{"id":362,"date":"2005-10-29T15:36:00","date_gmt":"2005-10-29T15:36:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/10\/29\/bon-voyage-2b\/"},"modified":"2005-10-29T15:36:00","modified_gmt":"2005-10-29T15:36:00","slug":"bon-voyage-2b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/10\/29\/bon-voyage-2b\/","title":{"rendered":"Bon Voyage, 2b"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">\n<div style=\"text-align: justify\">\u2014Nadie est\u00e1 aceptando los volantes.<br \/>\u2014\u00c9se no es mi problema, pap\u00e1. El negocio nos da porque nos da.<br \/>\u2014Pero usted sabe que esas pel\u00edculas est\u00e1n muy viejas; si comprara nuevas tal vez llegar\u00eda gente&#8230;<br \/>\u2014\u00a1Esto es Bogot\u00e1, y aqu\u00ed a todos les gusta todo, carajo! \u00a1Encu\u00e9ntreme esos clientes o ya sabe lo que le pasa!<\/p>\n<p>En la 7 con 23 abundan los repartidores de volantes. Todos parecidos, todos con pinta casual, todos multiplicando sus brazos como copias mortales de Shiva para que finalmente alguien acuda a los servicios que all\u00ed se promocionan. El establecimiento del se\u00f1or Redondo parece ser el \u00fanico que no se beneficia del todo de un negocio tan lucrativo como lo es el sexo. Claro que basta con preguntarles a los repartidores de la competencia para saber la raz\u00f3n de este fracaso.<br \/>\u2014No tiene ni\u00f1as, s\u00f3lo pel\u00edculas. Y son unas viejeras\u2026<br \/>\u2014Ahora en la industria del cine porno se manejan cosas m\u00e1s arriesgadas, \u00bfs\u00ed me explico? Se trata de darles gusto a todos los clientes. \u2018Mister\u2019 Redondo no tiene una\u2026 c\u00f3mo decirlo\u2026 visi\u00f3n del negocio, \u00bfs\u00ed me explico?<br \/>\u2014Esas pel\u00edculas las debi\u00f3 haber visto mi abuelito. En vez de cabinas para parejas deber\u00eda m\u00e1s bien poner cabinas telef\u00f3nicas.<br \/>A lo lejos, donde el and\u00e9n se torna un poco m\u00e1s amplio frente a Terraza Pasteur, est\u00e1 el \u00faltimo repartidor de la calle. No parece muy interesado en ejercer su oficio, sentado al lado de la vitrina de un almac\u00e9n de camisetas. Ocasionalmente se pone de pie, exhibiendo la imponente anchura de su espalda mal enfundada en una fea camiseta polo gris mareado, e intenta repartir uno que otro papelito. Vuelve a sentarse y mira en lontananza con unos ojos que denotan una profunda calma mezclada con chispas de ira. Sin embargo, es dif\u00edcil describir su rostro cuando \u00e9ste est\u00e1 cubierto de largos y ondulados mechones color azabache que le caen de la coronilla. Todos los repartidores se han puesto apodos entre s\u00ed, pero a \u00e9l simplemente lo llaman \u2018El redondo\u2019, por el hecho de trabajar para el se\u00f1or Redondo. Jam\u00e1s habla con los dem\u00e1s pero se ve peligroso, as\u00ed que lo dejan quieto. Nadie conoce su nombre verdadero.<\/p>\n<p>\u2018El redondo\u2019 termina su jornada de repartici\u00f3n de volantes a una hora incierta y se dirige a la horripilante habitaci\u00f3n que su jefe le ha alquilado en la 13 con 22. A veces se lo ve acompa\u00f1ado de una mujer morena muy delgada que siempre va vestida como si Bogot\u00e1 se hallara dos pisos t\u00e9rmicos m\u00e1s abajo. Al repartidor s\u00f3lo se le ve sonre\u00edr \u2014muy levemente \u2014cuando ella est\u00e1 con \u00e9l. Ella siempre le habla con un acento insoportable, como si la entonaci\u00f3n de cada palabra se la hubiera aprendido de memoria, como si hablara un extra\u00f1o dialecto chino. \u00c9l escucha y a veces responde con monos\u00edlabos mientras suben pesadamente las ruidosas y malolientes escaleras. All\u00e1 arriba los espera el se\u00f1or Redondo con una paga miserable, medio pollo asado y los labios fruncidos.<br \/>\u2014No s\u00e9 para qu\u00e9 lo sigo sosteniendo si usted no me sirve para un carajo.<br \/>\u2014Yo no soy el que se empe\u00f1a en atraer clientes con las mismas tres pel\u00edculas que hasta borrosas est\u00e1n.<br \/>\u2014No son tres, son siete, y son cl\u00e1sicos del cine italiano.<br \/>\u2014Son tan cl\u00e1sicos que todos se los saben de memoria; por eso a nadie le interesa su chuzo.<br \/>\u2014\u00a1No es un chuzo!