas llamadas de nuestra protagonista, preocupada de tener que abandonar aquel desagradable hoyo llamado Ichinoya a cierta hora mientras muchas de sus pertenencias a\u00fan llenaban la habitaci\u00f3n. Pues bien, resignada a no contar con la ayuda que otrora recibiera, y horrorizada ante la idea de volver a halar una carreta por todo Tsukuba, Olavia llen\u00f3 un mont\u00f3n de bolsas y las dej\u00f3 en el pasillo mientras se dedicaba a llevar a cabo el papeleo de salida. Pronto arrastrar\u00eda las bolsas consigo hasta su nuevo hogar y todo ser\u00eda maravilloso. Sin embargo, la joven estudiante extranjera no contaba con los nuevos moradores del dormitorio, quienes ignoraban la ley silenciosa de no tocar los objetos del pasillo y aprovecharon su corta ausencia para hacerse a la trajinada c\u00e1mara y el disco duro repleto de datos valiosos.<\/p>\n<p>Encontrar el lugar donde antes se encontraba una c\u00e1mara vac\u00edo fue descorazonador, pero no tanto como el posterior hallazgo de la falta del disco duro. Ni llorar pod\u00eda nuestra pobre protagonista. En este momento de angustia la acompa\u00f1aba Azuma, afortunadamente, ya que fue ella quien llam\u00f3 a la polic\u00eda para denunciar el robo al flaquear las fuerzas de la exasperada due\u00f1a de los aparatos. Mientras tanto, Olavia improvis\u00f3 unos anuncios en ingl\u00e9s y japon\u00e9s exigiendo la devoluci\u00f3n de los objetos. Hab\u00eda algo de esperanza en este acto\u2014creer que alguien se apiadar\u00eda de la due\u00f1a y simplemente dejar\u00eda el bot\u00edn en el sitio estipulado&#8230;<\/p>\n<p>El auto de la polic\u00eda lleg\u00f3 y de \u00e9l se apearon dos agentes, un hombre y una mujer. El hombre, de cejas arqueadas, elabor\u00f3 un croquis de la escena del crimen. El bosquejo inclu\u00eda los n\u00fameros de todas las habitaciones de aquel tercer piso y flechas indicando d\u00f3nde hab\u00eda bolsas y d\u00f3nde hab\u00edan ca\u00eddo las viejas pantuflas que el ladr\u00f3n hab\u00eda dejado desperdigadas al tomar el tesoro. La mujer, alta y pecosa, tom\u00f3 los datos y el testimonio de Olavia. Estudiante de primer a\u00f1o de tal carrera, colombiana, una c\u00e1mara de este modelo y este color, un disco duro de otro color, avaluados en tantos yenes, se encontraba en proceso de mudanza, la nueva direcci\u00f3n es la siguiente, una consulta gramatical con su jefe. Una vez retiradas las autoridades, Azuma y Olavia tomaron dos taxis y los llenaron con las bolsas restantes, temerosas de perder el resto de sus cosas en caso de prolongar m\u00e1s este infernal acarreo.<\/p>\n<p>Sobra decir que la llegada triunfal al nuevo hogar fue opacada por este hecho. En cualquier momento Olavia recordaba las fotos perdidas, los recuerdos deshechos por aquel malhechor que de seguro ya habr\u00eda formateado el disco al hallarlo ilegible para Windows. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 grasosas manos estar\u00edan tomando fotos borrosas con la c\u00e1mara ahora&#8230;<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s, mientras la triste estudiante le comunicaba la noticia al mundo desde la biblioteca de la universidad, un mensaje proveniente de su amiga Alicia\u2014ahora residente del dormitorio\u2014la sac\u00f3 del resignado letargo:<\/p>\n<p>&#8220;La c\u00e1mara y lo dem\u00e1s han regresado.&#8221;<\/p>\n<p>Oh amado p\u00fablico, es imposible poner en palabras la estupefacci\u00f3n de Olavia Kite al recibir este mensaje en su celular. \u00bfPod\u00eda ser cierto? S\u00f3lo hab\u00eda una manera de comprobarlo.<\/p>\n<p>Rauda sali\u00f3 nuestra hero\u00edna en su bicicleta hacia Ichinoya, donde la esperaba Alicia, sonriente, con una caja dentro de la cual la noche anterior alguien hab\u00eda depositado la c\u00e1mara y el disco duro y los hab\u00eda abandonado silenciosamente frente a su puerta. Como pudo constatar luego, ya en calma, los datos del disco duro permanec\u00edan intactos, aunque los de la c\u00e1mara hab\u00edan sucumbido al af\u00e1n amateur del ladr\u00f3n de tomar fotos peque\u00f1\u00edsimas para hacer rendir la tarjeta de la memoria. Su \u00fanico trofeo permanente fueron dos tarjetas de memoria gen\u00e9ricas, las cuales fueron prontamente reemplazadas durante una posterior visita a Akihabara.<\/p>\n<p>Y bien, queridos radioescuchas, he aqu\u00ed el final feliz de esta historia. Toda evidencia de la mudanza fue destruida por las torpes manos del ladr\u00f3n, pero a cambio Olavia conserva intacto su tesoro de memoria visual, del cual sacar\u00e1 copias de ahora en adelante. Ahora el sol brilla en su apartamento con ventanas mientras ella repasa una y otra vez las fotos que espera nunca m\u00e1s tener que dar por perdidas.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">[<\/span> <span style=\"font-style: italic\">Cherry Tulips<\/span> \u2014 Headlights <span style=\"font-weight: bold\">]<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El parque del barrio con cerezos en flor. Lo que parec\u00eda ser el final, no lo fue. Queridos radioescuchas, las aventuras de Olavia Kite regresan con nuevos y emocionantes episodios para el deleite de toda la familia. 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