{"id":528,"date":"2007-08-09T04:26:00","date_gmt":"2007-08-09T04:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2007\/08\/09\/un-dia-entero\/"},"modified":"2007-08-09T04:26:00","modified_gmt":"2007-08-09T04:26:00","slug":"un-dia-entero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2007\/08\/09\/un-dia-entero\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda entero"},"content":{"rendered":"<p>Anoche so\u00f1\u00e9 que me encontraba a la espera de ser ejecutada. La pr\u00f3xima semana morir\u00eda a manos de la justicia por causas desconocidas. Aparentando calma jugueteaba en mi mente con la posibilidad del suicidio para evadir el pelot\u00f3n, o lo que fuera que acabar\u00eda con mi vida. Para Himura el asunto no representaba mayores angustias: la condena estaba ah\u00ed y hab\u00eda que enfrentarla. Me encontraba con una ni\u00f1a del curso (de todas las ni\u00f1as del curso, justo una con quien no habl\u00e9 mucho: la que se cas\u00f3 y se fue a Suiza) y le escrib\u00eda un mensaje sobre un objeto de madera mientras le hablaba de lo afortunada que era al contar con el lujo de poder hacer planes a largo plazo. La idea del dolor y de la nada que le suceder\u00eda me aterrorizaba, pero yo a\u00fan sonre\u00eda. El dolor, \u00a1el dolor! Un dolor por encima de todo dolor jam\u00e1s experimentado, y luego&#8230; \u00bfy luego qu\u00e9?<\/p>\n<p>Entonces tuve otro sue\u00f1o. Entraba en un ba\u00f1o p\u00fablico de piso de piedra arenosa, pero la cabina que tomaba ten\u00eda un defecto: aunque cerrara la puerta, cualquiera podr\u00eda verme de todos modos, pues el sanitario estaba localizado frente a una pared faltante al lado de la puerta in\u00fatil. De repente me encontraba con el hermano de Himura y le dec\u00eda que estaba encantada de verlo pero que por favor me esperara un momento puesto que estaba reci\u00e9n ba\u00f1ada y envuelta en una toalla y deb\u00eda vestirme. Lo extra\u00f1o es que en ambas situaciones yo no experimentaba verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Despert\u00e9 y eran las once de la ma\u00f1ana. Me ba\u00f1\u00e9, no me demor\u00e9 mucho eligiendo la ropa para ponerme, busqu\u00e9 un gancho de pelo en forma de mariposa comprado en un stand chileno de Expoartesan\u00edas que al final decid\u00ed dar por quedado en Jap\u00f3n, arregl\u00e9 mi cama, beb\u00ed un par de sorbos del caf\u00e9 moka que mi pap\u00e1 olvid\u00f3 tomar, confirm\u00e9 que mi tarjeta de extranjer\u00eda japonesa a\u00fan existe y sal\u00ed de la casa. En el barrio hay una nueva tienda y una nueva peluquer\u00eda. En la casa Rosada G\u00fcnther Grass estaba escuchando boleros. Como ten\u00eda el tiempo justo, decid\u00ed no tomar el E-10 sino un bus que promet\u00eda dejarme frente a la Universidad Nacional sin pasearme por la Avenida Rojas. Ya sentada agradec\u00ed la falta de trancones en la Calle 68 y me puse a evadir el reggaet\u00f3n con el iPod. Son\u00f3 &#8220;Dreams&#8221;, de The Cranberries. Creo que esa canci\u00f3n le gustaba a Minori. Pens\u00e9 en la corbata floja de Minori esa noche en la estaci\u00f3n de Ueno y el bus sali\u00f3 a la Avenida Boyac\u00e1. Pedro Infante. Una versi\u00f3n que no me gusta de &#8220;Cien a\u00f1os&#8221;. Una anciana le grit\u00f3 al conductor que se detuviera y un se\u00f1or le advirti\u00f3 que deb\u00eda timbrar. La anciana se baj\u00f3 y advert\u00ed la lentitud con la que se mov\u00eda el veh\u00edculo. Al fin la 26. Llegu\u00e9 a mi destino bastante pronto, aunque no dej\u00e9 de atrasarme unos 10 minutos.