<br \/>\u2014Ac\u00e9ptelo, Se\u00f1or Redondo; de decente su negocio no tiene sino la pacatez de sus supuestos cl\u00e1sicos.<br \/>El enfurecido jefe toma una toalla que hasta entonces ha estado medio flotando dentro de una palangana en cuyo fondo se encuentra un manojo de hojas. Parece una infusi\u00f3n para un gigante. Toma la toalla, la estruja un poco con la mano y la abalanza contra la frente del joven. Acto seguido, \u00e9ste se desploma sobre la desvencijada cama.<br \/>\u2014A dormir, pap\u00e1. Karen, acomp\u00e1\u00f1alo hasta ma\u00f1ana. Que crea que la pasaron muy bien.<br \/>Con un poco de asco Karen medio desviste al durmiente y se desviste ella, intentando dormir a su lado. A la ma\u00f1ana siguiente lo despierta por medio de violentas sacudidas.<br \/>\u2014\u00bfTienes los volantes de hoy? Mira que no puedes llegar tarde, perdemos clientela. \u00bfC\u00f3mo te sentiste anoche? Eres el mejor\u2026<br \/>El joven arruga la nariz y la frente, como si la luz le diera pu\u00f1os.<br \/>\u2014\u00bfEl mejor qu\u00e9?<br \/>\u2014\u00a1No me vas a decir que lo has olvidado! Eres el mejor y t\u00fa lo sabes. Ahora, a trabajar.<br \/>\u00c9l la voltea a mirar y piensa que con ese malsano color caf\u00e9 deste\u00f1ido no puede haber sucumbido a lo que ella considera sus encantos. Ella es morena, pero el tono de su piel es tan estable como el gris de su vieja camiseta. Sin embargo, no recuerda nada. Suspira y se pone de pie. Un d\u00eda m\u00e1s de papeles rechazados. Ni siquiera sabe exactamente qu\u00e9 est\u00e1 escrito all\u00ed; preferir\u00eda leer los letreros de las busetas \u2014y de hecho lo hace. Mira a la gente pasar: no hay ninguna cara para recordar. La verdad es que, a\u00fan si lo intentara, no podr\u00eda recordar a nadie en toda esa cuadra. No recuerda ni a los vendedores de las tiendas aleda\u00f1as ni a los clientes del rotativo del frente ni a los dem\u00e1s repartidores de volantes. En su mundo s\u00f3lo existen los Redondo y los volantes, desafortunadamente.<\/p>\n<p>\u2014Karen, tenemos un problema.<br \/>Ella parece saberlo todo de antemano.<br \/>\u2014No me digas que se acabaron las hojas, pap\u00e1.<br \/>\u2014No quedar\u00e1 sino molerlo a pu\u00f1os, supongo.<br \/>\u2014Pero t\u00fa sabes que \u00e9l es gigantesco.<br \/>\u2014Hace rato no come, no tiene mucha fuerza. Ser\u00e1 f\u00e1cil vivir sin las hojas.<br \/>\u2014\u00bfY si\u2026\u2014<br \/>\u2014No. All\u00e1 no podemos volver.<br \/>Esa noche el repartidor sube, como siempre, a la habitaci\u00f3n que detesta pero que parece haber constituido su vida desde tiempos inmemoriales. Lo espera el mismo pollo asado cuyo sabor desconoce totalmente, al lado del se\u00f1or Redondo. La palangana y la toalla est\u00e1n ah\u00ed, completamente secas.<br \/>\u2014Mi establecimiento \u2014hace especial \u00e9nfasis en la pronunciaci\u00f3n de la s \u2014no est\u00e1 rindiendo. \u00bfSe le ocurre alguna raz\u00f3n?<br \/>\u2014S\u00ed. Es p\u00e9simo.<br \/>El se\u00f1or Redondo no necesita alargar esta conversaci\u00f3n: un gancho certero lo deja en la cama, masaje\u00e1ndose la quijada. Karen y su padre lo dejan solo, llev\u00e1ndose el pollo.<\/p>\n<p>Transcurren algunos minutos. Por primera vez en mucho tiempo, el joven se lleva la mano al vientre: tiene hambre. Al mismo tiempo, los p\u00e1rpados le pesan. Nunca se hab\u00eda explicado el proceso de estar l\u00facido y al minuto siguiente no existir. \u201cAs\u00ed que sucede por esto\u201d, atina a pensar mientras se acomoda en el apestoso colch\u00f3n, dispuesto a dormir por iniciativa propia. \u201cMa\u00f1ana comer\u00e9 algo\u201d, es lo \u00faltimo que pasa por su cabeza, antes tan silenciosa, tan llena de espacio.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">[<\/span> <span style=\"font-style: italic\">Tiempo<\/span> \u2014 Jarabe de palo &amp; Jovanotti <span style=\"font-weight: bold\">]<\/span><br \/><span style=\"font-family:Arial;font-size:12\"><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014Nadie est\u00e1 aceptando los volantes.\u2014\u00c9se no es mi problema, pap\u00e1. 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