{"id":361,"date":"2005-10-26T09:23:00","date_gmt":"2005-10-26T09:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/10\/26\/bon-voyage-2a\/"},"modified":"2005-10-26T09:23:00","modified_gmt":"2005-10-26T09:23:00","slug":"bon-voyage-2a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/10\/26\/bon-voyage-2a\/","title":{"rendered":"Bon Voyage, 2a"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size:12\"><\/span>El amor y la decepci\u00f3n son t\u00e9rminos que suenan totalmente opuestos. No obstante, en el fondo todos saben que siempre han ido de la mano, que donde hay amor hay una gran decepci\u00f3n, o m\u00e1s bien que el amor no es sino la aceptaci\u00f3n de todas las decepciones que una persona pueda causar. El amor, por m\u00e1s que lo queramos evitar, est\u00e1 a la vuelta de cada esquina. Est\u00e1 esperando a la salida de clases, durante la hora de almuerzo del trabajo, en una fiesta aburrida, en la mitad de un maizal perdido, en un pueblo recientemente inundado. Est\u00e1 ah\u00ed, dejando estelas de l\u00e1grimas como un caracol invisible, al acecho.<\/p>\n<p>Himura es una de aquellas personas que no piensan demasiado en el amor. Mientras que en un caf\u00e9 un grupito de mujeres se re\u00fane a suspirar por las caricias que a\u00f1oran, \u00e9l se encuentra caminando en la calle de enfrente, concentrado en un problema de mec\u00e1nica newtoniana que lo tiene particularmente preocupada. Alguna de estas mujeres podr\u00eda salir de af\u00e1n al darse cuenta de la hora y estrellarse con este hombre alto de cabeza rapada y mirada calmada. El amor podr\u00eda salir de este inesperado encuentro, \u00bfpor qu\u00e9 no? Ser\u00eda lo mejor para ambos. Desafortunadamente, Himura ha detenido a amarrarse un zapato apoyado en un bolardo y la mujer apenas voltea a mirarlo mientras corre a alcanzar el colectivo que acaba de pasar raudo.<\/p>\n<p>El pensar todo el tiempo en cosas como los n\u00fameros, las fuerzas y la lectura japonesa de los ideogramas chinos no es algo del todo infructuoso ni conlleva siempre una inexorable soledad. Himura, despu\u00e9s de a\u00f1os de arduo estudio, es elegido para participar en un congreso de f\u00edsica en Barranquilla. Sin duda un honor para alguien que disfruta tanto del oficio. Silenciosamente mete sus cosas en una maleta, pide prestada una c\u00e1mara y se despide de su madre, quien logra disimular una angustia que hace ver este paseo como un torneo de nataci\u00f3n por el Cabo de la Buena Esperanza sin equipo de salvavidas. Lo arduo de la jornada es s\u00f3lo el traslado Bogot\u00e1-Barranquilla, 22 horas en un bus con un paisaje tan cambiante como aburrido. Himura s\u00f3lo quiere estar ya all\u00e1, y cuando llegue s\u00f3lo querr\u00e1 estar de nuevo ac\u00e1. Eso es lo que piensa mientras ve la lluvia abalanzarse sobre su ventana como miles de pu\u00f1os desesperados.<span style=\"font-family:Arial;font-size:12\"><\/span><\/p>\n<p>La noche y sus ruidos de tierra caliente ya se han apoderado de la caravana de estudiantes que con gusto habr\u00eda pagado un pasaje de avi\u00f3n al sentir el crujido de sus espaldas mientras descienden, uno a uno, del bus que acaba de pinchar. Se encuentran en Curuman\u00ed, Cesar, y no es posible describir el lugar porque la oscuridad se lo ha tragado todo. De la nada surge una silla de pl\u00e1stico donde Himura se sienta a descansar y lanzar su mirada al negro vac\u00edo, cuando de esta nada surge una figura que se dirige directamente hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bueno encontrarte aqu\u00ed \u2014, dice la figura con voz femenina un poco chillona, imitando el acento bogotano sin mucho \u00e9xito.