<\/p>\n<p>Me gusta buscar a Himura entre la multitud mientras cruzo el puente. Antes era m\u00e1s f\u00e1cil: el calvo resaltaba sobre el gris del ande\u00e9n. Ahora debo pensar en una pose particular, el vestido, la forma de caminar. M\u00e1rquez ten\u00eda una forma muy peculiar de caminar que se reflejaba en el inusual desgaste de sus zapatos. Bueno, ah\u00ed estaba Himura con la chaqueta que ten\u00eda aquella ma\u00f1ana en la que fuimos a desayunar tamal y yo teni\u00e1 el pelo reci\u00e9n te\u00f1ido de negro azul. No sab\u00eda si alcanzaba a verme desde esta distancia, pero igual le sonre\u00ed. Nos sonre\u00edmos.<\/p>\n<p>El almuerzo del d\u00eda consisti\u00f3 en unos s\u00e1ndwiches que vend\u00edan cerca de la entrada de la universidad. El m\u00edo era \u00e1rabe pero me quedaron debiendo el tahine  del que hablaba el men\u00fa. Luego hubo que atravesar la universidad para que Himura reclamara su recibo de pago. Sobre unas canchas asfaltadas se ve\u00edan las nubes m\u00f3viles de los charcos que se evaporaban r\u00e1pidamente. Me gusta cuando Himura se\u00f1ala fen\u00f3menos as\u00ed. Me gusta su modo de disfrutar las cosas sencillas, como cuando me acompa\u00f1\u00f3 a probar todos los timbres de Homecenter.<\/p>\n<p>A la vuelta cantamos &#8220;O quiz\u00e1s simplemente le regale una rosa&#8221; de Leonardo Favio. Tom\u00e9 un par de fotos en la plazoleta El Che y salimos. El bus hacia la casa de Himura estaba encerrado y horriblemente sofocante, as\u00ed que paramos en la f\u00e1brica de La Campi\u00f1a y nos comimos un helado de tres sabores con soft cream. La \u00faltima vez que estuve all\u00e1 fue cuando mi pap\u00e1 nos llev\u00f3 en el viejo carro verde. Creo que com\u00ed helado de chocolate, como el que dieron en mi primera comuni\u00f3n. El rollo de helado tambi\u00e9n habr\u00eda sido una buena opci\u00f3n esta tarde, dado que me daba mi abuelita me sol\u00eda comprar uno con crema de leche y dulce de mora en Unicentro. Todo est\u00e1 plagado de recuerdos, como el hogar de Himura.<\/p>\n<p>El lugar donde Himura reside parece un museo cuyos objetos han perdido sus respectivos r\u00f3tulos. Se sabe que todo hizo parte de otro conjunto alguna vez, pero poco a poco ese significado original se ha perdido, y s\u00f3lo queda el mueble oscuro, el juguete acumulando polvo, un post-it con verbos en alem\u00e1n. Esta vez no hubo ocasi\u00f3n para inspeccionar el cuarto del hermano, pero un cerebro de animal desconocido en formol dio prueba de que all\u00ed moraba una copia exacta de Himura con gustos radicalmente distintos de los de su hermano mayor.<\/p>\n<p>Una llamada de mi madre fue la se\u00f1al de partida de aquel mundillo de luz tenue y libros por todas partes. Era hora de visitar al odont\u00f3logo de confianza, un cartagenero que le habla a mi mam\u00e1 mientras me deja los dientes como nuevos. Me gusta escucharlo. Al final de la sesi\u00f3n Himura estaba un poco irritado, pensando que dejar\u00edamos esperando a mi padre, ya que hab\u00edamos quedado de encontrarnos a las 7pm y esa hora ya hab\u00eda pasado cuando a\u00fan se escuchaba el ruido de las maquinitas que deshac\u00edan y rehac\u00edan el esmalte del contenido de mi boca. Sin embargo, Himura no contaba con que mi mam\u00e1 ya le hab\u00eda avisado a mi padre sobre nuestro retraso.<\/p>\n<p>Llegamos en taxi al punto de encuentro y de ah\u00ed partimos para Sara&#8217;s, donde comimos nachos, como siempre. Nos tomamos varias fotos y decid\u00ed que la pr\u00f3xima vez tomar\u00eda horchata en vez de agua de flor de jamaica. Acabada la reuni\u00f3n, Himura se fue caminando hacia el occidente mientras nosotros nos fuimos en taxi a la casa.<\/p>\n<p>[ Wake Up Alone \u2014 Amy Winehouse ]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anoche so\u00f1\u00e9 que me encontraba a la espera de ser ejecutada. 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