{"id":5615,"date":"2015-05-21T23:37:57","date_gmt":"2015-05-22T04:37:57","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/?p=5615"},"modified":"2015-07-19T00:22:34","modified_gmt":"2015-07-19T05:22:34","slug":"alaska-ii-tren-a-seward","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2015\/05\/21\/alaska-ii-tren-a-seward\/","title":{"rendered":"Alaska (II): Tren a Seward"},"content":{"rendered":"<p>Para los que se preguntan cu\u00e1ndo es que trabajo si me la paso viajando, he aqu\u00ed la respuesta: nunca dejo de trabajar.<\/p>\n<p>El plan era llegar al hotel a medianoche, dormir hasta las 5am y salir corriendo a la estaci\u00f3n para tomar el tren a Seward, un pueblo costero al sur del estado. Sin embargo, lo que ocurri\u00f3 fue que llegamos, me puse la pijama, me met\u00ed a la cama y abr\u00ed el computador para terminar el trabajo que\u00a0hab\u00eda venido adelantando en el aeropuerto de Long Beach. Entonces no es que haya descansado mucho que digamos. L\u00e1stima, porque era una cama muy c\u00f3moda. Mientras tanto, Cavorite\u00a0dorm\u00eda\u00a0pl\u00e1cidamente a mi lado.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, o m\u00e1s bien, al cabo de un ratico, me alist\u00e9 en tiempo r\u00e9cord (\u00a1fue realmente sorprendente!) y me asom\u00e9 por la ventana: eran las cinco y el sol brillaba sobre las monta\u00f1as de Anchorage con intensidad enceguecedora.<\/p>\n<p>El hotel ten\u00eda servicio de <em>shuttle<\/em> para ir a la estaci\u00f3n de tren. Cre\u00edmos que nos hab\u00eda dejado pese a que hab\u00edamos bajado a tiempo, pero finalmente lleg\u00f3. El conductor era un se\u00f1or gord\u00edsimo\u00a0y\u00a0jadeante; la van apestaba a cigarrillo. Por\u00a0el camino nos recomend\u00f3 ir en Seward a un restaurante llamado el Showcase (<em>&#8220;home of the Bucket of Butt&#8221;<\/em>). Cuando estaba casado y viv\u00eda all\u00e1, nos cont\u00f3, \u00e9l y la esposa celebraban su aniversario comiendo primero un baldado de halibut apanado en el Showcase y luego yendo a comer algo m\u00e1s\u00a0en otro lado. Tambi\u00e9n nos recomend\u00f3 probar las salchichas de venado.<\/p>\n<p>\u2014Ustedes comen carne, \u00bfno? Porque\u00a0en Alaska &#8220;vegetariano&#8221; significa &#8220;mal cazador&#8221;.<\/p>\n<p>Ya en la estaci\u00f3n,\u00a0pedimos un\u00a0chai en leche de soya y un muffin en\u00a0un puestecito atendido por dos jovencitas que se demoraban un mont\u00f3n en servir. A las pobres les hac\u00edan falta brazos para dar abasto con tantos clientes. No s\u00e9 c\u00f3mo hacen los que trabajan en esos caf\u00e9s ultrarr\u00e1pidos a los que uno est\u00e1 acostumbrado. Yo ya me estaba afanando cuando por fin nos entregaron nuestro pedido\u00a0y nos subimos al tren.<\/p>\n<p>Arrancamos. La gu\u00eda\u00a0del paseo (una chica muy bonita, de ojos azules enormes, pecas y dientes separados) empez\u00f3 el recorrido cont\u00e1ndonos que hasta ahora se iniciaba\u00a0en el mundo de la interpretaci\u00f3n tur\u00edstica\u00a0y\u00a0que hab\u00eda sido elegida para entrar al programa de entrenamiento de gu\u00edas por sus buenas notas en el colegio. Tambi\u00e9n nos habl\u00f3\u00a0de algunas calles de Anchorage, del centro comercial m\u00e1s grande de Alaska \u2014al verlo me acord\u00e9 del\u00a0de\u00a0un pueblo de Minnesota que visit\u00e9 cuando era adolescente, pero no logro recordar cu\u00e1l pueblo era\u2014 y del nombre de un\u00a0pol\u00edtico por el cual los alaskanos no suelen escribir bien la palabra <em>&#8220;diamond&#8221;<\/em>. Las casas desaparecieron.\u00a0En su lugar nos vimos rodeados de monta\u00f1as cubiertas de nieve y sus respectivos reflejos\u00a0en el agua. En medio de una laguna encontramos la silueta de\u00a0un alce.<\/p>\n<p>En nuestro vag\u00f3n iba un grupo de mexicanos (adultos y ni\u00f1os) que sonaban como un doblaje en vivo. Los ni\u00f1os gritaban &#8220;\u00a1\u00f3oooraaaaleeee!&#8221; cada vez que ve\u00edan algo sorprendente. Cascadas, ca\u00f1ones, glaciares lejanos: todo se llevaba su respectiva exclamaci\u00f3n. Al parecer eran dos familias emparentadas y los ni\u00f1os eran un grupo de primos. Cuando algunos de ellos se pusieron a llorar, uno de los adultos les advirti\u00f3 que la se\u00f1orita (la gu\u00eda) iba a venir y sacar del tren a los ni\u00f1os que lloran. Poco despu\u00e9s,\u00a0la gu\u00eda entr\u00f3 al vag\u00f3n. Silencio sepulcral.<\/p>\n<p>El tren ten\u00eda\u00a0un vag\u00f3n panor\u00e1mico donde uno pod\u00eda sentarse\u00a0un rato y apreciar mejor la vista. Fuimos un par de veces, pero el silencio lo pon\u00eda a uno a cabecear. Era como un templo de contemplaci\u00f3n solemne de la naturaleza. Entonces concluimos que est\u00e1bamos mucho mejor con los ni\u00f1os ruidosos que nos ten\u00edan muertos de risa.<\/p>\n<p>(Ni\u00f1o:\u00a0Juguemos a molestarnos el uno al otro.<br \/>\nNi\u00f1a:\u00a0\u00a1Ay!<br \/>\nNi\u00f1o:\u00a0Juguemos a lastimarnos el uno al otro.)<\/p>\n<p>Al cabo de varias horas, cuando el asombro mengu\u00f3 y nos acostumbramos a los bosques interminables, la nieve y los postes de tel\u00e9grafo a medio caer, llegamos a Seward.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para los que se preguntan cu\u00e1ndo es que trabajo si me la paso viajando, he aqu\u00ed la respuesta: nunca dejo de trabajar. El plan era llegar al hotel a medianoche, dormir hasta las 5am y salir corriendo a la estaci\u00f3n para tomar el tren a Seward, un pueblo costero al sur del estado. 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