<br \/>Himura no cree que le hablen a \u00e9l, as\u00ed que intenta alcanzar otro punto de la negrura con sus ojos. La figura ya se ha hecho m\u00e1s grande y, en efecto, le habla a \u00e9l. Ahora est\u00e1 muy cerca. Es morena, no es posible saber cu\u00e1nto aunque las estrellas le hacen brillar la piel, su cabello de ricitos apretados se rebela ante la presencia de una diadema, sus ojos centellean mientras se dibuja una sonrisa que parece emitir luz propia.<br \/>\u2014Qu\u00e9 bueno encontrarte aqu\u00ed \u2014, repite la delgada mujer con su sonrisa que, en serio, parece hechizar a cualquiera que la vea.<br \/>\u2014\u00bfMe conoce?<br \/>\u2014S\u00ed, porque te he estado esperando toda la vida. \u00bfD\u00f3nde estabas antes?<br \/>La sonrisa fulgura de nuevo, los ojos de fuego se insertan en los del callado estudiante y, antes de que \u00e9l mismo se d\u00e9 cuenta, toma su maleta y desaparece en la espesura de lo ignoto de la mano de esta m\u00e1gica joven.<\/p>\n<p>La chocita que aparece a lo lejos no es un alivio exactamente, aunque despu\u00e9s de caminar durante veinte minutos en la m\u00e1s completa oscuridad deber\u00eda serlo. Bien podr\u00eda haberse hundido en un pantano, encontrar la muerte a manos de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 animal, pero la peque\u00f1a mano de esta extra\u00f1a salvadora lo libra de todo miedo. A la triste luz de uno de los dos bombillos que tiene la casa, ella es un poco menos bella de lo que aparenta en su medio natural. Sin embargo, sigue mir\u00e1ndolo de esa manera desde el otro lado de la r\u00fastica mesa&#8230;<br \/>\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas?<br \/>\u2014Himura. \u00bfT\u00fa?<br \/>\u2014Karen. \u00bfQu\u00e9 clase de nombre es Himura?<br \/>\u2014Es un apellido.<br \/>\u2014\u00bfEntonces cu\u00e1l es tu nombre?<br \/>\u00c9l abre la boca para pronunciar alguna s\u00edlaba, pero el dedo \u00edndice de Karen se lo impide, posado como una mariposa en sus labios. Sus ojos se cierran lenta y autom\u00e1ticamente.<br \/>\u2014\u00bfLo encontraste?<br \/>Los ojos de Himura vuelven a abrirse al o\u00edr aquella tercera voz.<br \/>\u2014S\u00ed, pap\u00e1. Por fin.<br \/>El forzado acento bogotano parece ser una condici\u00f3n natural de esta familia.<br \/>\u2014Ll\u00e9valo a tu cuarto, dale de beber. Ya me estaba desesperando. Nuestro imperio no perdurar\u00e1 mucho si lo propagamos solamente por esta zona. Ya sabes que por aqu\u00ed el negocio es diferente, nuestra distinci\u00f3n, nuestro gusto por lo cl\u00e1sico, eso es algo que aqu\u00ed nadie sabe apreciar. Adem\u00e1s, la calidad de impresi\u00f3n es mal\u00edsima y ya me met\u00ed en problemas en Valledupar. En Venezuela no quieren saber nada de nosotros. Se creen de mejor familia&#8230;<br \/>\u2014No entiendo, pap\u00e1, si t\u00fa dices que esto no pasa de moda \u2014aunque en Agust\u00edn Codazzi&#8230;<br \/>\u2014Yo s\u00e9 que funciona en la capital. All\u00e1 la gente s\u00ed tiene sentido del gusto. No me hables de Agust\u00edn Codazzi, all\u00e1 no saben nada. Ve a consentir a nuestro heredero y dile que nos lleve a Bogot\u00e1.