{"id":333,"date":"2005-07-30T16:12:00","date_gmt":"2005-07-30T16:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/07\/30\/deje-un-mensaje-aqui\/"},"modified":"2005-07-30T16:12:00","modified_gmt":"2005-07-30T16:12:00","slug":"deje-un-mensaje-aqui","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/olaviakite.com\/doblepensar\/2005\/07\/30\/deje-un-mensaje-aqui\/","title":{"rendered":"Deje un mensaje aqu\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda que llegu\u00e9 a Dubuque me di cuenta del inmenso verdor que me rodeaba, verdor que llegaba hasta a los baldosines del sofocante cuarto que constituir\u00eda mi hogar durante lo que parec\u00eda un largo, largo tiempo. Me dijeron que pod\u00eda merodear por la universidad vac\u00eda y buscar la oficina de estudiantes internacionales. Sin embargo, yo permanec\u00ed acostada en la cama.<\/p>\n<p>El siguiente recuerdo que tengo es el de recibir la visita inesperada de \u00c1ngela, una exalumna de mi colegio que ya llevaba bastante tiempo en el pueblito y quien me llevar\u00eda a Wal-Mart a comprar un par de cosas b\u00e1sicas para mi estad\u00eda. Compr\u00e9 una almohada, ganchos de ropa, detergente (una porquer\u00eda que dej\u00f3 mi ropa blanca como si jam\u00e1s la hubiera lavado), diez cuadernos rayados por un d\u00f3lar, un bonito reloj que hasta el momento sigo usando y cuyo segundero hace mucho ruido y un tablerito. \u00c1ngela me dijo que era \u00fatil pegar un tablerito en la puerta de la habitaci\u00f3n ya que all\u00ed me podr\u00edan dejar mensajes en caso de no encontrarme en casa. Le hice caso y compr\u00e9 uno.<\/p>\n<p>El semestre que dur\u00e9 en el dormitorio fue uno durante el cual los \u00fanicos mensajes que recib\u00eda proven\u00edan de Salud Fredericks, profesora de Espa\u00f1ol y jefa m\u00eda en cuanto a la Mesa de conversaci\u00f3n en espa\u00f1ol que yo dirig\u00eda dos veces a la semana. A veces hab\u00eda un &#8220;Hello&#8221; de una vecina de piso, compa\u00f1era de Franc\u00e9s I, pero al cabo de un tiempo le encontr\u00e9 un mejor oficio: llenarlo de las peque\u00f1as lecciones de japon\u00e9s que un adorado reci\u00e9n conocido me impart\u00eda. As\u00ed, frases sin sentido aparente como &#8220;Mori no Kuma San&#8221; fueron apareciendo en una letra hermosa y r\u00e1pida al lado de una copia en garabatos ininteligibles.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 a Colombia le regal\u00e9 el tablerito a mi hermana, pero ella no lo usa. Al fin y al cabo, uno grita desde abajo y ella no oye porque no est\u00e1 usando el iPod, entonces uno sube, golpea y le dice lo que haya que decir. En una casa familiar los tableritos sirven para escribir &#8220;faltan garbanzos y lentejas&#8221; en la cocina, o para recados telef\u00f3nicos. Por lo pronto, el m\u00edo no sirve para nada. A\u00fan as\u00ed, la costumbre de mantener lo in\u00fatil se extendi\u00f3 de tal modo que hube de poner un tablerito en mi blog. Ah\u00ed lo tienen, de colores que me recuerdan mucho (no s\u00e9 bien por qu\u00e9) al libro <span style=\"font-style: italic\">El huerto en casa<\/span>, perteneciente a una colecci\u00f3n de Salvat que me gustar\u00eda heredar. Lo puse como parte del inmenso plan de ornamentar lo que alguna vez fue una solitaria p\u00e1gina creada en FrontPage a principios de 2002 y que, a falta del programa a mi regreso, hubo de pasar a un servicio sobre el cual hab\u00eda le\u00eddo en la Newsweek cuando pasaba tardes entre semana en la biblioteca del colegio. Lo que antes escrib\u00eda para m\u00ed solamente se estaba convirtiendo en algo p\u00fablico, as\u00ed como mi habitaci\u00f3n de siempre hab\u00eda sido cambiada durante un par de meses por un espacio m\u00e1s en un edificio ocupado por un mont\u00f3n de desconocidas.<\/p>\n<p>A lo largo de mi tiempo de convivencia con la muy visible aplicaci\u00f3n he visto gran cantidad de mensajes sin sentido que no hacen sino darme risa, acompa\u00f1ados de saludos que ocasionalmente contesto. He de aceptarlo, me parece un bonito gesto que saluden de cuando en cuando. Cuando conozco personalmente al remitente, mucho mejor. La utilidad que le veo al tagboard es exactamente la que le ve\u00eda al tablerito de bordecito aguamarina que ahora reposa en la repisa de libros de mi hermana: Sirve para que a uno le dejen mensajes que no tienen nada que ver con los posts. En vista de que mi blog no es algo serio ni un grito desesperado en busca de amigos, da lo mismo. A veces mis compa\u00f1eras de clase me dejan all\u00ed preguntas sobre cosas como horarios y trabajos aburrid\u00edsimos, lo cual me parece hasta pr\u00e1ctico. Una vez, hace ya bastante tiempo, apareci\u00f3 un mensaje que, sin ninguna explicaci\u00f3n, me invitaba a entrar a <a href=\"http:\/\/bachue.com\/\">The Open List<\/a>. Hasta el d\u00eda de hoy no he visto el rostro del remitente, pero creo que deber\u00eda agradecerle. Claro, deber\u00eda, porque m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de haber seguido ciegamente las instrucciones empec\u00e9 a recibir una serie de enigm\u00e1ticas invitaciones, all\u00ed, en el dichoso tablerito.<\/p>\n<p>Tal parece, entonces, que el rectangulito que dice &#8220;Viva la gaita&#8221;, &#8220;A azotar baldosa se dijo&#8221; y &#8220;J&#8217;ai vendu ton \u00e2me au diable&#8221; result\u00f3 ser una buena adquisici\u00f3n.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">[<\/span> <span style=\"font-style: italic\">Autrefois<\/span> \u2014 Pink Martini <span style=\"font-weight: bold\">]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/bachue.com\/\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda que llegu\u00e9 a Dubuque me di cuenta del inmenso verdor que me rodeaba, verdor que llegaba hasta a los baldosines del sofocante cuarto que constituir\u00eda mi hogar durante lo que parec\u00eda un largo, largo tiempo. 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