{"id":5413,"date":"2014-05-20T00:45:39","date_gmt":"2014-05-20T05:45:39","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/?p=5413"},"modified":"2014-05-20T10:37:32","modified_gmt":"2014-05-20T15:37:32","slug":"actividades-extracurriculares-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2014\/05\/20\/actividades-extracurriculares-i\/","title":{"rendered":"Actividades extracurriculares (I)"},"content":{"rendered":"<p>De todas las circulares que me dieron en trece a\u00f1os de colegio, recuerdo una en particular: la de la apertura de inscripciones a las actividades extracurriculares. Cada a\u00f1o las daban, claro, pero la que est\u00e1 en mi mente es la del mejor a\u00f1o: primero de primaria. Digo &#8220;el mejor a\u00f1o&#8221; porque en ninguna otra ocasi\u00f3n hubo tantas opciones entre las cuales escoger. El horario estaba dividido en dos bloques pero las clases externas (equitaci\u00f3n y nataci\u00f3n, \u00bfentre otras?) ocupaban un solo bloque largo.<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as de mi curso se metieron a equitaci\u00f3n y sus pap\u00e1s les compraron sombreritos negros chistosos y fustas de colores fluorescentes. Yo, en cambio, me fui por artes pl\u00e1sticas y computadores. &#8220;Computadores&#8221; era un espacio donde uno pasaba hora y media haciendo lo que uno quisiera frente a un Macintosh Classic. Era una oportunidad preciosa para usar esos aparatos fascinantes para algo que no fuera LOGO. (Odiaba LOGO. Hasta le compuse una canci\u00f3n de odio en tercero de primaria.) Jugaba Shufflepuck Caf\u00e9 (e invariablemente perd\u00eda a los pocos segundos), Lode Runner, el juego de memoria, Tetris y ahorcado. Tambi\u00e9n jugaba a rellenar c\u00edrculos con mi textura favorita en el programa de dibujar, esa que parec\u00eda <a href=\"http:\/\/vectronicsappleworld.com\/macintosh\/articlepics\/mouse\/macpaint.jpg\">un mont\u00f3n de aceitunas<\/a>.<\/p>\n<p>Tengo la impresi\u00f3n de que &#8220;Artes pl\u00e1sticas&#8221; estaba dirigido en realidad a ni\u00f1as de bachillerato, pero en ning\u00fan lugar dec\u00eda que yo no pod\u00eda tomar esta clase. El profesor, Ren\u00e9, un gafufo flaquito con pinta de nerd que manejaba un carro muy pero muy viejo, intent\u00f3 ense\u00f1arme a tomar el l\u00e1piz adecuadamente para dibujar. Yo me resist\u00ed a aprender porque as\u00ed no me sal\u00eda nada bien \u2014bien seg\u00fan yo\u2014 ni se pod\u00eda sacar nada en pocas l\u00edneas largas, que ha sido mi estilo desde siempre. Entonces pas\u00e9 a pintura al \u00f3leo. No s\u00e9 c\u00f3mo ocurri\u00f3 eso; debi\u00f3 ser pura terquedad m\u00eda porque estaba fascinada con una bailarina de tut\u00fa lila que estaba haciendo una ni\u00f1a de bachillerato, o de pronto tambi\u00e9n porque mi abuela pint\u00f3 al \u00f3leo por muchos a\u00f1os. Ren\u00e9 intent\u00f3 ayudarme a hacer figuras humanas proporcionadas, pero mis ojos de infantil arrogancia insistieron en agrandar las cabezas exageradamente. De ah\u00ed en adelante el cuadro fue una labor de pa-cien-cia. Para una ni\u00f1ita acostumbrada a rayar cuadernos con esfero, el \u00f3leo es pura y f\u00edsica tortura. Termin\u00e9 de emplastar el lienzo con mucha ayuda de Ren\u00e9 \u2014les pint\u00f3 a mis bailarinas deformes unas pesta\u00f1as que odi\u00e9\u2014 y me desentend\u00ed del \u00f3leo por el resto de mi vida. No obstante, nunca olvid\u00e9 el tiempo que pas\u00e9 pintando con los grandes mientras sonaba en una grabadora &#8220;Kingston Town&#8221; de UB40 o &#8220;Save Your Love&#8221; de Bad Boys Blue.<\/p>\n<p>Creo que las clases de arte para ni\u00f1os son muy limitadas, o al menos lo eran en mi tiempo. Todo estaba encaminado a las manualidades con tijeras y plastilina y a la &#8220;estimulaci\u00f3n de la creatividad&#8221;; nada de exploraci\u00f3n de diferentes t\u00e9cnicas que podr\u00edan despertar el inter\u00e9s de un futuro artista. El colegio dej\u00f3 de ofrecer computadores y artes pl\u00e1sticas en la jornada extracurricular y mi familia me meti\u00f3 a cursos de fin de semana en Cafam de La Floresta y la Academia Guerrero. En el de Cafam aprend\u00ed a hacer un mu\u00f1eco articulado de cart\u00f3n paja que este a\u00f1o apareci\u00f3 m\u00e1gicamente en una bolsa y ahora tengo en mi escritorio. En la Academia no me aceptaron en una clase de acuarela para grandes (por ser chiquita), as\u00ed que me toc\u00f3 conformarme con estar en un grupo con otros ni\u00f1os con los que nunca hablaba y hacer actividades de recreaci\u00f3n con papel que me aburr\u00edan enormemente. A\u00f1os despu\u00e9s mi padrino me regal\u00f3 unas acuarelas con las que hice un par de chambonadas. Todav\u00eda puedo hacer chambonadas en acuarela, aunque la tinta china me gusta m\u00e1s.<\/p>\n<p>La oferta de actividades para la tarde fue decayendo hasta que solo quedaron tres deportes, el galardonado escuadr\u00f3n de porristas \u2014<em>cheerleaders<\/em>, por favor, que este es un colegio del norte\u2014, el coro, la banda de rock, las tutor\u00edas de matem\u00e1ticas y los castigos de los jueves. Durante mucho tiempo ech\u00e9 de menos esas tardes, pero al menos tuve la oportunidad de aprovechar el entusiasmo inicial y gozar no solo de un rato de libertad en un colegio cada vez m\u00e1s represivo, sino tambi\u00e9n de la paciencia de un profesor a quien no le pareci\u00f3 descabellado ense\u00f1arle a una ni\u00f1a de siete a\u00f1os a pintar al \u00f3leo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De todas las circulares que me dieron en trece a\u00f1os de colegio, recuerdo una en particular: la de la apertura de inscripciones a las actividades extracurriculares. Cada a\u00f1o las daban, claro, pero la que est\u00e1 en mi mente es la del mejor a\u00f1o: primero de primaria. 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