<br \/>El desconcertado joven no entiende nada de esta conversaci\u00f3n, aunque no parece cansarse jam\u00e1s de la delicada mano de Karen que se pasea sin cesar por su cabeza. Ya en la habitaci\u00f3n, que es simplemente una divisi\u00f3n de la choza que no corre con la suerte de tener el otro bombillo, Himura es acomodado en un catre donde la morena tambi\u00e9n pasar\u00e1 la noche. El calor es insoportable, no hay manera de que \u00e9l acepte aumentar la temperatura. Aunque ella se mueve con una gracia&#8230; Su cuerpo ligeramente iluminado revolotea por todo el lugar y \u00e9l no puede sino seguirla.<br \/>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 me llaman &#8216;heredero&#8217;?<br \/>\u2014Porque tenemos un gran imperio.<br \/>Himura tuerce la cara, incr\u00e9dulo. Se encuentra sentado sobre el catre, la espalda contra la pared.<br \/> \u2014Claro, no nos crees porque vivimos aqu\u00ed, pero ya ver\u00e1s cuando nos lleves a Bogot\u00e1.<br \/> \u2014\u00bfYo? \u00bfA ustedes?<br \/> \u2014Pues en tu carro.<br \/> \u2014\u00bfNo viste que yo ven\u00eda en bus?<br \/> Karen da un respingo, como si eso no se le hubiera pasado por la ensortijada cabeza.<br \/> \u2014\u00bfY entonces, qu\u00e9 vamos a hacer?<br \/> \u2014Si tienen un imperio no creo que me necesiten.<br \/> \u2014Mi pap\u00e1 ya est\u00e1 viejo y yo&#8230; Claro que te necesitamos. Tenemos que trasladar el tesoro a Bogot\u00e1, instalarnos y producir.<br \/> La mueca incr\u00e9dula vuelve a dibujarse en el rostro del estudiante.<br \/> \u2014\u00a1Claro que tenemos un tesoro! \u00bfO si no c\u00f3mo vamos a tener un imperio? Mi pap\u00e1 se lo encontr\u00f3 en un lugar donde hubo un accidente a\u00e9reo. El problema es que estos pueblos como que se modernizaron, que no quieren apreciar el buen arte&#8230;<br \/> Himura piensa inmediatamente en cuadros que podr\u00edan avaluarse en millones de d\u00f3lares, en un gran rescate en pro del patrimonio art\u00edstico de la humanidad, \u00a1el posible reencuentro con &#8220;El grito&#8221; de Munch! Tal vez deber\u00eda ayudarlos. Pero de todos modos desconf\u00eda. Su bus debe haber partido rumbo a Barranquilla tiempo atr\u00e1s, y \u00e9l se hab\u00eda dejado llevar por una desconocida de un modo tan tonto&#8230; Su cara se torna r\u00edgida. Su mirada adquiere la calma de una piedra afilada.<br \/> Karen se queda mir\u00e1ndolo.<br \/> \u2014Pap\u00e1, creo que no nos quiere ayudar \u2014 exclama al fin.<br \/> \u2014Qu\u00e9 l\u00e1stima \u2014suspira \u00e9l desde el otro lado de la choza \u2014, entonces ya no hay de otra. Igual nadie lo espera.<br \/> Entra a la habitaci\u00f3n con una toalla empapada y le hace una indicaci\u00f3n con la mirada su hija, quien nuevamente inserta el fuego de sus pupilas en los ojos de Himura, sonri\u00e9ndole, acarici\u00e1ndole la mejilla. Pocos minutos despu\u00e9s \u00e9l accede a acostarse en el catre dulcemente. Ella es hermosa, simplemente hermosa. Acto seguido, la toalla cae sobre su frente y \u00e9l queda sumido en un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">[ <\/span><span style=\"font-style: italic\">I Know <\/span>\u2014 Dionne Farris<span style=\"font-weight: bold\"> ]<\/span><br \/><span style=\"font-size:12\"><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amor y la decepci\u00f3n son t\u00e9rminos que suenan totalmente opuestos. 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